Los pasajeros, Gabri Ródenas

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Los pasajeros, de Gabri Ródenas, recientemente fichado por B de Books tras la autopublicación de sus dos primeras novelas (El búnker de Noé y Estación Orichalcum), es la obra de la que os voy a hablar hoy.

Habiendo leído las dos anteriores, totalmente independientes de ésta última (pese a que en ella se encuentren algunos guiños al lector de aquéllas), ya esperaba encontrar en mi lectura algunos elementos clásicos en el estilo inconfundible de su autor, como la crítica social o las constantes referencias culturales (con especial mención de las musicales); esta vez, sin embargo, los sitúa dentro de un nuevo marco: el de lo sobrenatural, lo desconocido o lo inexplicable como contrapunto a lo que ya conocemos, que asumimos como natural y que, pese a lo insatisfactorio que nos pueda resultar, nos parece totalmente lógico y coherente, lo que yo interpreto como el «es lo que hay» que tanto se oye últimamente. Esta expresión perdería todo su significado si nos atreviéramos a mirar un poquito más allá, a explorar otras opciones y superar los miedos que nos impiden adentrarnos en lo desconocido, donde no sabemos qué nos espera pero donde quizás encontremos un «también hay» que mejore nuestro mundo (por lo menos, el de la mayoría de nosotros, aunque habría unos pocos que no estuvieran de acuerdo, claro). Ésta es la lectura que yo hago del trasfondo general de la novela.

Cinco personajes (una filósofa lectora de Chesterton, un tipo que afirma ser el Zorro, un médium, un muchacho que vive en una furgoneta con su padre y una curiosa gata) coinciden en extrañas circunstancias. Muy pronto advertirán que deben llevar a cabo una importante misión sobre la cual desconocen los detalles.
Descubrirán que están siendo observados por un extraño grupo de hombres que parecen sacados de un cuadro de René Magritte. Se autodenominan los golconditas y guardan la clave de un enorme misterio cargado de tintes cósmicos.

Los pasajeros
 aborda la cuestión de los viajes en el tiempo, la reencarnación, el impacto de la new age, el peso de la física cuántica en nuestra vida cotidiana y la necesidad del equilibrio. Es una novela cargada de humor, humanidad y mucha esperanza.

Para formular su denuncia, Gabri recurre a una curiosa galería de personajes de lo más variopinto que, sin comerlo ni beberlo, acaban formando parte de un extraño grupo de personas (y un gato) destinado a cumplir una complicada misión del éxito de la cual acaba dependiendo el futuro del planeta entero; otra característica en común con sus obras anteriores: las consecuencias mundiales que pueden tener las acciones de unos pocos con intereses distintos de los de la mayoría y con el poder suficiente para llevarlas a cabo, aunque siempre habrá alguien (llámese éste León Poiccard, Enrique Junco, Nico, Teresa o Don Diego de la Vega) que alerte del peligro y ponga las bases a una respuesta por parte del resto de la humanidad. Que ésta decida implicarse o no en su propia salvación ya no depende de ellos.

Por cierto, ¿qué será ese simbolito que aparece en la portada? Sí, ése que parece una cama abierta dentro de un círculo… Si quieres saberlo, lee el libro. Y, si no, yo de ti también lo haría.

Gabri Ródenas: la entrevista

Entrevista Gabri

Cuando creé la sección entrevistas tenía muy claros algunos nombres de futuras víctimas de mis preguntas; Gabri Ródenas era uno de ellos. Autor indie de referencia en España, creador de El búnker de Noé y Estación Orichalcum, superventas ambos en Amazon, y compilador de relatos en #SincroniciUdad, antología de textos de varios autores publicada en la misma plataforma. Trabaja actualmente en Los pasajeros, su última novela. De todo esto y, especialmente, de lo que subyace en la trama de sus obras y de su propia filosofía, nos habla a continuación.

Causalidad, sincronicidad y casualidad (o falta de ella). ¿Qué papel juegan estos tres términos en tus novelas?

