Cómo publicar un ebook sin volverse loco… y que alguien lo lea, Alejandro Aguayo

Cómo publicar un ebook sin volverse loco

Hoy no os voy a reseñar ninguna novela, que es el tipo de lectura que normalmente ocupa mi tiempo (estoy inmersa en la lectura de una de la que os hablaré en breve). El libro de hoy es Cómo publicar un ebook sin volverse loco… y que alguien lo lea, de Alejandro Aguayo. Hacía ya tiempo que sabía de este libro y que consideraba la posibilidad de leerlo, puesto que había leído buenas críticas sobre él y, además, el tema me interesaba mucho, así que cuando Roberto López-Herrero (@ElExpecial) me lo recomendó no me quedaba ya ninguna excusa para no leerlo.

¿Que por qué me interesaba tanto la temática de este libro? Bueno, pues porque como autora indie (perdón: protoindie, que mi novela no saldrá hasta el otoño) había un montón de dudas y cosas que, directamente, no tenía ni idea de cómo hacer. Una de las cuestiones que más me preocupaban era la conversión del texto a formato electrónico. Lo que había ido leyendo por ahí sobre el tema no solo no me había ayudado sino que había hecho que todavía me diera más miedo el asunto, todo parecían problemas que convertían el proceso en una pesadilla técnica de la que era difícil salir airoso. Por suerte, esta cuestión quedó solucionada con el descubrimiento de Scrivener, el software para escritores del que ya os hablé en este otro post y del que también dice maravillas Alejandro Aguayo en este libro.

Vale, ya tenemos nuestro libro en formato electrónico, ahora queda hacerlo llegar a los lectores, ¿cómo lo hacemos? El libro proporciona toda la información necesaria para publicar nuestra obra en Amazon, tanto la referente a cuestiones administrativas o legales como la que respecta a la comercialización en sí, sea en formato electrónico o impreso. Sí, ya sé que el título es Cómo publicar un ebook… pero Amazon, además de KDP (Kindle Direct Publishing), ofrece la posibilidad de publicar nuestros libros en papel a través de CreateSpace, todo ello sin que nos cueste un duro, ya que se trata de impresión bajo demanda (como Bubok y Lulu, las otras dos grandes conocidas de este tipo de edición).

Llegados a este punto hemos convertido nuestro texto en un ebook y lo hemos puesto en el mercado, falta ahora que alguien lo compre, y es ahí donde entra la promoción, autopromoción en caso de los indies, los Juan Palomo del mundo editorial. Te has dejado las pestañas ante tu ordenador para escribir algo que vale la pena ser leído, has seguido dejándotelas pasando ese texto a un formato legible para tu público, y coge aire porque vas a tener que seguir haciéndolo si de verdad quieres que todo ese trabajo sirva para que alguien más que tu madre o tu mejor amigo compren tu libro. Las redes sociales son el lugar ideal para contactar con esos lectores potenciales que están deseando leer tu novela, aunque no lo sepan. Tu trabajo es hacérselo saber, convencerlos de que deben escoger tu libro entre los miles de autores como tú que intentan abrirse paso en Amazon. Cómo hacerlo es algo que nos explica no solo Alejandro Aguayo, sino también muchos de los grandes autores independientes, a través de su propia experiencia.

Mi consejo, si tienes la intención de lanzarte a la autoedición, es que dediques un poco de tu tiempo a este libro: un autor indie es como un hombre orquesta, tiene que saber tocar muchos instrumentos y coordinarlos para que suenen lo mejor posible. Todos tenemos puntos fuertes y débiles (a priori, se supone que el fuerte es la escritura) y, por desgracia, puede que algunos de los «menos buenos» sea alguno de los que necesitamos para llevar nuestro texto a buen puerto. Este libro te puede ayudar con ellos y facilitarte esa parte del trabajo de la que se debería encargar esa editorial de la que has decidido prescindir.

Entrevista con Laura G. Broto, autora de Con tren al fondo

 

Laura G. Broto es una escritora barcelonesa que ha publicado recientemente Con tren al fondo, su primer libro. Se formó como guionista en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals (UB) y desde entonces no ha abandonado su pasión por las letras, lo que le ha llevado a trabajar como redactora, guionista, editora, directora de proyectos de comunicación y a cofundar publicaciones, como la revista de la Fundación Darwin. Para ella, ni la lectura ni la escritura son experiencias solitarias, sino creadoras de momentos en los que los participantes comparten en tiempos diferentes.

