Entrevista a Ricardo Roces, autor de La ligereza de la grava

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Con todos ustedes: ¡Ricardo Roces! —Gritos, vítores y aplausos—. Os prometí indies y aquí los tenéis, por lo menos mientras ellos vayan viniendo —voluntariamente, claro, que una no es ninguna salvaje y no obliga a nadie a nada—.

Ricardo es autor de La ligereza de la grava, una novela que con mucho humor nos dice cuatro cositas sobre nuestras vidas, sobre cómo las afrontamos y sobre cómo las sufrimos, más que disfrutarlas, que es para lo que están al fin y al cabo, ¿no?. Para ello utiliza una curiosa galería de personajes, alguno más cargante que otros —sabréis enseguida a quien me refiero si leéis el libro, nenes (guiño, guiño; esta es una pista importante)— que reaccionan como buenamente pueden ante las vicisitudes que la vida —y la muerte— les hacen afrontar. Y no os digo más. Si queréis estar al tanto de todo, podéis seguirlo en @RicardoRoces. Os dejo con él: Sigue leyendo

Entrevista a Pedro D. Verdugo, autor de El péndulo de Newton

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Hace ya un tiempo os reseñé La falsa metáfora del péndulo de Newton, de Pedro Daniel Verdugo (podéis leerla aquí), escritor al que conocí en la firma de libros de Sant Jordi del año pasado y con el que hice un trueque (yo te doy mi libro, tú me das el tuyo) que para mí fue muy provechoso: leí una buena novela y fiché a un nuevo autor que desconocía. Todo ventajas. Podéis seguirlo en su web, en Facebook y en Twitter (@informadicto); tiene de todo. Fue el primer entrevistado que me vino a la mente al decidir retomar esta nueva sección y tuvo la amabilidad de concederme esta entrevista, así que aquí os dejo las cositas que me ha contado.

Si queréis escuchar lo que conté sobre su novela en el programa Cuarto Cuarta (Ràdio Ciutat Vella), solo tenéis que hacer clic aquí. Sigue leyendo

El nuevo año de Las últimas palabras

¡Hola a todos! Quizás os haya sorprendido la nueva apariencia del blog, completamente diferente de la anterior, pero hacía ya un tiempo que me rondaba la cabeza la idea de hacer un cambio y la toma de otra decisión —que últimamente también revoloteaba a mi alrededor— me ha obligado a hacerlo. ¿Qué decisión? Pues que, tras pensarlo, creo que ha llegado el momento de convertir este espacio en una web, con su dominio propio y tal, en la que fuera más fácil localizarme online con mi nombre. Así que aquí estamos. Sigue leyendo

Roberto López-Herrero: la entrevista

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Hoy retomo la sección de entrevistas de este blog, a lo grande, con una conversación con Roberto López-Herrero, uno de los autores indies por excelencia del panorama literario actual. Tras su trabajo como locutor, actor y guionista en radio y televisión (ahí es nada) se lanzó a la escritura de la novela humorística con Antonio mató a Luis en la cocina con un hacha porque le debía dinero y Una conspiración mundial secuestró a mi perro para que yo no contara todo lo que sabía, la primera de las cuales está ya siendo adaptada por Luis Endera para ser llevada al cine. Como muchos otros escritores, ha decidido editar, publicar y comercializar él mismo sus obras a través de Amazon aprovechando el enorme potencial que Internet ofrece para hacer legar la información a millones de usuarios de todo el mundo y, a juzgar por su éxito, no lo ha hecho nada mal. Acérrimo defensor de las redes sociales y, en especial, de Twitter (podéis seguirlo en @ElExpecial), ha decidido sorprendernos con Normal, una genial novela policiaca llena de tensión y de crítica salpicada de algunas de esas gotas de humor que nos recuerdan al Roberto de sus anteriores novelas. Si queréis saber más, sólo tenéis que seguir leyendo:

Humor y crítica social, ¿qué papel ocupa cada uno de ellos en tus obras?