Como dijo Friedrich von Schiller, «No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas». No creo en el azar y aunque los he empleado de un modo u otro –junto con el de serendipia– en mis novelas, es sin duda en Los Pasajeros donde términos como sincronicidad o casualidad (mejor dicho, su ausencia) juegan un papel más importante.

La Serie Anonymous (El búnker de Noé y Estación Orichalcum) está marcada por una clara tendencia a lo que algunos llamarían paranoia conspirativa, a la creencia de que el mundo, tal y como lo conocemos, no es sino una gran mentira, la película que un gran poder en la sombra quiere que veamos para continuar con el establishment. ¿Ciencia ficción o especulación personal?

En efecto, mis dos primeras novelas abordan una temática conspirativa, si bien tienen muy poco de ciencia-ficción. De hecho, la mayor parte de los datos recogidos en ellas, a pesar de englobarse dentro de una ficción, son absolutamente reales.

Más que especulación personal, considero que mi punto de vista es sociológico; aquel que cualquier observador atento podría detectar por sí mismo. Mis dos primeras novelas son meros catalizadores. A diferencia de Los pasajeros, donde trato de ofrecer algunas propuestas de solución pacífica, tanto El búnker de Noé como Estación Orichalcum son obras de diagnóstico. En ellas intento presentar algunos hechos que, a mi juicio, están teniendo lugar. No tanto los referentes a las tramas –repito que son fruto de mi imaginación- como lo que puede leerse entre líneas.

Quizá siempre haya sido así, pero desde mi punto de vista, el mundo está experimentando cambios sutiles no siempre esperanzadores y sí bastante siniestros.

No obstante, soy una persona optimista y estoy plenamente convencido de que la ciudadanía (y el ser humano en su conjunto) comienza a advertir la necesidad de afrontar nuevos horizontes mentales, sociales y espirituales.

¿Es este oscurantismo la verdadera causa de algunos de los cambios en la política educativa europea, como el Plan Bolonia?

No sabría decirte, si bien me temo que planes como el de Bolonia atienden más a una naturaleza económica que de otro tipo. Ahora bien, la economía es la vía más rápida de exclusión…

¿Camina el mundo hacia una distopía similar a las imaginadas por Huxley, Orwell, Bradbury o Alan Moore en V de Vendetta?

No camina. Estamos ya ahí. Como si de un lema ciberpunk se tratase, el futuro ya ha tenido lugar.

¿Qué tienen tus novelas en común con las obras de los autores anteriores?

Es una pregunta muy interesante, ya que las cuatro referencias que mencionas aparecen citadas de manera expresa en casi todas mis novelas. Todos esos autores llevaron a cabo una radiografía perfecta de la sociedad en la que vivieron y sus teorías siguen plenamente vigentes. Podría decir que mis dos primeras novelas (especialmente Estación Orichalcum) son un homenaje a Orwell, sobre todo al célebre 1984. Los pasajeros, sin embargo recupera el espíritu de Bradbury y, sobre todo, Huxley, a mi juicio el gran olvidado. Casos como el de Edward Snowden han reavivado la llama de Orwell, pero creo que Huxley podría explicar muchas cosas de nuestro presente. En mi opinión, nuestro presente se explica por una combinación de planteamientos orwellianos y tomados de Huxley; un Gran Hermano nos vigila hasta tal punto que quizá en un futuro no muy lejano tengamos que redefinir términos como el de intimidad y privacidad. Huxley nos ofrece pistas acerca de por qué no somos capaces de romper con esa dinámica. Para Huxley no se nos controla mediante la fuerza bruta, sino mediante la saturación y el atontamiento a través del placer y el ocio vacío (soma).

Por otra parte, me llama la atención que menciones la obra de Alan Moore, pues mi esposa considera que Los pasajeros supone una vuelta de tuerca de la propuesta contenida en V de Vendetta. Asumo que es una opinión exagerada, fruto del amor. ¡Es mi mujer! [Risas].

