Normal, Roberto López-Herrero

Normal - R. López-Herrero

Di con Normal, de R. López-Herrero, como muchas veces acabo encontrando los libros que leo: a través de comentarios y recomendaciones de otros lectores en la red. Si no siempre, por lo menos, sí a menudo suelen cumplir mis expectativas las novelas que escojo siguiendo este método. Y ese ha sido el caso de la primera novela negra de este autor, nuevo en mi estantería, o en mi Kindle, con algún que otro número de convertirse en un habitual de mis lecturas.

«El asesino era… normal» es la única descripción que Félix Fortea, policía de homicidios, recibe cuando interroga a los testigos de un crimen a plena luz del día. ¿Cómo detienes a un homicida que puede ser cualquiera? ¿Qué es ser “normal”? Un elenco de personajes con sus fallos, rarezas y taras se unen para detener a un criminal que parece camuflarse exhibiendo su aparente normalidad. Una novela negra en la que R. López-Herrero pone en duda el concepto de normalidad imperante en nuestra sociedad.

Me intrigó, al leer la sinopsis, la cuestión de la normalidad; es algo que muchas veces me he cuestionado yo misma: ¿qué es la normalidad? ¿lo común? ¿lo no patológico? en un mundo de «locos» ¿seríamos todos normales? Lo normal, en este caso, es lo que, por habitual, pasa desapercibido; ni un rasgo destacable del asesino. Físicamente es el ciudadano estándar, quizás no en Suecia, pero sí en este país. Su personalidad no destaca tampoco en nada, aparentemente. Todo el mundo cree estar ante un hombre como cualquier otro; error flagrante que te puede costar la vida si bajas la guardia ante una persona, en apariencia, tan inofensiva como cualquiera de las que te rodea cada día. Tan flagrante como etiquetar como «raro» a quien rompe esa normalidad establecida por el conjunto de la sociedad con algún rasgo que lo marca y lo señala, por no encajar con el estereotipo de persona «normal». En el fondo todo se reduce a una simple pregunta: ¿qué es normal? El autor estructura su novela sobre esta cuestión, proporcionando una descripción llena de matices de la personalidad de los personajes que nos cuentan su historia. ¿Qué mejor manera de apreciar esa normalidad que desde la mente de los propios protagonistas?

La normalidad es el gordo de la lotería si eres un asesino, y una pesadilla si eres el policía que tiene que atraparlo antes de que acabe con media ciudad mientras los medios están encantados de pregonar las hazañas de un psicópata suelto por sus calles. La historia atrapa desde el principio pero, más aún, cuando se nos permite entrar en la mente de este personaje con pocos escrúpulos a la hora de hacer lo que considera que debe hacer. A medida que avanza la trama, él mismo narra su historia, dotando a la novela de más intensidad, de más tensión, de más nervios y, por qué no, de más miedo por los personajes que hay del otro lado. Encontrar al asesino puede ser menos deseable de lo esperado, cosa que nosotros, como lectores, sabemos, pero ellos, como perseguidores, no.

Poco a poco, Félix Fortea y el resto de sus compañeros de homicidios irán averiguando más cosas sobre ese «fantasma» que campa a sus anchas por Madrid. Dicen que el miedo es lo que nos mantiene con vida porque nos permite evitar peligros, pero, ¿qué pasa cuando nuestras alarmas no se disparan? A veces el miedo llega demasiado tarde, cuando ya no nos puede ayudar. No me gustaría destriparos la novela, y bastante me está costando no irme de la lengua, así que aquí tenéis el booktrailer, breve pero suficiente para que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar entre las páginas llenas de normalidad de este libro.

 

 

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El cumhacht de Ethan, Júlia Díez

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Hoy me voy a salir de la línea y os voy a reseñar un título de literatura infantil: El cumhacht de Ethan. A los asiduos de este blog os sonará porque su autora, Júlia Díez, fue la primera persona entrevistada en él desde que se inaugurara oficialmente esta nueva sección. Hoy os contaré más cositas sobre el libro.