Bufff… La crítica no la puedo abandonar nunca porque es parte de mi ADN criticar todo y preguntarme el porqué de todo. El humor es un vehículo fabuloso para servir aderezadas determinadas verdades que en crudo podrían resultar indigestas.

¿Crees que hace falta más cantidad de ambos en el mundo en que vivimos?

No me cabe la menor duda… Sobre todo de crítica, porque de humor –al menos los españoles– vamos bien servidos.

Con la excepción de una breve incursión en el terror gótico de El escritor, el género al que te has dedicado hasta ahora ha sido el humorístico y, sin embargo, en tu última novela, vas y nos sorprendes con una policiaca, ¿a qué se debe este cambio de registro?

Me apetecía comprobar si era capaz de hacer algo más serio. Estoy muy cómodo haciendo humor, ha sido mi trabajo en los últimos años en la radio, pero quería saber si era capaz de contar algo diferente aunque con ciertos ramalazos que se me escapan pero porque la vida es así, agridulce.

Tu última obra se titula Normal. ¿Qué es la normalidad para ti?

Se tendría que haber titulado Modal porque la normalidad del asesino es una normalidad estadística… Y el resto de personajes a mi me resultan muy normales, aunque sean algo más exóticos en su comportamiento, en su forma de ser… Para mí normal es todo, lo raro es lo que te obligan a que te resulte normal, lo impuesto. Para mí lo normal es la diferencia y por eso la respeto tanto.

¿Y para la mayor parte del resto del mundo occidental? 

Depende de a quién preguntes. Hay gente con planteamientos vitales un tanto anclados en la monotonía y en la tradición que me resultan muy raros…

¿Crees que la concepción social de normalidad se corresponde más con la uniformidad que con la realidad que nos rodea?

Ese caso se aplica más a la Leyes, que van siempre unos años por detrás. La sociedad evoluciona, cambia y lo que era “común” o “habitual” hace treinta años, hoy en día es minoritario o viceversa. No me gusta que me impongan un concepto social, soy partidario de la individualidad de una manera casi feroz, aunque entiendo que para determinados “elementos” de la sociedad haya que imponer barreras o modos de convivencia. Supongo que soy un anarquista realista.

¿Existe una normalidad real y otra teórica? ¿Cómo afecta cada una de ellas a los individuos que estas engloban o excluyen?

¡Esta es una pregunta para un sociólogo, no para un pobre juntaletras como yo! Entiendo y supongo que en círculos pequeños humanos hay diferentes grados de tolerancia a la desviación de la media. En teoría somos todos iguales ante la Ley, por ejemplo, pero últimamente vemos que no, que hay a quien lo aforan a gran velocidad y a quién cuesta mucho trabajo imputar determinados delitos… Y no miro a nadie. ¿Ves como no puedo parara de criticar?

¿Es la normalidad un convencionalismo con sentido?

Es el precio que tenemos que pagar como sociedad, que si es un pequeño peaje para la convivencia y el respeto me parece bien, pero cuando es el estandarte que imponen unos sobre otros para no evolucionar y para meter miedo, apaga y vámonos.

El protagonista de la novela sufre una enfermedad mental que no tiene consecuencia alguna sobre la vida de los que le rodean pero que, pese a ello, supone un alejamiento del concepto de normalidad asumido por el conjunto de la sociedad. ¿Supone la diferencia, por el simple hecho de serlo, un peligro contra el que luchar?

La diferencia no es peligrosa, es –para mí– muy enriquecedora siempre que estés dispuesto a conocer al otro y el otro quiera enseñarte su modo de vida. Las enfermedades y los trastornos mentales tienen un estigma social que arrastran desde hace siglos y es curioso que siga existiendo ese estigma de manera tan marcada porque hoy en día hay más enfermedades mentales que en toda la Historia de la Humanidad previa… Estamos muy desequilibrados casi todos y seguimos señalando como si fuésemos nosotros los “normales”.