Tus dos primeras novelas son distópicas. En una entrevista afirmabas que esto no sería necesariamente así en un futuro. ¿Es éste el caso de Los pasajeros? Háblanos de tu próximo trabajo.

Como he dicho antes, Los pasajeros no es una obra de diagnóstico ni distópica, sino que intenta ofrecer alternativas prácticas, pacíficas y viables. En cierto modo, y ahora que lo pienso, sí guarda una estrecha relación con V de Vendetta, aunque se separa en el fondo: no apela a la violencia –por muy justificada que pueda parecer- y sí vías pacíficas, sin duda, mucho más sólidas y menos traumáticas. En la novela queda perfectamente justificado este punto de vista.

Valiente, arriesgada, atrevida, hipnótica, rara y comprometida. Son algunos de los adjetivos que ha merecido Los pasajeros tras la lectura de sus primeros capítulos (disponibles en tu web). ¿Cuál de ellos define mejor la novela? ¿Por qué?

Todos ellos reflejan aspectos de la novela. Algo que cualquiera apreciará nada más leer los primeros capítulos es que tiene poco que ver con el canon literario actual. Abundan las referencias culturales y científicas; su estructura gramatical se aleja de la fórmula sujeto-verbo-predicado y explora otras formas, sin caer por ello en la novela culta al estilo de Thomas Mann, Musil, y ese tipo de autores tan queridos por la crítica pero a los que ya nadie lee [Risas]. La acción tampoco es frenética y exige del lector un poco de implicación. Definitivamente no se trata de una novela de consumo, pero creo que será del agrado de un porcentaje elevado de lectores. Un par de beta testers me comentaron que es de esas novelas que lees una y otra vez en tu cabeza después de haberla leído. El público decidirá, pero, no te voy a engañar, ésa era mi idea desde el principio.

Afirmas que Los pasajeros es una obra necesaria, que contribuye al cambio del statu quo por parte de la sociedad. ¿Necesita esta sociedad que alguien le abra los ojos para decidirse a dar el paso y cambiar la situación actual o es el miedo el único responsable de la pasividad del conjunto de ciudadanos?

Todavía no he desarrollado un complejo de Mesías, de modo que, si la sociedad necesita a alguien que le abra los ojos, desde luego, no soy yo. Considero que la sociedad puede abrir los ojos por sí misma, aunque no le vengan mal un par de empujones y un buen arsenal conceptual para protegerse e incluso atacar. La tesis principal de la novela es que sólo el amor, la cultura y la humanidad nos permitirán cambiar el estado de las cosas.

Respeto lo suficiente a mis lectores y su inteligencia como para no ofrecerle en este momento otra dosis de opio. Volveré a la literatura de consumo, pero no me parecía el momento. Ya tenemos suficiente evasión. Sé que esta decisión puede afectar negativamente a mi carrera literaria, pero soy persona por encima de escritor.

Como bien señalas, el miedo, unido a la saturación que conduce a la insensibilización, la virtualización de la realidad y la esperanza de que las cosas mejoren por sí solas es lo que nos mantiene en esta situación. Pero la gente tiene necesidades básicas y lo que tengo muy claro es que entre ellas no se encuentra un sistema represor que lo único que dispensa últimamente es miseria y desigualdad. No tengo muy claro que la gente pueda soportarlo durante mucho tiempo.

Tu próxima novela vendrá precedida de un documental sobre su creación, ¿de dónde surgió la idea?

Si te soy sincero, del lugar más absurdo. Al hilo del estreno del último disco de Pearl Jam, Lighting Bolt, vi que se había realizado un documental corto de tipo promocional. Quise llevar la idea más lejos y aprovechar para aportar un documento gráfico que ilustrase cómo funciona la mente de un escritor, cómo es la creación de una novela, cómo están relacionados los temas que preocupan a un autor con los hechos que luego se narran. En definitiva cómo se plasma una idea o concepto en una novela.

Mi esposa apoyó el proyecto y se prestó a dirigirlo. Es una realizadora fascinante y con una gran experiencia y sensibilidad. También contaremos con el respaldo de una pequeña productora independiente y un grupo de alumnos de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Murcia.

