El nuevo año de Las últimas palabras

¡Hola a todos! Quizás os haya sorprendido la nueva apariencia del blog, completamente diferente de la anterior, pero hacía ya un tiempo que me rondaba la cabeza la idea de hacer un cambio y la toma de otra decisión —que últimamente también revoloteaba a mi alrededor— me ha obligado a hacerlo. ¿Qué decisión? Pues que, tras pensarlo, creo que ha llegado el momento de convertir este espacio en una web, con su dominio propio y tal, en la que fuera más fácil localizarme online con mi nombre. Así que aquí estamos. Sigue leyendo

StoryADay.org: página para escritores

Hoy os voy a hablar de StoryADay.org , una web a la que no os diré cómo llegué (porque no lo recuerdo) pero que, a veces, me da un empujoncito a la hora de ponerme a escribir.

He echado un vistazo al archivo del blog y he comprobado con horror que mi última aportación literaria, Chica del lunar aparte, es del 21 de mayo. Estamos casi a mediados de julio; mal. Muy mal.

La verdad es que tiempo no me sobra (ahora mismo debería estar con el capítulo 10 de la chica, que esta semana hasta última hora no se ha decantado la encuesta por una de las opciones que os planteaba, pero ya veis, aquí estoy contándoos esto). Y como una de las cosas que me gusta de la web de la que os hablaba es, precisamente, que sugiere ejercicios de escritura constantemente, quizás me anime con el de hoy para escribiros algo en breve, quién sabe.

Si visitáis la página encontrareis, entre otras cosas, recursos y “consejos” de escritura, ideas para escribir (temas, personajes, tiempos, voces…) y propuestas de ejercicios en forma de relato, que a mí me van muy bien a la hora de inspirarme cuando no sé sobre qué hablar. Si os parece interesante daos una vueltecilla. Está en inglés, eso sí.

Palabras clave: sorpresa y miedo

La importancia de las palabras clave. Internet es un mundo de información en el que cabe de todo. Precisamente por eso hay que saber cómo traer a tu sitio a la gente que puede estar interesada en lo que tú tienes para ella.

Con este primer párrafo me aseguro un montón de visitas que nada tienen que ver con lo que van a encontrar aquí, así que mal. Muy mal.

Hace tiempo que pensé en hablaros de este tema, y no porque yo sea una experta en el mismo, sino porque, sinceramente, no entiendo cómo han llegado a este blog algunos de sus visitantes, teniendo en cuenta lo que en un principio buscaban.

Os explico. En el panel de control de este blog (y en el de todos), hay un apartado en el que puedes consultar, entre otros muchos datos estadísticos, qué búsquedas (en Google, Yahoo o cualquier otro buscador) han acabado llegando a esta página. Y, francamente, hay algunas muy sorprendentes (y otras directamente preocupantes). Dejaré estas últimas para el final.

Llama la atención la cantidad de gente que ha llegado aquí buscando «sapelly», en cualquiera de sus formas ortográficas, existentes o no, cuando es una palabra que aparece una sola vez en todo el blog. Se trata de un material de difícil limpieza, a juzgar por el interés que tienen todos en saber cómo dejarlo como los chorros del oro.

A través de las imágenes apareces en las páginas más insospechadas, eso es verdad, seguro que a todos os ha pasado muchas veces. Por lo visto, si buscas «dibujo gorda enamorada»,  «caricatura de una mesera fea y gorda» o «dibujos para tontos» también puedes acabar aterrizando aquí. Sospecho que mis dibujos de La chica del lunar han tenido algo que ver en esto.

Como dato curioso, las diferentes combinaciones de palabras que, efectivamente, aparecen en el blog, pero en un contexto totalmente distinto. Hay gente que ha llegado aquí buscando, y cito literalmente, «mi abuela va más rápido que el internet» o «abuelita haciendo ejercicio en barras»; abuela marchosa. Demasiado, teniendo en cuenta que también la buscaron en «sexo con mi madre y abuela» (sic). Otras búsquedas inquietantes son «magrear dormidas»  o, la ganadora indiscutible, «se me llena el culo de leche». ¿En qué parte de todo el contenido de este blog encontró Google algo que le hizo sospechar que aquí podría encontrar este inocente internauta lo que andaba buscando?. Claro que, si hay alguna búsqueda especialmente tenebrosa es, sin duda, «parezco tranquila pero en mi mente ya te he matado tres veces».

Si habéis decidido quedaros después de llegar aquí accidentalmente tras una de estas búsquedas, bienvenidos sois, faltaría más. Supongo que al revés también funciona el asunto. La facilidad con la que buscando la cosa más inocente acabas en una página marrana es destacable. Probad abuscar cualquier cosa en imágenes, si no me creéis, y ya me contaréis.

Novela en construcción

Ésta no es la foto de mi mesa de trabajo; es -o se supone que es- la de Arturo Pérez-Reverte. Tiene en común con la mía la sempiterna taza de café  en el rincón menos sospechado -y los accidentes potenciales derivados de esto último-. La imagen está sacada de un blog suyo, Anotaciones sobre una novela, al que llegué no recuerdo bien cómo.

No es otra cosa que una recopilación de notas, en forma de diario, sobre la novela que está escribiendo. Comentarios y reflexiones sobre la marcha acerca del proceso creativo en el que se halla inmerso. Me pareció interesante el hecho de compartir esos momentos, buenos y malos, con el público.

Me pareció interesante porque sé de qué me habla y puedo identificarme con algunas de las cosas que pueda decir. Habrá gente que lo encuentre fascinante por tenerlo entre sus autores favoritos. No es mi caso porque reconozco no haber leído nunca nada suyo. Se me ocurrió hacer algo parecido, aunque, claro, yo no soy Arturo Pérez-Reverte y lo que yo escriba no tiene una multitud de devotos lectores hambrientos a la espera de cualquier adelanto. Quién sabe, quizás lo acabe haciendo, aunque sólo sea para mí y algún curioso que acabe llegando por azar a la página en cuestión.

Dicen que es muy importante para un escritor, más con los tiempos que corren, autopromocionarse en la red. Es más que probable que nadie más esté dispuesto a hacerlo por ti, a menos, claro está, que demuestres que puedes ser un buen negocio en manos del editor adecuado. Para demostrarlo, sin embargo, hacen falta hechos, y la manera de conseguirlos es hacerse con un buen número de lectores, antes, incluso, de publicar con una editorial que apueste por ti. Lo difícil, por lo menos para mí, es lograr conseguir la confianza suficiente en mí misma y en mi trabajo para decir sin sonrojarme “señores, soy escritora”, que se me antoja presuntuoso, no sé por qué, si escritor no es más que el que escribe, ¿no?. Cuando supere esto por fin, espero ser capaz de lanzarme a la caza de futuros lectores potenciales. A la yugular. Sin piedad. ¡Ñam!