Cualquiera puede caer en una depresión, cualquiera puede subir altibajos de su ánimos y siempre digo –en la novela en boca de Lara Martell– que si te duele un brazo vas al traumatólogo, entonces, ¿por qué no vas al psiquiatra cuando te duele el alma? Tenemos mucho que aprender como sociedad sobre las enfermedades mentales, sobre lo que las provocan y sobre todo, que cualquiera podemos caer en ellas. Nadie mira mal a alguien por tener, por ejemplo, un tumor y sí a alguien que diga que se le ha diagnosticado trastorno bipolar.

¿Por qué crees que está ese estigma tan establecido en la sociedad?

Gracias al cine, la literatura y demás… Cuando comencé a escribir “Normal” hablé con una psiquiatra y con una enferma de trastorno bipolar. Ambas me pidieron que “no fuese el loco el asesino”. No era mi intención, al contrario, yo quería que mi protagonista, “el bueno” fuese el que “no estaba normal” en oposición de su némesis, “el hombre normal”.

¿Sabes si ha leído Normal alguien con algún trastorno mental?

Recibí un email que me emocionó de un hombre, diagnosticado, que se veía perfectamente reflejado en el personaje de Félix Fortea, incluso le había dado a leer la novela a su hijo adolescente y este le había dicho que ahora lo comprendía mejor. Sólo con eso… ¡Misión cumplida!

Durante la novela alternas la primera persona con la tercera en la narración de las vivencias de los dos bandos implicados en una misma historia. ¿Sigue esta utilización algún propósito teniendo en cuenta a qué personaje es aplicado cada uno de los usos?

Era totalmente necesario para mí. Necesitaba estar en la cabeza de Félix y contar sus sensaciones en primera persona, gracias a todo lo que me había explicado una persona diagnosticada como bipolar y con la que siempre estaré en deuda.

En cambio, para “el malo” quería que no supiésemos mucho de él, más que su aspecto estadísticamente “normal” y que sus acciones de asesino hablasen por él. Me han sugerido que escriba algo desde el punto de vista de él, quizás en la siguiente novela lo haga.

¿Habrá una continuación de Normal?

Casi seguro visto el éxito y vistas las peticiones de que vuelvan Félix y Lara… Venga, no miento… Ya la he empezado a escribir. Le tengo mucho cariño a todos estos personajes.

Muchas gracias, Roberto; seguro que volveremos a saber de ti muy pronto en este blog.

Gracias a vosotros, es un lujo. Me encantan los blogs que no son “normales”…

Gabri Ródenas: la entrevista

Entrevista Gabri

Cuando creé la sección entrevistas tenía muy claros algunos nombres de futuras víctimas de mis preguntas; Gabri Ródenas era uno de ellos. Autor indie de referencia en España, creador de El búnker de Noé y Estación Orichalcum, superventas ambos en Amazon, y compilador de relatos en #SincroniciUdad, antología de textos de varios autores publicada en la misma plataforma. Trabaja actualmente en Los pasajeros, su última novela. De todo esto y, especialmente, de lo que subyace en la trama de sus obras y de su propia filosofía, nos habla a continuación.

Causalidad, sincronicidad y casualidad (o falta de ella). ¿Qué papel juegan estos tres términos en tus novelas?

Como dijo Friedrich von Schiller, «No existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes más profundas». No creo en el azar y aunque los he empleado de un modo u otro –junto con el de serendipia– en mis novelas, es sin duda en Los Pasajeros donde términos como sincronicidad o casualidad (mejor dicho, su ausencia) juegan un papel más importante.

La Serie Anonymous (El búnker de Noé y Estación Orichalcum) está marcada por una clara tendencia a lo que algunos llamarían paranoia conspirativa, a la creencia de que el mundo, tal y como lo conocemos, no es sino una gran mentira, la película que un gran poder en la sombra quiere que veamos para continuar con el establishment. ¿Ciencia ficción o especulación personal?

En efecto, mis dos primeras novelas abordan una temática conspirativa, si bien tienen muy poco de ciencia-ficción. De hecho, la mayor parte de los datos recogidos en ellas, a pesar de englobarse dentro de una ficción, son absolutamente reales.

