El secreto de la modelo extraviada, Eduardo Mendoza

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Cuando supe de la publicación de El secreto de la modelo extraviada, de Eduardo Mendoza, corrí a apuntarlo en mi lista a los Reyes Magos, que tuvieron la bondad de traerme éste y otros libros, alguno de los cuales ya os he reseñado. Comenzaré diciendo que soy bastante fan de Mendoza, vaya eso por delante, pero, por desgracia, ni ésta ni su anterior novela han acabado de convencerme (en mi opinión, quedan bastante lejos de algunas de las anteriores). Sigue leyendo

Ciencia ficción: extraterrestres y humanos en los libros

Sin ser muy consciente de ello, resulta que he leído más novelas protagonizadas por extraterrestres de las que imaginaba, lo cual me sorprende porque, pese a no desagradarme, la ciencia ficción no es un género que me interese especialmente y, en cualquier caso, la presencia de alienígenas no ha sido nunca el motivo por el que me haya decidido a leer ningún libro. Echando la vista atrás recuerdo cuatro ejemplos muy distintos entre sí pero que comparten un denominador común: en todos ellos la presencia de extraterrestres sirve para decir muchas cosas del ser humano, pocas de ellas buenas, sea mediante la descripción de las acciones del hombre o trazando paralelismos entre unos y otros. Trasfondo aparte, estas novelas se mueven entre el humor y el terror, pasando por otros estilos que puedan encontrarse entre estos, allá va: Sigue leyendo

Ruido de cañerías, Luis Gutiérrez Maluenda

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Había leído hace tiempo acerca de Ruido de cañerías, de Luis Gutiérrez Maluenda (ya veis que tengo una acusada tendencia a leer los libros tiempo después de haber sabido de su existencia o, incluso, de contar con ellos en mi estantería) pero no fue hasta ayer cuando me hice con él y lo devoré sin piedad.

Atila, el detective marginal del Raval de Barcelona, está pasando una mala racha… Tiene problemas con la bebida y con Valentina, «lo más parecido a la mujer de su vida que hay en su vida». Una asociación de ayuda al inmigrante tiene grandes proyectos. El presidente del Futbol Club Barcelona aspira a la Honorabilidad más absoluta por caminos azarosos. Un crimen machista tan claro que desconcierta al mismo Atila. Un par de jóvenes «señoras bien» decididas a portarse tan mal como les sea posible. Lectura poco recomendable para políticos en pleno ejercicio de sus funciones, independientemente de su afiliación y del grado de crisis reinante en el país. Afirma Josep Forment, editor de Alrevés, que Maluenda es heredero de las novelas clásicas norteamericanas y, como tal, denuncia las injusticias sociales. Desde el racismo, la exclusión social, la lucha de clases, la soledad, las oportunidades en la vida, el amor… Además, lo hace con una escritura llena de ironía, de elegancia, muy suspicaz, honesta, certera, valiente y arriesgada.

Atila encarna la figura del clásico detective desastrado, un fracasado metido a investigador que resuelve los casos que le llegan mientras intenta mantener su vida en un grado de desorden no excesivamente superior al que ya tenía antes de ocuparse de ellos. Tanto él como su entorno y los personajes que lo rodean me recuerdan en algo al peluquero loco de Eduardo Mendoza (con todas las diferencias que hay entre ellos y, sobre todo, en el estilo de los dos autores), aunque éste no deja de parecerme un ser un tanto cándido ante la presencia de Atila.

Durante las pesquisas de nuestro detective el autor radiografía la sociedad catalana (extensible al resto del Estado, me temo) y denuncia todas esas situaciones que, por cotidianas y asumidas como «normales», han acabado siendo aceptadas por el conjunto de ciudadanos (o, directamente, ignoradas por ellos). Atravesamos de arriba a abajo y de derecha a izquierda todos los estratos sociales de Barcelona, desde las prostitutas del Raval hasta las de Sant Gervasi, que también las hay, desde la tienda del paki que oferta permanentemente VAT 69 en su aparador hasta los individuos mejor situados de la clase política, pasando por los matones y delincuentes de todos los pelajes que pueda haber en cualquiera de estos ámbitos.

El estilo directo -y no por ello falto de ironía- del autor nos narra una aventura que, pese a lo rocambolesco de su trama, no deja de parecernos perfectamente verosímil en el momento y lugar en los que nos encontramos. Resumiendo: no puedo dejar de recomendar esta novela que a mí, personalmente, me ha gustado mucho.