El cumhacht de Ethan llegó a mí antes de ser publicado, durante el proceso de edición, cuando Júlia me lo envió y me pidió mi opinión. Francamente, no sabía muy bien qué esperar del primer libro escrito por una persona a la que conocía en un ámbito totalmente distinto al editorial, así que me aventuré en sus páginas dispuesta a descubrir lo que fuera que su autora hubiera decidido volcar en ellas y me encantó descubrir con mis propios ojos una faceta de Júlia, hasta entonces desconocida para mí, que hasta fue capaz de emocionarme en algún momento (sí, lloré, ¿vale?).

Ethan es un niño de diez años que vive en un mundo en el que todos tienen algún poder, todos menos él. Siempre ha sido un bicho raro en su aldea y, pese a ello, sus padres deciden que ya es hora que se enfrente al mundo y empiece a ir a la escuela. Hasta entonces, Ethan ha vivido protegido por sus padres y educado por su madre en casa. Ethan, por su parte, preferiría irse con su burro Antoine, lejos, muy lejos de su aldea, donde nadie supiese que no posee ningún poder con el que poderse ganar la vida el día de mañana. Sin embargo hará caso a sus padres y descubrirá que no tener Cumhacht no es tan malo como parece, vivirá grandes aventuras, hará grandes amigos y también algún que otro enemigo. Una aventura emocionante donde la superación personal y la amistad verdadera son las protagonistas.

En esta historia, recomendada para niños y niñas a partir de ocho años, Ethan se enfrenta a la diferencia, a la que, antes o después, todos acabamos haciendo frente. El hacerlo, afrontando sus miedos, le permite superarse, aprender y crecer, además de aceptarse a sí mismo tal y como es y acercarse a los demás, algo que, después de todo, resulta no ser tan terrible como él esperaba. Lamentablemente, como en la vida misma, hay momentos muy duros en los que parece que todo se viene abajo y por los que a veces no hay más remedio que pasar. Sin embargo, incluso de esos momentos, superado el dolor que causan, se puede extraer algo positivo, y Ethan también lo hará. Recomiendo esta lectura a pequeños aventureros, que aprenderán junto con su protagonista mientras disfrutan, como él mismo hace siempre que puede, del placer de la lectura.

Liquidación final, Petros Márkaris

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Ya os hablé de Petros Márkaris y su Trilogía de la Crisis en mi post anterior sobre Con el agua al cuello, en el que ya quedó claro mi interés por este autor y sus novelas. Hoy os hablaré de Liquidación final, segunda entrega de la trilogía protagonizada por el comisario Kostas Jaritos, personaje que aparece ya en novelas anteriores del autor.

Tal y como sucedía en el título anterior, el comisario Jaritos debe enfrentarse a un asesino que, harto de las consecuencias de la crisis en Grecia, de cómo se está gestionando ésta y de cómo hay cosas que parecen no ir a cambiar nunca, decide tomarse la justicia por su mano y, por lo menos de una manera simbólica, poner un poco de orden en el caos del panorama griego. Claro está que no puede arreglar él solito la nefasta situación económica y social del país pero, aunque la inmensa mayoría de los causantes y agravantes de la crisis sigan impunes, conseguirá que algunos de ellos paguen por todos y, de paso, hacerse muy popular entre los ciudadanos atenienses, hartos como están de que todo el mundo menos ellos consiga sacar tajada de una situación de la que no son culpables.

Mientras los griegos ricos se las ingenian para no pagar impuestos, los griegos empobrecidos por la crisis sólo pueden indignarse ante el escandaloso fraude fiscal o desesperarse ante el empeoramiento de la situación. Sin embargo, un hombre ha decidido pasar a la acción y tomarse la justicia por su mano. Con cartas de amenaza y armas anticuadas, se dispone a ajustar cuentas. Entretanto, en la Atenas al borde de la quiebra, todo está patas arriba, excepto el Departamento de Homicidios. No hay crímenes, sólo rutina y burocracia. Cuando encuentran el cadáver de la primera víctima que se cobra ese peculiar justiciero, el comisario Kostas Jaritos casi siente alivio. Su jefe le ha hablado de un posible ascenso, pero de momento le han recortado el sueldo y su hija Katerina piensa en emigrar porque no encuentra trabajo. Y él tiene que atrapar a un asesino que realiza una obra «providencial», aplaudida por muchos ciudadanos.