Más que especulación personal, considero que mi punto de vista es sociológico; aquel que cualquier observador atento podría detectar por sí mismo. Mis dos primeras novelas son meros catalizadores. A diferencia de Los pasajeros, donde trato de ofrecer algunas propuestas de solución pacífica, tanto El búnker de Noé como Estación Orichalcum son obras de diagnóstico. En ellas intento presentar algunos hechos que, a mi juicio, están teniendo lugar. No tanto los referentes a las tramas –repito que son fruto de mi imaginación- como lo que puede leerse entre líneas.

Quizá siempre haya sido así, pero desde mi punto de vista, el mundo está experimentando cambios sutiles no siempre esperanzadores y sí bastante siniestros.

No obstante, soy una persona optimista y estoy plenamente convencido de que la ciudadanía (y el ser humano en su conjunto) comienza a advertir la necesidad de afrontar nuevos horizontes mentales, sociales y espirituales.

¿Es este oscurantismo la verdadera causa de algunos de los cambios en la política educativa europea, como el Plan Bolonia?

No sabría decirte, si bien me temo que planes como el de Bolonia atienden más a una naturaleza económica que de otro tipo. Ahora bien, la economía es la vía más rápida de exclusión…

¿Camina el mundo hacia una distopía similar a las imaginadas por Huxley, Orwell, Bradbury o Alan Moore en V de Vendetta?

No camina. Estamos ya ahí. Como si de un lema ciberpunk se tratase, el futuro ya ha tenido lugar.

¿Qué tienen tus novelas en común con las obras de los autores anteriores?

Es una pregunta muy interesante, ya que las cuatro referencias que mencionas aparecen citadas de manera expresa en casi todas mis novelas. Todos esos autores llevaron a cabo una radiografía perfecta de la sociedad en la que vivieron y sus teorías siguen plenamente vigentes. Podría decir que mis dos primeras novelas (especialmente Estación Orichalcum) son un homenaje a Orwell, sobre todo al célebre 1984. Los pasajeros, sin embargo recupera el espíritu de Bradbury y, sobre todo, Huxley, a mi juicio el gran olvidado. Casos como el de Edward Snowden han reavivado la llama de Orwell, pero creo que Huxley podría explicar muchas cosas de nuestro presente. En mi opinión, nuestro presente se explica por una combinación de planteamientos orwellianos y tomados de Huxley; un Gran Hermano nos vigila hasta tal punto que quizá en un futuro no muy lejano tengamos que redefinir términos como el de intimidad y privacidad. Huxley nos ofrece pistas acerca de por qué no somos capaces de romper con esa dinámica. Para Huxley no se nos controla mediante la fuerza bruta, sino mediante la saturación y el atontamiento a través del placer y el ocio vacío (soma).

Por otra parte, me llama la atención que menciones la obra de Alan Moore, pues mi esposa considera que Los pasajeros supone una vuelta de tuerca de la propuesta contenida en V de Vendetta. Asumo que es una opinión exagerada, fruto del amor. ¡Es mi mujer! [Risas].

Tus dos primeras novelas son distópicas. En una entrevista afirmabas que esto no sería necesariamente así en un futuro. ¿Es éste el caso de Los pasajeros? Háblanos de tu próximo trabajo.

Como he dicho antes, Los pasajeros no es una obra de diagnóstico ni distópica, sino que intenta ofrecer alternativas prácticas, pacíficas y viables. En cierto modo, y ahora que lo pienso, sí guarda una estrecha relación con V de Vendetta, aunque se separa en el fondo: no apela a la violencia –por muy justificada que pueda parecer- y sí vías pacíficas, sin duda, mucho más sólidas y menos traumáticas. En la novela queda perfectamente justificado este punto de vista.

Valiente, arriesgada, atrevida, hipnótica, rara y comprometida. Son algunos de los adjetivos que ha merecido Los pasajeros tras la lectura de sus primeros capítulos (disponibles en tu web). ¿Cuál de ellos define mejor la novela? ¿Por qué?

