Reseña: De animales a dioses (Sapiens), de Yuval Noah Harari

Por fin he dedicado un tiempo a leer Sapiens, de Yuval Noah Harari (es el mismo libro que aparece aquí arriba; desconozco por qué en una nueva edición han decidido titularlo De animales  a Dioses, traducción literal del original, en vez de conservar el título que se le había puesto en un principio).

La cuestión es que, tras escuchar —repetidamente a lo largo de dos años— la opinión que una persona cercana a mí tenía del libro, las expectativas creadas no se han visto del todo satisfechas, especialmente en algunos de sus capítulos. Aun así no puedo decir de él que no sea un libro recomendable; simplemente esperaba algo más especial.

En un tono llano y ameno, el libro recorre la historia de la humanidad de un modo muy diferente a como lo haría cualquier manual de historia (fechas, guerras y todo eso a lo que tan acostumbrados nos tiene la enseñanza típica de esta materia); lo que hace el autor es trazar una línea que conecta diferentes etapas en la trayectoria de la evolución, física y social, que ha convertido al tranquilo —¿y feliz?— cazador-recolector en un ser humano moderno, a menudo poco tranquilo y, quizás, también algo menos feliz.

El autor habla del impacto —negativo; no ha habido evolución humana positiva en este aspecto— del Homo sapiens en sus congéneres, en otros animales y en su entorno en general. Dejando a un lado la elevada tasa de mortalidad por causas tan comunes o espeluznantes como, quizás, ser devorado por algún otro bicho depredador o sufrir cualquier enfermedad sin importancia que en aquella época te enviaba irremisiblemente a la tumba, al principio todo parecía ir bastante bien: nacías, comías cuando podías, crecías y te apareabas mientras tu estado te lo permitía. Con suerte completabas este ciclo. Puede que tu vida fuera breve, pero, en resumidas cuentas, todas tus preocupaciones consistían en seguir vivo. Eras perfectamente libre de dedicar el tiempo que te sobrara tras asegurarte la supervivencia a tumbarte por ahí, si te daba la gana, o a disfrutar del tiempo con los tuyos, más propio de un ser que aún no había perdido el fuerte sentimiento de comunidad del que las últimas décadas de la vida moderna nos ha despojado.

Nadie tenía hipotecas, jefes déspotas o estrés. Nadie corría de aquí para allá como pollo sin cabeza, malvendiendo su vida por un dinero que no sirve más que para perpetuar ad infinitum ese sinsentido de existencia. Pobre Homo sapiens. Él, que tan contento se arremangó para cuidar de su huerto y sus animales, pensando que aquello de no andar persiguiendo mamuts era el no va más del progreso, se dio cuenta un buen día —¿o quizás nunca llegara a hacerlo?— de que se había convertido en un esclavo del trabajo. ¡Oh, despiadada revolución agrícola! ¿Por qué nos hiciste esto?

La cosa empezó a desmandarse más o menos por aquella época; los sapiens, pobres de nosotros, habíamos ido un paso más allá que los otros animales, y la misma capacidad de desarrollar un lenguaje que posibilitara comunicar ideas complejas nos permitió lidiar con el pensamiento abstracto, cosa esta muy útil para algunos menesteres y muy propia también de nuestra especie, ya que hizo posible que el ser humano se convirtiera en algo completamente diferente a cualquier otro ser de este planeta. Tras esto llegaron religiones o naciones, por ejemplo, capaces de movilizar a grupos ingentes de personas que ni siquiera se conocían y hacerlos trabajar juntos por el bien de algo que no existía más allá de su imaginario. Llegó también el dinero, gran portador de dichas para el género humano donde los haya, que carecería de valor si no fuera por todos asumido que realmente lo tiene, y, con él, la codicia desmedida, la creación de imperios y, más tarde, el capitalismo y este consumismo nuestro tan ecológico que a punto está de destruir el único planeta que tenemos, junto con todas las especies que tienen la desdicha de compartirlo con nosotros. En nuestras manos está cambiar el rumbo de los acontecimientos. Ahora la cuestión es: ¿seremos capaces de aprovechar los conocimientos que hemos acumulado tras tantos años de aprendizaje, y la tecnología que ha resultado de ello, en beneficio de todos? Nadie lo sabe, por ahora, pero el autor ha publicado ya un segundo libro sobre el que pueda ser el próximo paso en la evolución del ser humano y su relación con la ciencia: Homo deus.