¿Qué es, para ti, Con tren al fondo?
El libro Con tren al fondo es un sueño hecho realidad. Todos los niños tienen uno, ¿verdad? Los hay que quieren ser astronautas, otros profesores o estrellas del rock. Mi sueño siempre fue ser escritora y su materialización para mí era, claro, publicar un libro, aunque cierto es que muchos escriben otras cosas, que no son libros, y no por ello son menos escritores que los que sí publicamos en formato tradicional.

Pienso que todo el mundo, de una u otra forma, debería honrar a ese niño o niña que fue, cumpliendo alguno de sus sueños más dorados. Se vuelve uno gris cuando aparca todas esas ilusiones bajo el manto de la frase “eran cosas de críos”. Sí lo son, pero muchas veces son más sensatas que nuestras ajadas cosas de mayores. Como esa niña me gritaba y me gritaba en el oído, finalmente decidí hacerle caso.

Con tren al fondo nació también de mi filosofía de adulta. Se gestó en el lento llenar de los espacios vacíos de la espera. Surgió con la voluntad de compartir retazos de vida en los que crecen las religiones personales y la poesía propia, en la sencillez de los momentos comunes, fláccidos, que envuelven el día a día y que muchas veces desaprovechamos en la distracción forzada. Sus páginas son una invitación a encontrar la radiante hermosura de lo que pasa desapercibido, lo provocador en lo cotidiano y la serenidad en el tumulto de la vida, de los avisos apresurados de estación. Quiero reivindicar con él esos momentos en los que no pasa nada y que se convierten, de repente, en los momentos en los que pasa algo en nuestro interior.

¿Y qué puede esperar encontrar en él un lector? Porque Con tren al fondo no es una novela, ni una recopilación de poemas…
En Con tren al fondo la realidad y la ficción se funden y yo soy la primera que se tuvo que cuestionar el formato, ya que sabía que el lector sentiría que era un diario cien por cien real. Finalmente me arriesgué a hacerlo así y estoy contenta porque, aunque como persona me pueda resultar incómodo que otros tengan por cierto en mí lo que no lo es, la experiencia de intimidad que da al lector es muy especial.

Pero, pese a no ser cien por cien real, hay mucho de Laura en el libro…
Escribir es para mí también un ejercicio de aceptación. Muchos de los mejores artistas que conozco tuvieron o tienen problemas en el momento de comunicar su obra porque no pueden parar de perfeccionarla. En el camino de la reescritura también hay que saber decir basta y tener paciencia y compasión con aquel escritor (o persona) que antaño fuimos. Expresarse es, al final, un ejercicio de autenticidad, y para ser auténtico hay que conquistarse a uno mismo y dejarse ser. Las armas son un bolígrafo y un papel, pero la batalla es realmente ardua.

Para mí es muy importante también generar una experiencia. Un libro es una vivencia en la que se relacionan el escritor y el lector, ausentes, unidos por un objeto y separados por el tiempo. Para mí, cada lector está presente cuando escribo y me gusta darle un trato de cariño y dejarle algo especial para cuando venga.

¿Por qué te decantaste por la autoedición?
Hoy en día, el volumen de libros es tan grande que, por un lado, tener un editor es muy difícil y, por el otro, autoeditar es muy fácil y bastante asequible a nivel económico. Posibilidades de coedición también las hay, aquí y allá, sobretodo cuando uno ya ha hecho gran parte del trabajo.

Y ¿por qué invertir dinero de tu propio bolsillo cuando hay plataformas que permiten editar sin inversión por parte  del autor?
Como escritora novel con más entusiasmo que contactos o suerte, llega un momento en el que hay que plantearse las cosas. Se puede una embarcar en la titánica y a menudo frustrante empresa de encontrar quien le edite o se puede también encargar a una de las muchas empresas que gestionan la autoedición sin demasiado esfuerzo por parte del autor, aunque tener su sello en el libro (cuyo resultado final, además, queda un tanto ramplón) como todos sabemos que ellos editan cualquier cosa que les llegue, desprestigia la obra más que otra cosa.