Todos ellos reflejan aspectos de la novela. Algo que cualquiera apreciará nada más leer los primeros capítulos es que tiene poco que ver con el canon literario actual. Abundan las referencias culturales y científicas; su estructura gramatical se aleja de la fórmula sujeto-verbo-predicado y explora otras formas, sin caer por ello en la novela culta al estilo de Thomas Mann, Musil, y ese tipo de autores tan queridos por la crítica pero a los que ya nadie lee [Risas]. La acción tampoco es frenética y exige del lector un poco de implicación. Definitivamente no se trata de una novela de consumo, pero creo que será del agrado de un porcentaje elevado de lectores. Un par de beta testers me comentaron que es de esas novelas que lees una y otra vez en tu cabeza después de haberla leído. El público decidirá, pero, no te voy a engañar, ésa era mi idea desde el principio.

Afirmas que Los pasajeros es una obra necesaria, que contribuye al cambio del statu quo por parte de la sociedad. ¿Necesita esta sociedad que alguien le abra los ojos para decidirse a dar el paso y cambiar la situación actual o es el miedo el único responsable de la pasividad del conjunto de ciudadanos?

Todavía no he desarrollado un complejo de Mesías, de modo que, si la sociedad necesita a alguien que le abra los ojos, desde luego, no soy yo. Considero que la sociedad puede abrir los ojos por sí misma, aunque no le vengan mal un par de empujones y un buen arsenal conceptual para protegerse e incluso atacar. La tesis principal de la novela es que sólo el amor, la cultura y la humanidad nos permitirán cambiar el estado de las cosas.

Respeto lo suficiente a mis lectores y su inteligencia como para no ofrecerle en este momento otra dosis de opio. Volveré a la literatura de consumo, pero no me parecía el momento. Ya tenemos suficiente evasión. Sé que esta decisión puede afectar negativamente a mi carrera literaria, pero soy persona por encima de escritor.

Como bien señalas, el miedo, unido a la saturación que conduce a la insensibilización, la virtualización de la realidad y la esperanza de que las cosas mejoren por sí solas es lo que nos mantiene en esta situación. Pero la gente tiene necesidades básicas y lo que tengo muy claro es que entre ellas no se encuentra un sistema represor que lo único que dispensa últimamente es miseria y desigualdad. No tengo muy claro que la gente pueda soportarlo durante mucho tiempo.

Tu próxima novela vendrá precedida de un documental sobre su creación, ¿de dónde surgió la idea?

Si te soy sincero, del lugar más absurdo. Al hilo del estreno del último disco de Pearl Jam, Lighting Bolt, vi que se había realizado un documental corto de tipo promocional. Quise llevar la idea más lejos y aprovechar para aportar un documento gráfico que ilustrase cómo funciona la mente de un escritor, cómo es la creación de una novela, cómo están relacionados los temas que preocupan a un autor con los hechos que luego se narran. En definitiva cómo se plasma una idea o concepto en una novela.

Mi esposa apoyó el proyecto y se prestó a dirigirlo. Es una realizadora fascinante y con una gran experiencia y sensibilidad. También contaremos con el respaldo de una pequeña productora independiente y un grupo de alumnos de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Murcia.

¿Para cuándo el estreno del documental? ¿Y el lanzamiento de la novela?

Actualmente se halla en fase de preproducción. No podría darte fechas.

Sobre la publicación de la novela tampoco puedo adelantarte gran cosa. Estoy en negociaciones con varias editoriales y no me gusta anticiparme… Lo que sí está claro es que, de entrada, no será publicada directamente en Amazon ni ninguna otra plataforma similar.

La participación de los lectores ha sido clave en la promoción de El búnker de Noé y Estación Orichalcum, así como en el proceso de creación de Los pasajeros, en la traducción de la primera al inglés gracias al crowdfunding y en la publicación de #SincroniciUdad, compilación de relatos de diversos autores sobre el tema de la sincronicidad promovida y dirigida por ti mismo. ¿Crees que es la implicación activa de la ciudadanía en la política la solución a la falta de democracia práctica de nuestros días y/o a la injusticia social?