Petros Márkaris combina los avances del comisario en la investigación del caso con los hechos de la propia vida personal de éste para ilustrarnos la situación griega actual y mostrárnosla tal y como la vive la sociedad en general, en su contacto con ella durante sus pesquisas, sobre todo, y tal y como la sufren las personas individuales, especialmente a través de los ojos de su familia y personas cercanas. En un constante equilibrio entre las presiones de la clase política, su deber como policía y sus propias convicciones, Kostas Jaritos debe enfrentarse a este caso intentando contentar a los políticos -de integridad variable-, a sus superiores, de los que depende el ascenso que nunca esperó conseguir, y a su propia ética personal, mientras gestiona como mejor puede el drama familiar de ver a su hija con un pie en África en busca de un futuro que su país no le puede dar.

Novela muy recomendable para los amantes del género policiaco y/o para los enamorados de Grecia, cuya realidad se ve magníficamente reflejada a lo largo de las páginas de este libro. Sólo queda ya pues, para completar la trilogía, Pan, educación, libertad (lema de los estudiantes griegos en su rebelión contra la dictadura militar en 1973), ubicada en un 2014, ya a la vuelta de la esquina, marcado por la vuelta de Grecia al dracma y de España a la peseta. Si quedará la cosa en una fantasía de Márkaris o no es algo que pronto sabremos, lo que os aseguro es que no tardaré mucho en contaros más sobre este último título.

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Teresa Roig: la entrevista

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Hoy hablamos con Teresa Roig, autora de L’arquitecte de somnis (Columna Edicions)/ El arquitecto de sueños (Roca Editorial), novela que os reseñaba la semana pasada. En su blog se define como madre, escritora y articulista, cocinera, facilitadora de PSYCH-K, bloguera, autodidacta, modista, lectora, practicante de yoga, meditación y sentido común; tiene un hijo, años de experiencia en educación en el tiempo libre, unos cuantos más en el sector audiovisual publicitario y formación diversa en técnicas de crecimiento personal. Vamos a ver qué nos cuenta:

¿De dónde te viene el interés por la historia?

Mi abuela me contaba anécdotas cuando era pequeña y me fascinaba escucharla.
También creo que somos, en parte, lo que han vivido nuestros antecesores, que su historia es parte de la nuestra, y que todos estamos conectados de un modo u otro. Es como formar parte de un gran puzzle, el del mundo entero, con las experiencias de uno mismo, las de tu familia y las del país.
De todos modos las historias que más me interesan son las de amor. Y son las que escribo, sean del género que sean.

Tus dos primeras novelas (L’herència de Horst, Alisis, 2007 y Pa amb xocolata, Alisis, 2008) están ambientadas en el segundo tercio del s. XX, desde la Guerra Civil española hasta la dictadura franquista y el refugio que encontraron en ella antiguos agentes o colaboradores nazis. ¿Crees que debemos preocuparnos por el resurgimiento del fascismo en Europa?

Creo que un país que olvida sus errores está condenado a repetirlos. Y la memoria, como el saber, no ocupa lugar.

Con El primer dia de les nostres vides (Proa, 2010) abandonas la novela histórica y te adentras en la sociedad actual y en cómo la vive en individuo. ¿Crees que el ser humano ha perdido su esencia con el progreso en el último siglo? ¿Ha despojado el progreso de sentido a la vida del ser humano actual? 

El progreso es una arma de doble filo: nos da tanto como nos quita. Gracias a la tecnología, actualmente vivimos súper conectados con lo que pasa fuera, y cada vez menos con nosotros mismos, con la naturaleza… Pero creo que nunca es tarde y que siempre hay tiempo para segundas oportunidades. Por eso escribí “El primer dia…” una historia de amor entre dos desconocidos tan diferentes que llegan a parecerse. Además, como decía el propio Gaudí, la originalidad consiste en volver al origen.

Tras ésta haces una incursión en el género humorístico con El blog de Lola Pons (Columna Edicions, 2011), hablando de una mujer en plena crisis de la treintena. ¿Crees que en la sociedad actual vivimos excesivamente centrados en lo que se supone que debemos hacer o sentir en cada momento de nuestra vida?

Creo que vivimos tiempos interesantes en los que la supervivencia, por contradictorio que parezca, está en asumir nuestra responsabilidad en la vida y, con ella, nuestro poder. Hacer lo que queremos en cada momento; no porque toca, porque se debe o porque nos lo pidan…

¿Es el humor la mejor forma de tomarse la vida?