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El enredo de la bolsa y la vida, Eduardo Mendoza

En cuanto supe de la inminente publicación de una novela de Eduardo Mendoza, en este caso El enredo de la bolsa y la vida, entré en estado de alerta. Agudicé mis sentidos -vista y oído, principalmente- para conseguir más información al respecto. ¿De qué Mendoza se trataba? ¿del Mendoza serio? Reconozco no haberme adentrado en éste, cosa que tengo pendiente. Yo volví a Mendoza, tras El misterio de la cripta embrujada, con Sin noticias de Gurb. Ése es el Mendoza que busco en cada uno de sus libros. Si era el de El asombroso viaje de Pomponio Flato no me interesaba en absoluto su nueva obra, pero no, se trataba del Mendoza del peluquero loco que me robó el corazón mucho antes de dedicarse al mundo de la belleza.
El anónimo detective de El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras regresa a la acción en tiempos de crisis. Contra su voluntad, es decir, movido por la amistad y sin un euro en el bolsillo, vuelve a ejercer de insospechado sabueso en la Barcelona de hoy en una carrera contrarreloj por desarticular una acción terrorista antes de que intervengan los servicios de seguridad del Estado.Años después de dejar el sanatorio mental donde compartieron celda, Rómulo el Guapo le propone un golpe a nuestro protagonista. Su negativa y la misteriosa desaparición de Rómulo serán el arranque de un enredo para resolver un caso de repercusiones internacionales con la ayuda de un infalible equipo: la adolescente Quesito, el timador profesional Pollo Morgan, el africano albino Kiwijuli Kakawa, conocido como el Juli, la Moski, acordeonista callejera, el repartidor de pizza Manhelik y el señor Armengol, regente del restaurante Se vende perro.Eduardo Mendoza regresa con una sátira genial, como las que sólo él sabe hacer.En ella la fábula crea su propia verosimilitud, que es, paródicamente, la del género policial, y la de la farsa convertida en apólogo moral. No se puede contar el libro sin una sonrisa; pero es imposible leerlo sin carcajadas, y sin comprender que en la Europa en quiebra técnica que habitamos no basta con el humor dinamitero e inventivo: es preciso, además, el don de la lucidez.
Con esta sinopsis y las expectativas creadas tras El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas y La aventura del tocador de señoras no podía dejar escapar la última entrega de la saga protagonizada por su estrambótico personaje. En El enredo de la bolsa y la vida se reconocen perfectamente tanto el inconfundible estilo de Mendoza como la personalidad de su protagonista. Eso está bien, puesto que era exactamente lo que esperaba encontrar cuando ataqué su lectura, pero, en mi opinión, no alcanza el nivel de sus tres antecesoras. Me gusta mucho Mendoza, prueba de ello es que después de leer la novela de que os hablo me decidí a leer otra, El último trayecto de Horacio Dos, en la que mantiene su voz y su estilo personal pero no consigue, en conjunto, ponerse a la altura de otras obras de su autor. Volveré a leer, seguro, lo próximo de Mendoza (por algo es uno de mis autores de cabecera) pero espero, sinceramente, volver a disfrutar entonces como en mis mejores ratos con él.

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Kindle Touch y que cumplas muchos más

Al final cayó. Se vieron confirmadas mis sospechas al desgarrar el papel. No esperaba que fuera el Kindle Touch, eso sí; ahí llegó la sorpresa.

Todavía estoy en fase de aclimatación pero ya empiezo a perder el miedo a no encontrar la marca de página. Os parecerá una tontería pero lo que más raro me resulta es no poder ver claramente cuánto libro me queda por leer.  A la pantalla electrónica no me ha costado acostumbrarme y ni siquiera se me hace extraño no estar leyendo papel. Además, es muy cómodo. Más que un libro tradicional. No digamos ya si encima se trata de un libro tocho. No pesa, no abulta, no refleja la luz, la batería dura muchísimo… de momento, no hay pegas.

Lo he estrenado con El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza, no podía ser de otra manera. Ya os contaré qué tal cuando acabe con él aunque, de momento, pinta tan bien como siempre.

Vuelve Mendoza: El enredo de la bolsa y la vida

Acabo de leer esta noticia, y me he llevado una alegría: Eduardo Mendoza vuelve con El enredo de la bolsa y la vida. Uno de mis autores favoritos y el peluquero loco de mis amores. No podía ser mejor.

Desde que leí mi primer libro de Mendoza, El misterio de la cripta embrujada, hace ya muchos años, autor y personaje me robaron el corazón. Con cada novela posterior del protagonista Mendoza me ha cautivado más y más. El surrealismo con el que resuelve las situaciones más absurdas y disparatadas sin que te plantees siquiera lo inversemblante del asunto, lo estrambótico de los personajes, el ritmo de la obra, la necesidad de seguir leyendo y el trasfondo que hay siempre tras la historia. Todo ello me ha dado algunas de las lecturas que más he disfrutado en mi vida.

Después de leer el primer capítulo aún estoy más impaciente por hincarle el ojo. Os lo podéis descargar en el enlace de abajo.

Enlace al primer capítulo en PlanetadeLibros.com