Pan, educación, libertad, Petros Márkaris

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Tal y como os prometí, os traigo la reseña de Pan, educación, libertad, el último de los títulos de la Trilogía de la Crisis, de Petros Márkaris. El título de la novela corresponde al lema de los estudiantes griegos durante su rebelión contra la dictadura militar en 1973, colectivo conocido como la generación de la Politécnica; jóvenes luchadores contra la opresión del régimen que fueron perdiendo fuelle a medida que la evolución de la situación política del país les fue permitiendo, en muchos casos, acomodarse en ventajosos sillones en posiciones estratégicas en la escala de poder y que acabaron formando parte del problema nacional griego que, cuarenta años más tarde, acaba contribuyendo a la vuelta al dracma. Nada que no nos suene también por estas tierras que, por cierto, tampoco se libran de la peseta.

Estamos en un futuro inminente: en 2014, Grecia se declara en quiebra y regresa al dracma; no tarda en seguirle España, que vuelve a la peseta. El comisario Kostas Jaritos y su familia tendrán que apretarse el cinturón: no van a ingresarle la nómina durante tres meses, y quizá no tenga ni para gasolina. Paralizada la economía, empobrecido el país, sólo aumentan las protestas y algunas iniciativas solidarias de los jóvenes, pero también la violenta amenaza neonazi. Así las cosas, aparece asesinado un rico contratista de obras, un hombre ya maduro que participó en los «Hechos de la Politécnica», en 1973, cuando los estudiantes se rebelaron contra la dictadura militar. Junto al cadáver, un teléfono móvil emite el lema que los estudiantes voceaban en aquella época: «Pan, educación, libertad». ¿Ha regresado Grecia a esos negros tiempos? ¿Siguen siendo válidas aquellas reivindicaciones? Jaritos, con su diezmado grupo de ayudantes, intentará esclarecer ese asesinato, que le llevará a hurgar entre la clase empresarial, universitaria y sindical que ha dirigido el país en los últimos cuarenta años.

Esta tercera entrega mantiene el tono de las dos anteriores: denuncia de los abusos cometidos por los poderosos, dominados por la corrupción, el egoísmo y la falta de escrúpulos y descripción del desencanto generalizado del pueblo llano, que sobrevive como puede a esta situación de desamparo ante la salvaje política económica y que comienza a verse seriamente amenazado por el resurgimiento del extremismo neonazi.

Pan, educación, libertad se sostiene también sobre una estructura idéntica a la de Con el agua al cuello y Liquidación final: El comisario Jaritos se ve inmerso en la resolución de un caso de aparente «asesinato justiciero» que debe esclarecer con el corazón dividido entre su yo policía y su yo sufridor de las consecuencias de la situación política y económica. Resumiendo: más de lo mismo; la parte positiva de la falta de originalidad en el planteamiento es, claro, que si os gustaron las dos entregas anteriores tenéis asegurado con este título un buen rato de diversión lectora, como ha sido mi caso. Bajo estas líneas os dejo unas palabras del autor sobre su novela.

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Liquidación final, Petros Márkaris

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Ya os hablé de Petros Márkaris y su Trilogía de la Crisis en mi post anterior sobre Con el agua al cuello, en el que ya quedó claro mi interés por este autor y sus novelas. Hoy os hablaré de Liquidación final, segunda entrega de la trilogía protagonizada por el comisario Kostas Jaritos, personaje que aparece ya en novelas anteriores del autor.

Tal y como sucedía en el título anterior, el comisario Jaritos debe enfrentarse a un asesino que, harto de las consecuencias de la crisis en Grecia, de cómo se está gestionando ésta y de cómo hay cosas que parecen no ir a cambiar nunca, decide tomarse la justicia por su mano y, por lo menos de una manera simbólica, poner un poco de orden en el caos del panorama griego. Claro está que no puede arreglar él solito la nefasta situación económica y social del país pero, aunque la inmensa mayoría de los causantes y agravantes de la crisis sigan impunes, conseguirá que algunos de ellos paguen por todos y, de paso, hacerse muy popular entre los ciudadanos atenienses, hartos como están de que todo el mundo menos ellos consiga sacar tajada de una situación de la que no son culpables.

Mientras los griegos ricos se las ingenian para no pagar impuestos, los griegos empobrecidos por la crisis sólo pueden indignarse ante el escandaloso fraude fiscal o desesperarse ante el empeoramiento de la situación. Sin embargo, un hombre ha decidido pasar a la acción y tomarse la justicia por su mano. Con cartas de amenaza y armas anticuadas, se dispone a ajustar cuentas. Entretanto, en la Atenas al borde de la quiebra, todo está patas arriba, excepto el Departamento de Homicidios. No hay crímenes, sólo rutina y burocracia. Cuando encuentran el cadáver de la primera víctima que se cobra ese peculiar justiciero, el comisario Kostas Jaritos casi siente alivio. Su jefe le ha hablado de un posible ascenso, pero de momento le han recortado el sueldo y su hija Katerina piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. Y él tiene que atrapar a un asesino que realiza una obra «providencial», aplaudida por muchos ciudadanos.