Sin duda la participación ciudadana es la clave. Después de todo, la democracia siempre ha ido sobre eso, ¿no estás de acuerdo?

Muchas gracias, Gabri.

Muchas gracias a ti, Silvia. Ha sido un placer responder a esta batería de preguntas inteligentes.

Teresa Roig: la entrevista

Entrevista-Teresa-Roig

Hoy hablamos con Teresa Roig, autora de L’arquitecte de somnis (Columna Edicions)/ El arquitecto de sueños (Roca Editorial), novela que os reseñaba la semana pasada. En su blog se define como madre, escritora y articulista, cocinera, facilitadora de PSYCH-K, bloguera, autodidacta, modista, lectora, practicante de yoga, meditación y sentido común; tiene un hijo, años de experiencia en educación en el tiempo libre, unos cuantos más en el sector audiovisual publicitario y formación diversa en técnicas de crecimiento personal. Vamos a ver qué nos cuenta:

¿De dónde te viene el interés por la historia?

Mi abuela me contaba anécdotas cuando era pequeña y me fascinaba escucharla.
También creo que somos, en parte, lo que han vivido nuestros antecesores, que su historia es parte de la nuestra, y que todos estamos conectados de un modo u otro. Es como formar parte de un gran puzzle, el del mundo entero, con las experiencias de uno mismo, las de tu familia y las del país.
De todos modos las historias que más me interesan son las de amor. Y son las que escribo, sean del género que sean.

Tus dos primeras novelas (L’herència de Horst, Alisis, 2007 y Pa amb xocolata, Alisis, 2008) están ambientadas en el segundo tercio del s. XX, desde la Guerra Civil española hasta la dictadura franquista y el refugio que encontraron en ella antiguos agentes o colaboradores nazis. ¿Crees que debemos preocuparnos por el resurgimiento del fascismo en Europa?

Creo que un país que olvida sus errores está condenado a repetirlos. Y la memoria, como el saber, no ocupa lugar.

Con El primer dia de les nostres vides (Proa, 2010) abandonas la novela histórica y te adentras en la sociedad actual y en cómo la vive en individuo. ¿Crees que el ser humano ha perdido su esencia con el progreso en el último siglo? ¿Ha despojado el progreso de sentido a la vida del ser humano actual? 

El progreso es una arma de doble filo: nos da tanto como nos quita. Gracias a la tecnología, actualmente vivimos súper conectados con lo que pasa fuera, y cada vez menos con nosotros mismos, con la naturaleza… Pero creo que nunca es tarde y que siempre hay tiempo para segundas oportunidades. Por eso escribí “El primer dia…” una historia de amor entre dos desconocidos tan diferentes que llegan a parecerse. Además, como decía el propio Gaudí, la originalidad consiste en volver al origen.

Tras ésta haces una incursión en el género humorístico con El blog de Lola Pons (Columna Edicions, 2011), hablando de una mujer en plena crisis de la treintena. ¿Crees que en la sociedad actual vivimos excesivamente centrados en lo que se supone que debemos hacer o sentir en cada momento de nuestra vida?

Creo que vivimos tiempos interesantes en los que la supervivencia, por contradictorio que parezca, está en asumir nuestra responsabilidad en la vida y, con ella, nuestro poder. Hacer lo que queremos en cada momento; no porque toca, porque se debe o porque nos lo pidan…

¿Es el humor la mejor forma de tomarse la vida?

¡Sin duda! La salud no radica solamente en el cuerpo físico. Uno de los principales síntomas de salud es disfrutar de un buen sentido del humor. ¡Y quien sabe reírse de uno mismo, tiene material para reír toda la vida!

Con L’arquitecte de somnis vuelves al género histórico ¿qué te lleva a remontarte al s.XIX – principios XX?

Pues lo que me llevó a escribir “L’arquitecte…” fue descubrir la historia del indiano multimillonario Josep Guardiola, un noble del Camp de Tarragona que se fue a descubrir mundo con 16 años y amasó una inmensa fortuna en las Américas con sus plantaciones de café y sus patentes de maquinaria para procesarlo.