Así que te liaste la manta a la cabeza y te lanzaste al proceso de edición con tus propias manos.
Finalmente, decidí conocer paso a paso y llevar a cabo personalmente todos los pasos de la edición. Cuando decidí editar por mí misma, surgieron posibilidades de coedición, pero quise tratar Con tren al fondo como la pequeña obra de arte que es. Para mí ha sido todo un viaje andar cada momento sola, poder tomar decisiones incluso en la maquetación y aprender de trámites y tratos con la imprenta. Yo recomiendo que cualquier autor lo haga aunque sólo sea una vez, aunque edite aquel cuaderno de notas que escribió de niño: que por una vez decida que va a escribir lo que desea, dejar pasar párrafos de los que no está tan convencido, gestionar el papelamen correspondiente y elaborar la portada del volumen como si fuera una joya. Creo que todo ese cuidado nos acerca a valorar aún más lo que para nosotros representan las palabras y las historias. Dependiendo del tiraje, la inversión es mínima y fácilmente recuperable (aunque sí, a mí aún me queda algo para recuperar lo invertido en Con tren al fondo, pero aunque me quede como estoy, habrá valido la pena).

Creo que el libro será presentado ya mismo.
Sí será este miércoles, 21 de noviembre, a las 18.30 horas, en la Biblioteca Can Mulà (en el parque del mismo nombre) de Mollet del Vallès, que es donde resido actualmente. Tanto el parque como el edificio de la biblioteca son muy bonitos y me gusta que Con tren al fondo se presente allí. Tengo ganas de que sea una tarde íntima y sencilla para que podamos charlar un poco de literatura, de cómo se construyó el libro, lo que significa para mí y también para que quien lo desee, pueda hacerme preguntas.  La entrada es gratuita y todo el mundo está invitado. Os espero allí.

¿Dónde podemos saber más de Con tren al fondo?
Si queréis saber más sobre Con tren al fondo o, incluso, adquirirlo, visitad su página http://contrenalfondo.wordpress.com

Novela en construcción

Ésta no es la foto de mi mesa de trabajo; es -o se supone que es- la de Arturo Pérez-Reverte. Tiene en común con la mía la sempiterna taza de café  en el rincón menos sospechado -y los accidentes potenciales derivados de esto último-. La imagen está sacada de un blog suyo, Anotaciones sobre una novela, al que llegué no recuerdo bien cómo.

No es otra cosa que una recopilación de notas, en forma de diario, sobre la novela que está escribiendo. Comentarios y reflexiones sobre la marcha acerca del proceso creativo en el que se halla inmerso. Me pareció interesante el hecho de compartir esos momentos, buenos y malos, con el público.

Me pareció interesante porque sé de qué me habla y puedo identificarme con algunas de las cosas que pueda decir. Habrá gente que lo encuentre fascinante por tenerlo entre sus autores favoritos. No es mi caso porque reconozco no haber leído nunca nada suyo. Se me ocurrió hacer algo parecido, aunque, claro, yo no soy Arturo Pérez-Reverte y lo que yo escriba no tiene una multitud de devotos lectores hambrientos a la espera de cualquier adelanto. Quién sabe, quizás lo acabe haciendo, aunque sólo sea para mí y algún curioso que acabe llegando por azar a la página en cuestión.

Dicen que es muy importante para un escritor, más con los tiempos que corren, autopromocionarse en la red. Es más que probable que nadie más esté dispuesto a hacerlo por ti, a menos, claro está, que demuestres que puedes ser un buen negocio en manos del editor adecuado. Para demostrarlo, sin embargo, hacen falta hechos, y la manera de conseguirlos es hacerse con un buen número de lectores, antes, incluso, de publicar con una editorial que apueste por ti. Lo difícil, por lo menos para mí, es lograr conseguir la confianza suficiente en mí misma y en mi trabajo para decir sin sonrojarme “señores, soy escritora”, que se me antoja presuntuoso, no sé por qué, si escritor no es más que el que escribe, ¿no?. Cuando supere esto por fin, espero ser capaz de lanzarme a la caza de futuros lectores potenciales. A la yugular. Sin piedad. ¡Ñam!