¡Sin duda! La salud no radica solamente en el cuerpo físico. Uno de los principales síntomas de salud es disfrutar de un buen sentido del humor. ¡Y quien sabe reírse de uno mismo, tiene material para reír toda la vida!

Con L’arquitecte de somnis vuelves al género histórico ¿qué te lleva a remontarte al s.XIX – principios XX?

Pues lo que me llevó a escribir “L’arquitecte…” fue descubrir la historia del indiano multimillonario Josep Guardiola, un noble del Camp de Tarragona que se fue a descubrir mundo con 16 años y amasó una inmensa fortuna en las Américas con sus plantaciones de café y sus patentes de maquinaria para procesarlo.

¿Por qué La Pedrera? ¿Qué te llamó la atención?

La Pedrera era el epicentro de diversos personajes interesantísimos, hombres y mujeres avanzados a su época, como el indiano en cuestión. Su mujer— de la cual se enamoró perdidamente a los 60 años, cuando ella tenía sólo 20— fue después de enviudar la Sra. de Pere Milá, quien hizo el encargo a Gaudí de construir una casa de pisos de alquiler en el paseo de moda de la burguesía catalana, y le dio rienda suelta, gracias a la fortuna de su antecesor. Y Gaudí accedió, para refugiarse en el trabajo y olvidar su amor imposible con una joven revolucionaria… La Pedrera era el destino de esos hombres y mujeres, conectados entre ellos incluso antes de conocerse.

¿Descubriste a Gaudí -el hombre- durante la investigación para la novela o ya te habías interesado antes por él y su obra?

Lo descubrí durante el proceso de documentación y me fascinó por completo: su talante, sus valores, la enfermiza juventud que le permitió descubrir la naturaleza tan de cerca, el arduo trabajo de aprendiz y cómo de un origen humilde y rural pasó a convertirse en el gran genio de la arquitectura que llegó a ser.

Describes la sociedad de la época, desde las clases más bajas a la burguesía, ¿crees que esta descripción dista mucho de la de la sociedad actual?

Excepto por los avances tecnológicos, a nivel humano, no distamos tanto de aquellos hombres y mujeres. Excepto porque entonces puede que fueran más aventureros de lo que somos nosotros ahora… Y no me refiero durante las vacaciones.

¿En cuál de los contextos narrativos en los que has escrito te sientes más cómoda?

Me siento cómoda escribiendo. Sea lo que sea, cuando sea. Escribo como respiro. Porque respiro. Es lo que da sentido a mi vida desde siempre.

¿Estás preparando ya tu próximo proyecto?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos infantiles -tengo la inspiración en casa- además de tener una novela en un cajón. Veremos qué saco antes…

Muchas gracias, Teresa.

L’arquitecte de somnis/ El arquitecto de sueños, Teresa Roig

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Ha habido temporadas en las que he leído bastante novela histórica; no recuerdo entre las más recientes, sin embargo, ninguna ambientada en el final del siglo XIX y principios del XX (soy más de antigüedad clásica) pero con mi última lectura ha llegado la excepción a esta costumbre: L’arquitecte de somnis (Columna Edicions)/ El arquitecto de sueños (Roca Editorial), de Teresa Roig, cuenta, centrándose en Gaudí y su obra, una parte de la historia más reciente de Barcelona. A menudo nos paseamos, durante nuestra vida cotidiana, ante los edificios que vieron pasar aquellos años igual que ahora nos ven a nosotros pasar habitualmente ante ellos, siempre con tanta prisa y sin pararnos demasiado a pensar en todo lo que estos nos dirían si tuvieran la facultad de hablar. Escucharlos sería, sin duda, muy interesante. No siendo esto posible, esta novela nos permite acercarnos a las historias que ellos nos contarían.

La trama gira alrededor de varios personajes, aparentemente no relacionados entre sí, cuyas historias acaban convergiendo antes o después con la de Antoni Gaudí o su entorno inmediato, aquél en el que dio rienda suelta a su talento y su creatividad (cuando le dejaron hacerlo; no siempre fue fácil). Como la propia autora dice, sin embargo, la realidad que se muestra en el libro está novelada y muchas de las situaciones narradas, pese a haber tenido lugar, son una reconstrucción imaginaria suya, basándose en los hechos que están documentados históricamente y en características de la personalidad de los protagonistas sobradamente conocidas (que Gaudí era un tipo un poco peculiar era algo que ya sabía; que era un cabezón -dicho con todo el cariño- es algo que me ha quedado muy claro después de leer la novela).