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35a Setmana del Llibre en Català

Traducción al castellano bajo el texto original.

El món torna a la normalitat després de les vacances d’estiu i arrenca la ronda d’esdeveniments culturals del nou curs amb la 35a Setmana del Llibre en Català, que tindrà lloc del 8 al 17 de setembre, com cada any, a l’Avinguda de la Catedral. Sigue leyendo

Reseña de Casi un amor, de Radclyffe Hall

El título original que Radclyffe Hall dio a Casi un amor fue The Unlit Lamp; no suelo entrar en la cuestión de la traducción de títulos, pero en este caso me ha llamado la atención, y no porque piense que esta no refleje, aunque sea en parte, la esencia del libro, sino porque creo que el original engloba todos los aspectos que trata la novela, cosa que el de la versión castellana, en mi opinión, no hace.  Sigue leyendo

De fanzines y otras cosas que no lo son (o sí)

5.0.3

Últimamente he sentido curiosidad por el mundo de los fanzines. La primera imagen que te venga a la mente será, seguramente, la de una revistilla —del tamaño de medio folio, muchas de las veces— compuesta de fotocopias dobladas y sin más encuadernación que un par de grapas uniéndolas desde un lomo apenas existente (o directamente ausente, para ser más exactos). La idea platónica del fanzine, o casi. Por lo menos, de lo que en un principio era considerado como tal.

El objetivo primero de este tipo de publicaciones, creadas por y para aficionados a un tema (fan + magazine) sin ningún intermediario entre creadores y público, el paradigma del do it yourself aplicado al mundo de la publicación a lo largo de todo su proceso, Sigue leyendo

Reseña de El motel del voyeur, de Gay Talese

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No te voy a mentir al decir que lo que me llamó la atención de este libro fue su título: El motel del voyeur. Ni conocía a Gay Talese, su autor, ni había oído hablar de él ni tenía ni idea de su argumento; el título me atrajo, simplemente, así que lo cogí, leí la sinopsis de la contraportada y pensé que quizás pudiera ser interesante. Hasta aquí los prolegómenos de esta reseña. Sigue leyendo

Futuro, distopía y punk

Imagen de la película Blade Runner

Vuelvo al tema distópico. Hoy no voy a reseñar ninguna novela de este género, pero sí que hablaré de él y de su relación con la ciencia ficción, el punk y el ciberpunk como movimiento al que pertenecen muchas de sus obras. El punk, en general, por su filosofía contraria al conformismo ante las imposiciones políticas, militares y sociales, suele tener una presencia más que justificada en realidades poco ideales, a menudo gobernadas por regímenes autoritarios en los que la parte de la sociedad no perteneciente a las élites suele estar injustamente sometida a los intereses de esta; esto constituye la descripción perfecta de una distopía en toda regla, que no necesariamente debe localizarse en un futuro lejano, aunque esta sea una buena manera de denunciar las injusticias del presente y de ilustrar adónde nos pueden llevar de no ponerles remedio. Sigue leyendo

6 y 7 de mayo: Kboom! V Jornadas de cómic y autoedición de BCN

Si te gusta el cómic y estás enterado de los actos que hay en Barcelona relacionados con él, seguramente ya sabrás de la V edición de Kboom! este fin de semana en el Espai Jove La Fontana. Si no, aquí estoy yo para contártelo.

Kboom! es un evento anual dedicado al cómic y a la autoedición que pretende fomentar una visión crítica y más amplia de esta forma de creación artística que, a menudo, no encuentra entre el público el reconocimiento que merece. Con el objetivo de romper los prejuicios que existen sobre el cómic se celebran, durante todo el fin de semana, un montón de actividades para profesionales, aficionados y público general (aquí puedes consultar la agenda). Sigue leyendo