¿Por qué La Pedrera? ¿Qué te llamó la atención?

La Pedrera era el epicentro de diversos personajes interesantísimos, hombres y mujeres avanzados a su época, como el indiano en cuestión. Su mujer— de la cual se enamoró perdidamente a los 60 años, cuando ella tenía sólo 20— fue después de enviudar la Sra. de Pere Milá, quien hizo el encargo a Gaudí de construir una casa de pisos de alquiler en el paseo de moda de la burguesía catalana, y le dio rienda suelta, gracias a la fortuna de su antecesor. Y Gaudí accedió, para refugiarse en el trabajo y olvidar su amor imposible con una joven revolucionaria… La Pedrera era el destino de esos hombres y mujeres, conectados entre ellos incluso antes de conocerse.

¿Descubriste a Gaudí -el hombre- durante la investigación para la novela o ya te habías interesado antes por él y su obra?

Lo descubrí durante el proceso de documentación y me fascinó por completo: su talante, sus valores, la enfermiza juventud que le permitió descubrir la naturaleza tan de cerca, el arduo trabajo de aprendiz y cómo de un origen humilde y rural pasó a convertirse en el gran genio de la arquitectura que llegó a ser.

Describes la sociedad de la época, desde las clases más bajas a la burguesía, ¿crees que esta descripción dista mucho de la de la sociedad actual?

Excepto por los avances tecnológicos, a nivel humano, no distamos tanto de aquellos hombres y mujeres. Excepto porque entonces puede que fueran más aventureros de lo que somos nosotros ahora… Y no me refiero durante las vacaciones.

¿En cuál de los contextos narrativos en los que has escrito te sientes más cómoda?

Me siento cómoda escribiendo. Sea lo que sea, cuando sea. Escribo como respiro. Porque respiro. Es lo que da sentido a mi vida desde siempre.

¿Estás preparando ya tu próximo proyecto?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos infantiles -tengo la inspiración en casa- además de tener una novela en un cajón. Veremos qué saco antes…

Muchas gracias, Teresa.

Lidia Herbada: la entrevista

Entrevista-LidiaHerbada

Lidia Herbada es una periodista y escritora madrileña que lleva ya tres novelas a cuestas. Hace ya un tiempecito, contactó conmigo para proponerme hacer una reseña sobre su novela Sinfonía de silencios. En un principio, tal y como suelo hacer siempre tanto con las editoriales como con los autores que directamente me hacen llegar sus obras, le dije que sí. Más tarde, sin embargo, pensé que, puesto que se trataba de una novela romántica -género que no se encuentra entre mis gustos personales-, difícilmente iba a poder hacer de ella una reseña positiva, por buena que ésta fuera, sin que este hecho me condicionara. Entendió perfectamente mis motivos y estuvo encantada de colaborar con este blog concediéndole la entrevista que encontraréis bajo estas líneas, puesto que sí que encontré en su trayectoria algunas cuestiones que podrían ser de interés.

No te has dedicado a la literatura desde siempre. ¿Qué te llevó a dar el paso?

Escribo desde que tengo uso de razón, para mí es una liberación y a la vez una necesidad.

Comenzaste, como muchos, con el relato, género con el que cosechaste algunos premios.

Hace seis años probé con un relato internacional, “Redes Antisociales”, y quedé finalista. Creo que ese relato fue la antesala del despliegue de creatividad. Desde ahí no he parado de escribir. Para mí, como os digo, es una parte de mí muy importante. Es más que una profesión. Es una vida.

¿Fue ese reconocimiento el que te animó a dar el salto a la novela?

Creo que a todos nos pasa un poco, que necesitamos superar el miedo, a través de un reconocimiento, a través de un premio o a través de algún amigo que te da un empujón. Pero sí que creo que la seguridad viene de uno mismo. Y cuando adquieres esa fortaleza puedes dedicarte a la novela, al teatro, a la poesía. Lo importante es creer en lo que haces, y saber que no puedes gustar a todo el mundo.

¿En cuál de los dos géneros te sientes más cómoda?

