Os he tenido un poco olvidados estos últimos meses. Tener demasiado tiempo a veces acaba siendo un problema por querer hacer demasiadas cosas. En fin, ya estoy aquí, así que vamos con lo nuestro.
Oxford 7, de Pablo Tusset, era uno de los libros a los que les tenía echado el ojo a finales del año pasado, así que dejándolo caer sutilmente me aseguré de encontrármelo bajo el papel de algún regalo de Navidad.
Primavera de 2089: todo el mundo ha oído hablar de disturbios en las franquicias universitarias exteriores. Manifestaciones en New Berkeley, protestas en Sorbonne Resseau y algaradas estudiantiles por todo el Anillo Académico.
En el campus de Oxford 7, el profesor Sirhan Palaiopoulos y sus más comprometidos alumnos de Cinematografía Precomputacional están tramando algo. La rectora Deckard trata de controlar la situación desde su despacho de la torre Huxley mientras las brigadas de antidisturbios se emplean a fondo, pero los chicos conseguirán salir de la estación espacial con destino a Earth gracias a la ayuda de Rick Blaine, un viejo lobo del espacio que trafica con tabaco Burley germinado en tierra de verdad.
Lo que los chicos no imaginan es qué peligros deberán enfrentar al final de su viaje, llegados al corazón de una apocalíptica Barcelona posterior a la Toma de la Boquería.
Digo que le tenía echado el ojo porque, pese a ser prácticamente imposible que no haya absolutamente nada que no te acabe de convencer en la forma de escribir de una persona -y Tusset no es ninguna excepción-, este hombre tiene un algo a la hora de hacerlo que me gusta. Me gusta el enfoque que da a los temas que trata, que deja ahí, como el que no quiere la cosa, asomando la nariz como cuestión de fondo tras una trama casi siempre cómica y, eso sí, cargada de ironía. Ya lo hizo en Corrales, Sakamura y los muertos rientes y, esta vez, en su última novela, en la que arremete contra este mundo globalizado que se va descubriendo ante nosotros, y a marchas forzadas, como un lugar frío, impersonal, injusto y falto de libertad, en el que los abusos por parte de los poderosos están a la orden del día y en el que los que mandan son parte activa de los mayores problemas de la sociedad. No faltan, de hecho, alusiones a Orwell y Huxley, así que os podéis hacer una idea de por dónde van los tiros.


El mismo día que me hice con 