«Al número 92 del Passeig de Gràcia es troba un dels edificis més emblemàtics de Barcelona.
Al voltant d’aquest edifici hi orbiten sis personatges amb vides aparentment inconnexes, però amb més punts en comú del que sembla. I a través de la vida de l’arquitecte Antoni Gaudí anirem descobrint el destí que comparteixen i que no és altre que la creació de la Pedrera.»

Una historia de amor y odio, con falsas apariencias, mentiras, erotismo, sudor y lágrimas. Muchas historias que confluyen en una sola: la de la Pedrera. La novela narra la historia de la Casa Milá, conocida como La Pedrera, y su arquitecto, Antonio Gaudí. En 1860, José Guardiola regresa de las Américas con dinero. Años más tarde se enamora de una chica cuarenta años más joven.En 1874, un joven Antonio Gaudí, estudiante de arquitectura, conoce a una maestra, librepensadora y revolucionaria, Josefa Moreu, de quien se enamorará. Dos historias de amor que transcurren en paralelo durante años, hasta que se cruzan en el lugar y momento precisos y que trascenderán más allá del tiempo y del espacio.Las vidas de unos hombres que, con su afán de superación, transformaron una ciudad y las aventuras de unas mujeres, inconformistas, rebeldes y provocadoras, que se adelantaron a una época.

Además de los acontecimientos históricos más importantes de la época y de la historia de la creación de la Pedrera y la Sagrada Familia, también muy presente en la novela, se muestra sin demasiados adornos la realidad social de la época y, especialmente, la burguesía catalana del momento, hipócrita, poco amable y con un pasado reciente, en muchos de los casos, tan próspero como íntimamente ligado a la explotación de seres humanos en sus propiedades en las colonias o, directamente, al tráfico de esclavos.

Son muchos los nombres que el lector de hoy en día reconocerá en esta historia, nombres que aún hoy suenan en nuestros medios (algunos con más gloria que otros) y que siguen pinchando y cortando en la época que nos ha tocado vivir (también con intensidad desigual). Recomiendo esta lectura a aquellos que quieran hacerse una idea aproximada de la realidad del momento o que tengan interés en saber sobre el hombre que había detrás de algunas de las obras arquitectónicas más importantes de su época y que no corresponde, casi seguro, con la imagen que se tiene de uno de los más grandes arquitectos de todos los tiempos.

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Lidia Herbada: la entrevista

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Lidia Herbada es una periodista y escritora madrileña que lleva ya tres novelas a cuestas. Hace ya un tiempecito, contactó conmigo para proponerme hacer una reseña sobre su novela Sinfonía de silencios. En un principio, tal y como suelo hacer siempre tanto con las editoriales como con los autores que directamente me hacen llegar sus obras, le dije que sí. Más tarde, sin embargo, pensé que, puesto que se trataba de una novela romántica -género que no se encuentra entre mis gustos personales-, difícilmente iba a poder hacer de ella una reseña positiva, por buena que ésta fuera, sin que este hecho me condicionara. Entendió perfectamente mis motivos y estuvo encantada de colaborar con este blog concediéndole la entrevista que encontraréis bajo estas líneas, puesto que sí que encontré en su trayectoria algunas cuestiones que podrían ser de interés.

No te has dedicado a la literatura desde siempre. ¿Qué te llevó a dar el paso?

Escribo desde que tengo uso de razón, para mí es una liberación y a la vez una necesidad.

Comenzaste, como muchos, con el relato, género con el que cosechaste algunos premios.

Hace seis años probé con un relato internacional, “Redes Antisociales”, y quedé finalista. Creo que ese relato fue la antesala del despliegue de creatividad. Desde ahí no he parado de escribir. Para mí, como os digo, es una parte de mí muy importante. Es más que una profesión. Es una vida.

¿Fue ese reconocimiento el que te animó a dar el salto a la novela?

Creo que a todos nos pasa un poco, que necesitamos superar el miedo, a través de un reconocimiento, a través de un premio o a través de algún amigo que te da un empujón. Pero sí que creo que la seguridad viene de uno mismo. Y cuando adquieres esa fortaleza puedes dedicarte a la novela, al teatro, a la poesía. Lo importante es creer en lo que haces, y saber que no puedes gustar a todo el mundo.