No creo mucho en los géneros, sino en la historia. Mis historias hablan de mujeres que van superándose día a día. Nos encanta etiquetar, y creemos que un autor porque hace siempre novela negra un día no puede sorprender y hacer humor surrealista.

Tus dos primeras novelas, 39 cafés y un desayuno y Ácido fólico fueron publicadas por Editorial Paréntesis y Editorial Nowevolution, respectivamente. ¿Cómo llegaron los manuscritos al editor?

Las envié de manera personal con la ilusión de que creyeran en ellas, y así fue. Creo que con la primera novela confluyen muchos elementos. Una novela creativa, novedosa, y un tema del que nadie se había atrevido a hablar de forma tan directa. Y con la segunda yo ya tenía un recorrido, sabía moverme más. Y mi escritura había evolucionado muchísimo. Siempre digo que no creo en la suerte, sino en la trabajada.

¿Cómo fue tu experiencia con las editoriales?

Como en toda relación, siempre hay detalles que se pueden mejorar, por ambas partes. Pero en general estoy muy agradecida por haber confiado en mí. Yo no soy de las que digo autoedición sí, editoriales no. Creo que en esta vida no hay que cerrarse a nada. Quizás el problema de este mundo literario es la distribución, la manera de llegar al lector.

Tus dos primeras obras estuvieron disponibles tanto en papel como en formato electrónico vía Amazon. Sinfonía de silencios, tu última novela, ha sido editada únicamente para ebook en formato Kindle -corrígeme si me equivoco-, ¿te sientes más cómoda en la libertad de la autoedición?

No, no estás equivocada. Sinfonía de silencios es mi tercera novela, ganó el premio Speed Dating con amazon, y quedó Semifinalista en el Premio Ateneo de Valladolid. En la autoedición, también me siento muy cómoda, ves cómo va creciendo tu producto, observas el movimiento del libro. Eso sí, trabajas con equipo igual. Yo tengo a mi lado un equipo de corrección, de comunicación para dar al lector lo mejor. De hecho gracias a Vidis comunicación he podido tener el booktrailer con el que soñaba:

Por ejemplo, en Alemania 39 cafés y un desayuno, es una novela que está teniendo buena acogida. Eso me lo ha dado la autoedición. Todo tiene partes positivas y partes negativas. Lo importante es seguir aprendiendo. Y a quien trabaje conmigo, sólo le pido pasión en lo que haga.

El tratarse de un libro autoeditado no le ha impedido ganar un premio y ser finalista en otro.

La autoedición es un camino a ajeno a premios. Animo a los escritores a presentarse a concursos con novelas que tengan guardadas en el cajón. Allí sólo cogen polvo.

Todas tus novelas se encuadran dentro de la denominada “literatura para mujeres”. ¿Son ellas tu objetivo claro a la hora de escribir?

No, no siempre. Como mujer, mi voz es femenina, pero sin embargo las temáticas son universales. De hecho, a mí me lee mucho hombre, tengo mucho más seguidor masculino en mi blog que femenino. Quizás tengo un humor loco en la línea de Groucho, de Woody Allen, de Gómez de la Serna… y quizás encajo con un humor un tanto peculiar. Te diré que Ácido Fólico, es una novela que ha gustado a muchos hombres. No hago literatura sexista. Algún día mi protagonista será hombre y pondré la visión del mundo desde sus ojos. Su protagonista se siente fuera del mundo, porque la sociedad le demanda una vida y ella quiere huir. Como un telonero que no encuentra su concierto.

¿Te has planteado cultivar otros géneros?

Sí, por supuesto, de hecho, tengo una novela maravillosa, de fantasía, de logias, de intriga, que espero que algún día vea la luz. Tengo muchísimo relato histórico. Y también de humor surrealista. Creo que un escritor puede atreverse con todo. Sólo hay que tener valentía. La crítica siempre va a llegar, y hay que pensar que uno debe escribir lo que le apetezca en cada momento, sin pensar tanto en ventas, en arrastrar lectores. Ellos te encontrarán en cada línea, aunque toques diferente género.

Muchas gracias.