Petros Márkaris combina los avances del comisario en la investigación del caso con los hechos de la propia vida personal de éste para ilustrarnos la situación griega actual y mostrárnosla tal y como la vive la sociedad en general, en su contacto con ella durante sus pesquisas, sobre todo, y tal y como la sufren las personas individuales, especialmente a través de los ojos de su familia y personas cercanas. En un constante equilibrio entre las presiones de la clase política, su deber como policía y sus propias convicciones, Kostas Jaritos debe enfrentarse a este caso intentando contentar a los políticos -de integridad variable-, a sus superiores, de los que depende el ascenso que nunca esperó conseguir, y a su propia ética personal, mientras gestiona como mejor puede el drama familiar de ver a su hija con un pie en África en busca de un futuro que su país no le puede dar.

Novela muy recomendable para los amantes del género policiaco y/o para los enamorados de Grecia, cuya realidad se ve magníficamente reflejada a lo largo de las páginas de este libro. Sólo queda ya pues, para completar la trilogía, Pan, educación, libertad (lema de los estudiantes griegos en su rebelión contra la dictadura militar en 1973), ubicada en un 2014, ya a la vuelta de la esquina, marcado por la vuelta de Grecia al dracma y de España a la peseta. Si quedará la cosa en una fantasía de Márkaris o no es algo que pronto sabremos, lo que os aseguro es que no tardaré mucho en contaros más sobre este último título.

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Con el agua al cuello, Petros Márkaris

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Hacía ya tiempo que le tenía echado el ojo a este libro y, por fin, he podido leerlo. Con el agua al cuello me llamó la atención desde que apareció por varias cosas. Me llamó la atención por la temática que trata, por ser novela negra, por transcurrir en Grecia y por ser obra de un autor griego, como lo es Petros Márkaris. Lo mío con Grecia es algo personal, una fascinación que no todo el mundo tiene por qué compartir pero que, en mi caso, es determinante a la hora de interesarme por cosas que, de no ser así, quizás no llamarían mi atención.

Un caluroso domingo del verano de 2010, el comisario Jaritos asiste a la boda de su hija Katerina, esta vez por la Iglesia y con fanfarria musical. Al día siguiente, poco después de llegar a Jefatura, le informan del asesinato de Nikitas Zisimópulos, antiguo director de banco, degollado con un arma cortante. El macabro homicidio coincide con una campaña que alguien, amparándose en el anonimato, ha emprendido contra los bancos, animando a los ciudadanos a que boicoteen a las entidades financieras y no paguen sus deudas e hipotecas. Lo cierto es que Grecia, al borde de la bancarrota, pasa por un momento muy crítico, y la población no duda en salir a la calle para quejarse de los recortes en sueldos y pensiones. Para colmo, Stazakos, el jefe de la Brigada Antiterrorista, sostiene que el asesinato de Zisimópulos podría ser obra de terroristas. Jaritos, en desacuerdo con esa hipótesis, tendrá que apañárselas con sus dos ayudantes para enfrentarse a un asesino cuyos crímenes apenas acaban de empezar.

Kostas Jaritos es un personaje histórico en la bibliografía de Petros Márkaris (que aparece ya en siete títulos del autor -incluyendo el posterior a éste del que os hablo-) del que espero poder hablaros alguna que otra vez cuando vuelva a bucear entre sus aventuras y desventuras, quizás en alguno de los dos títulos siguientes que, junto con Con el agua al cuello, formarán la Trilogía de la Crisis. 

En esta novela Márkaris muestra, a medida que avanza la trama, la situación actual de Grecia, cómo sus habitantes sobreviven -o no- a la dramática situación económica actual y cómo algunos se resignan más que otros a dejar sus vidas en manos de  personas que no tienen ningún interés en ayudarles. La crítica a la triste e injusta realidad acaba por encontrar un equilibrio a la falta de justicia institucional mediante una serie de asesinatos sangrientos, para los que se barajan diferentes hipótesis, de las cuales no voy a hablar para no chafar el final a quien quiera leer el libro, cosa que, por otra parte, os recomiendo fervientemente.

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Tres poemas secretos, Giorgos Seferis

Hoy os voy a hablar de poesía. Raro. Raro porque no es un género que me apasione, quizás porque nunca he sabido sacarle todo el jugo que tiene. Supongo que la cosa tendría arreglo con esforzarse, que a fuerza de leerla más le acabaría pillando el gustillo, pero reconozco que no me he tomado la molestia de intentarlo; mi mente simple prefiere la prosa.

A veces, sin embargo, cae en tus manos algún libro que quizás ni se te habría ocurrido comprar, y te llevas una sorpresa agradable. En este caso, mi hermana, que me conoce bien y sabía que esta recopilación de poemas de Giorgos Seferis tendría un valor añadido para mí, se acordó de una servidora nada más verlo y allí que fue a regalármelo. Es una edición bilingüe, en griego y castellano. No, no sé griego, aunque estoy en ello. Como podréis suponer, si no soy capaz de exprimir la poesía en mi propia lengua, mucho menos en otra que apenas chapurreo.

Aunque mis valoraciones literarias no pasan de ser eso mismo, valoraciones, con Tres poemas secretos no me atrevo a ir más allá del me ha gustado y argumentaros el porqué. Si os gusta la poesía, estoy segura de que os encantará.  Os dejo un par de referencias para que podáis acabar de decidiros a leerlo.

Reseña en Poesía Digital

Reseña en Mediterráneo Sur

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