¿En cuál de los dos géneros te sientes más cómoda?

No creo mucho en los géneros, sino en la historia. Mis historias hablan de mujeres que van superándose día a día. Nos encanta etiquetar, y creemos que un autor porque hace siempre novela negra un día no puede sorprender y hacer humor surrealista.

Tus dos primeras novelas, 39 cafés y un desayuno y Ácido fólico fueron publicadas por Editorial Paréntesis y Editorial Nowevolution, respectivamente. ¿Cómo llegaron los manuscritos al editor?

Las envié de manera personal con la ilusión de que creyeran en ellas, y así fue. Creo que con la primera novela confluyen muchos elementos. Una novela creativa, novedosa, y un tema del que nadie se había atrevido a hablar de forma tan directa. Y con la segunda yo ya tenía un recorrido, sabía moverme más. Y mi escritura había evolucionado muchísimo. Siempre digo que no creo en la suerte, sino en la trabajada.

¿Cómo fue tu experiencia con las editoriales?

Como en toda relación, siempre hay detalles que se pueden mejorar, por ambas partes. Pero en general estoy muy agradecida por haber confiado en mí. Yo no soy de las que digo autoedición sí, editoriales no. Creo que en esta vida no hay que cerrarse a nada. Quizás el problema de este mundo literario es la distribución, la manera de llegar al lector.

Tus dos primeras obras estuvieron disponibles tanto en papel como en formato electrónico vía Amazon. Sinfonía de silencios, tu última novela, ha sido editada únicamente para ebook en formato Kindle -corrígeme si me equivoco-, ¿te sientes más cómoda en la libertad de la autoedición?

No, no estás equivocada. Sinfonía de silencios es mi tercera novela, ganó el premio Speed Dating con amazon, y quedó Semifinalista en el Premio Ateneo de Valladolid. En la autoedición, también me siento muy cómoda, ves cómo va creciendo tu producto, observas el movimiento del libro. Eso sí, trabajas con equipo igual. Yo tengo a mi lado un equipo de corrección, de comunicación para dar al lector lo mejor. De hecho gracias a Vidis comunicación he podido tener el booktrailer con el que soñaba:

Por ejemplo, en Alemania 39 cafés y un desayuno, es una novela que está teniendo buena acogida. Eso me lo ha dado la autoedición. Todo tiene partes positivas y partes negativas. Lo importante es seguir aprendiendo. Y a quien trabaje conmigo, sólo le pido pasión en lo que haga.

El tratarse de un libro autoeditado no le ha impedido ganar un premio y ser finalista en otro.

La autoedición es un camino a ajeno a premios. Animo a los escritores a presentarse a concursos con novelas que tengan guardadas en el cajón. Allí sólo cogen polvo.

Todas tus novelas se encuadran dentro de la denominada “literatura para mujeres”. ¿Son ellas tu objetivo claro a la hora de escribir?

No, no siempre. Como mujer, mi voz es femenina, pero sin embargo las temáticas son universales. De hecho, a mí me lee mucho hombre, tengo mucho más seguidor masculino en mi blog que femenino. Quizás tengo un humor loco en la línea de Groucho, de Woody Allen, de Gómez de la Serna… y quizás encajo con un humor un tanto peculiar. Te diré que Ácido Fólico, es una novela que ha gustado a muchos hombres. No hago literatura sexista. Algún día mi protagonista será hombre y pondré la visión del mundo desde sus ojos. Su protagonista se siente fuera del mundo, porque la sociedad le demanda una vida y ella quiere huir. Como un telonero que no encuentra su concierto.

¿Te has planteado cultivar otros géneros?

Sí, por supuesto, de hecho, tengo una novela maravillosa, de fantasía, de logias, de intriga, que espero que algún día vea la luz. Tengo muchísimo relato histórico. Y también de humor surrealista. Creo que un escritor puede atreverse con todo. Sólo hay que tener valentía. La crítica siempre va a llegar, y hay que pensar que uno debe escribir lo que le apetezca en cada momento, sin pensar tanto en ventas, en arrastrar lectores. Ellos te encontrarán en cada línea, aunque toques diferente género.

Muchas gracias.