¿Para cuándo el estreno del documental? ¿Y el lanzamiento de la novela?

Actualmente se halla en fase de preproducción. No podría darte fechas.

Sobre la publicación de la novela tampoco puedo adelantarte gran cosa. Estoy en negociaciones con varias editoriales y no me gusta anticiparme… Lo que sí está claro es que, de entrada, no será publicada directamente en Amazon ni ninguna otra plataforma similar.

La participación de los lectores ha sido clave en la promoción de El búnker de Noé y Estación Orichalcum, así como en el proceso de creación de Los pasajeros, en la traducción de la primera al inglés gracias al crowdfunding y en la publicación de #SincroniciUdad, compilación de relatos de diversos autores sobre el tema de la sincronicidad promovida y dirigida por ti mismo. ¿Crees que es la implicación activa de la ciudadanía en la política la solución a la falta de democracia práctica de nuestros días y/o a la injusticia social?

Sin duda la participación ciudadana es la clave. Después de todo, la democracia siempre ha ido sobre eso, ¿no estás de acuerdo?

Muchas gracias, Gabri.

Muchas gracias a ti, Silvia. Ha sido un placer responder a esta batería de preguntas inteligentes.

Estación Orichalcum, Gabri Ródenas

Estacion Orichalcum

Tal y como os avanzaba en mi post sobre El búnker de Noé, aquí os traigo la reseña de Estación Orichalcum, el segundo título de la Serie Anonymous, de Gabri Ródenas. No deja de ser una continuación de la primera entrega de la serie, aunque se trate de dos tramas completamente independientes, pero, pese a compartir protagonistas y algunos secundarios, se puede leer sin ningún problema sin haber leído El búnker de Noé.

Mantiene la misma estructura de la primera entrega, basada en varias historias paralelas narradas en tercera persona que acaban convergiendo con la narrada en primera persona por León Poiccard, quien ya protagonizó, junto con Maribel Salgado, El búnker de Noé. Tras la publicación de una novela con ese mismo nombre, en la que Poiccard explicaba sus aventuras en el libro anterior, el protagonista se ha convertido en un escritor de éxito y es, precisamente, la búsqueda de material para una segunda novela lo que le lleva a meterse en el lío que nos explica esta vez.

¿Quién no ha oído hablar de la Atlántida? ¿Y del Triángulo de las Bermudas? Dos de los grandes misterios de la humanidad; ¿no te gustaría a ti saber algo más sobre cualquiera de los dos? pues imagínate a León Poiccard, con esa afición suya a meter las narices donde nadie quiere verlas, ¿qué crees que hará si, estando por la zona, desaparece un avión en pleno vuelo sobre las Bimini? La misma historia de siempre en pleno triángulo de las Bermudas, en el lugar exacto en el que algunos afirman que se encuentra la Atlántida. No está mal. Lo único que diferencia esta desaparición de todas las anteriores es que León y Maribel están allí para sacar la verdad a la luz (de lo cual, por supuesto, no os voy a dar ninguna pista).

Os recomiendo la lectura de esta segunda entrega, hayáis leído o no la primera, en la que conocemos un poco más a los protagonistas y también, claro, a Gabri Ródenas y su preocupación por el rumbo que sigue este mundo (o por el que le marcan). Preocupación que comparto.

Un planeta con un nivel de desarrollo como el que posee la Tierra hoy en día no puede justificar las actuales condiciones de vida de sus habitantes. Algo no funciona como debería, en un sentido ético, pero lo hace perfectamente desde un punto de vista más práctico. El reloj funciona de maravilla porque hay quien le sigue dando cuerda. Y éste no es otro que quien controla la información. Y la información, todos lo sabemos, es poder.

Pues nada, chicos, ahí os dejo eso. En la próxima os hablaré de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Hasta entonces, sólo recomendaros echarle un vistacillo a Ródenas; probablemente os gustará.

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