Reseña de Casi un amor, de Radclyffe Hall

El título original que Radclyffe Hall dio a Casi un amor fue The Unlit Lamp; no suelo entrar en la cuestión de la traducción de títulos, pero en este caso me ha llamado la atención, y no porque piense que esta no refleje, aunque sea en parte, la esencia del libro, sino porque creo que el original engloba todos los aspectos que trata la novela, cosa que el de la versión castellana, en mi opinión, no hace.

El libro narra la historia de Joan Ogden, una joven de finales del siglo XIX que lucha entre su deseo de libertad y la influencia que su madre ejerce sobre ella con la finalidad de atarla a su lado para siempre. La libertad que Joan persigue —con mayor o menor intensidad según el fragmento de la novela— consiste en escapar de Seabourne, el pequeño pueblo inglés donde vive con su madre y su hermana, y marcharse a Londres a estudiar medicina y a compartir su vida con Elizabeth. A medida que avanza la trama vemos cómo la relación entre Joan y Elizabeth, que llega a la casa de los Ogden como institutriz de las niñas, va evolucionando hasta convertirse en algo diferente al trato habitual entre una profesora y su alumna y que, aunque no llegue a mencionarse con todas las letras, implica un enamoramiento correspondido por las dos partes, del que la madre de Joan —entre nosotros: un bicho malo y egoísta— se da buena cuenta y trata de boicotear por medio del chantaje emocional a una hija con serias dificultades para negar nada a su pobre y delicada madre, que la necesita y a la que no puede abandonar.

Aquí Radclyffe Hall en 1932, con una pinta muy parecida a la que yo imagino para Joan Ogden (foto de Howard Coster)

El motivo por el que creo mejor el título original que el de la traducción es que Joan da muestras de ser una chica especial, no solo por desviarse del canon de feminidad del momento —a diferencia de su hermana Milly, que es bonita, encantadora y una virtuosa del violín, todo ello muy deseable en una chica de la época, Joan es desgarbada, lleva el pelo corto y está más interesada en la ciencia, Oh! Horreur!— sino por el talento y la inteligencia que, junto con la constancia con la que trabaja, la harían brillar con luz propia. Si consiguiera romper la atadura que la liga a una madre que quiere retenerla en el agujero en el que viven sin importar lo desgraciada que su hija vaya a ser. Si no, no —el título inglés es ya, en sí, un pedazo de spoiler, pero ¿no te parece acertado?—. Joan pierde, a través de la relación con su madre, su libertad, su desarrollo intelectual y personal y, por supuesto, su relación amorosa con Elizabeth. Todas estas cosas cabrían dentro de la luz de esa lámpara que, efectivamente, no se llega a encender. Y que conste que sí que me siento un poco culpable al contarte cómo acaban las cosas para Joan, ya que durante toda la novela he estado preguntándome si sería capaz de mandar a su madre a hacer puñetas y largarse a vivir su propia vida de una vez —si finalmente te decides a leerla entenderás perfectamente el porqué de mi odio al personaje de la señora Ogden—, sufriendo durante toda la lectura la frustración de ver claramente cómo Joan desecha una a una todas las oportunidades que otros personajes le brindan para escapar de allí.

He puesto a este post la etiqueta de literatura lésbica por dos razones: una, que, efectivamente, y aunque de forma velada, lo que la autora describe es una relación amorosa entre dos mujeres —casta y pura hasta donde el texto llega, eso sí— y, dos, que la misma Radclyffe Hall era una reconocida lesbiana y escribió El pozo de la soledad, una novela que, por abordar abiertamente el tema, le acarreó no pocos problemas con la justicia y de la que espero poder hablarte en breve porque, sí, acabo de hacerme con ella.

La reina de las nieves, Michael Cunningham

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No había leído todavía a Michael Cunningham, así que me he estrenado en su lectura con La reina de las nieves, que publica Lumen en su colección de narrativa. Me pareció interesante su sinopsis, no sólo por la mención de un hecho un tanto extraño que vive uno de los personajes (estaremos de acuerdo en que una luz con pinta de sobrenatural que te sorprende en pleno paseo nocturno lo es, más aún si piensas que se está dirigiendo exclusivamente a ti, portadora de algún tipo de mensaje que no puedes descifrar, pero que, necesariamente, quiere decir algo), sino, también, por el aire de melancolía cotidiana que desprendía el resto de la descripción del libro. Sigue leyendo

Encantadas, David Aceituno y Esther Gili

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Ayer por la tarde se presentó Encantadas en La Central del Raval. Hacía días que me había guardado la fecha, puesto que sólo la portada del libro ya me había robado el corazón y, sabiendo como las gasta Lumen con los álbumes ilustrados, la cosa pintaba bastante bien. No me equivocaba. Sigue leyendo

El cuento de Auggie Wren, Paul Auster

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La Navidad, nos guste o no, invade estos días nuestras vidas, de la mañana a la noche, con lucecitas, villancicos y, sobre todo, anuncios. Muchos anuncios. Que nos recuerdan que hay que ser felices, compra frenética de regalos y reuniones familiares mediante. Pues bien, yo no voy a ser menos. Hoy os traigo un cuento de Navidad, diferente, cierto, pero de Navidad al fin y al cabo, aunque sólo sea para recordarnos que la Navidad en sí, con todo lo que tiene y lo imposible que parece ser intentar escapar de ella, también puede traer alguna cosa buena, como es el caso de este libro fantásticamente ilustrado por Isol. Sigue leyendo