Libro impreso vs. ebook

B7a50V3CQAAr67JLa eterna lucha. O, mejor, el eterno discurso sobre una lucha que, quizás, no tenga por qué tener necesariamente un vencedor. Acabo de leer un artículo (antiguo, del 20 de abril de este año) de El País, que ya en su titular afirma que el inventor de Kindle lee en papel. Y bien, ¿por qué debería extrañarnos? En mi opinión, esta lucha a muerte entre soportes no tiene demasiado sentido. Está claro que ambos tienen ventajas e inconvenientes, como todo en este mundo; así pues, ¿por qué elegir cuando podemos escoger uno u otro en función de nuestras prioridades o necesidades en cada momento? Sigue leyendo

Ahora sí: #Laspesquisas en papel

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¡Por fin! No ha pasado poco tiempo desde que Las pesquisas de un cadáver amnésico salió a la venta en formato electrónico en Amazon. Muchos de vosotros lo sabéis bien y no tardasteis en haceros con ella (¡gracias ad infinitum!); pues bien, tengo una buena noticia para aquellos que no tenéis un Kindle que alimentar: ha tardado más de lo previsto pero la versión impresa de la novela estará disponible muy pronto, también online vía Createspace (la plataforma de edición bajo demanda de Amazon). Os puedo adelantar también que estará disponible en bibliotecas y… me voy a morder la lengua, que quiero guardarme algunas sorpresitas para más adelante y con esta boca que tengo se me van a acabar escapando. Podéis saber más aquí.

Si queréis comprar la versión Kindle de la novela no tenéis más que seguir este enlace.

Lidia Herbada: la entrevista

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Lidia Herbada es una periodista y escritora madrileña que lleva ya tres novelas a cuestas. Hace ya un tiempecito, contactó conmigo para proponerme hacer una reseña sobre su novela Sinfonía de silencios. En un principio, tal y como suelo hacer siempre tanto con las editoriales como con los autores que directamente me hacen llegar sus obras, le dije que sí. Más tarde, sin embargo, pensé que, puesto que se trataba de una novela romántica -género que no se encuentra entre mis gustos personales-, difícilmente iba a poder hacer de ella una reseña positiva, por buena que ésta fuera, sin que este hecho me condicionara. Entendió perfectamente mis motivos y estuvo encantada de colaborar con este blog concediéndole la entrevista que encontraréis bajo estas líneas, puesto que sí que encontré en su trayectoria algunas cuestiones que podrían ser de interés.

No te has dedicado a la literatura desde siempre. ¿Qué te llevó a dar el paso?

Escribo desde que tengo uso de razón, para mí es una liberación y a la vez una necesidad.

Comenzaste, como muchos, con el relato, género con el que cosechaste algunos premios.

Hace seis años probé con un relato internacional, “Redes Antisociales”, y quedé finalista. Creo que ese relato fue la antesala del despliegue de creatividad. Desde ahí no he parado de escribir. Para mí, como os digo, es una parte de mí muy importante. Es más que una profesión. Es una vida.

¿Fue ese reconocimiento el que te animó a dar el salto a la novela?

Creo que a todos nos pasa un poco, que necesitamos superar el miedo, a través de un reconocimiento, a través de un premio o a través de algún amigo que te da un empujón. Pero sí que creo que la seguridad viene de uno mismo. Y cuando adquieres esa fortaleza puedes dedicarte a la novela, al teatro, a la poesía. Lo importante es creer en lo que haces, y saber que no puedes gustar a todo el mundo.

¿En cuál de los dos géneros te sientes más cómoda?

No creo mucho en los géneros, sino en la historia. Mis historias hablan de mujeres que van superándose día a día. Nos encanta etiquetar, y creemos que un autor porque hace siempre novela negra un día no puede sorprender y hacer humor surrealista.

Tus dos primeras novelas, 39 cafés y un desayuno y Ácido fólico fueron publicadas por Editorial Paréntesis y Editorial Nowevolution, respectivamente. ¿Cómo llegaron los manuscritos al editor?

Las envié de manera personal con la ilusión de que creyeran en ellas, y así fue. Creo que con la primera novela confluyen muchos elementos. Una novela creativa, novedosa, y un tema del que nadie se había atrevido a hablar de forma tan directa. Y con la segunda yo ya tenía un recorrido, sabía moverme más. Y mi escritura había evolucionado muchísimo. Siempre digo que no creo en la suerte, sino en la trabajada.

¿Cómo fue tu experiencia con las editoriales?

Como en toda relación, siempre hay detalles que se pueden mejorar, por ambas partes. Pero en general estoy muy agradecida por haber confiado en mí. Yo no soy de las que digo autoedición sí, editoriales no. Creo que en esta vida no hay que cerrarse a nada. Quizás el problema de este mundo literario es la distribución, la manera de llegar al lector.

Tus dos primeras obras estuvieron disponibles tanto en papel como en formato electrónico vía Amazon. Sinfonía de silencios, tu última novela, ha sido editada únicamente para ebook en formato Kindle -corrígeme si me equivoco-, ¿te sientes más cómoda en la libertad de la autoedición?

No, no estás equivocada. Sinfonía de silencios es mi tercera novela, ganó el premio Speed Dating con amazon, y quedó Semifinalista en el Premio Ateneo de Valladolid. En la autoedición, también me siento muy cómoda, ves cómo va creciendo tu producto, observas el movimiento del libro. Eso sí, trabajas con equipo igual. Yo tengo a mi lado un equipo de corrección, de comunicación para dar al lector lo mejor. De hecho gracias a Vidis comunicación he podido tener el booktrailer con el que soñaba:

Por ejemplo, en Alemania 39 cafés y un desayuno, es una novela que está teniendo buena acogida. Eso me lo ha dado la autoedición. Todo tiene partes positivas y partes negativas. Lo importante es seguir aprendiendo. Y a quien trabaje conmigo, sólo le pido pasión en lo que haga.

El tratarse de un libro autoeditado no le ha impedido ganar un premio y ser finalista en otro.

La autoedición es un camino a ajeno a premios. Animo a los escritores a presentarse a concursos con novelas que tengan guardadas en el cajón. Allí sólo cogen polvo.

Todas tus novelas se encuadran dentro de la denominada “literatura para mujeres”. ¿Son ellas tu objetivo claro a la hora de escribir?

No, no siempre. Como mujer, mi voz es femenina, pero sin embargo las temáticas son universales. De hecho, a mí me lee mucho hombre, tengo mucho más seguidor masculino en mi blog que femenino. Quizás tengo un humor loco en la línea de Groucho, de Woody Allen, de Gómez de la Serna… y quizás encajo con un humor un tanto peculiar. Te diré que Ácido Fólico, es una novela que ha gustado a muchos hombres. No hago literatura sexista. Algún día mi protagonista será hombre y pondré la visión del mundo desde sus ojos. Su protagonista se siente fuera del mundo, porque la sociedad le demanda una vida y ella quiere huir. Como un telonero que no encuentra su concierto.

¿Te has planteado cultivar otros géneros?

Sí, por supuesto, de hecho, tengo una novela maravillosa, de fantasía, de logias, de intriga, que espero que algún día vea la luz. Tengo muchísimo relato histórico. Y también de humor surrealista. Creo que un escritor puede atreverse con todo. Sólo hay que tener valentía. La crítica siempre va a llegar, y hay que pensar que uno debe escribir lo que le apetezca en cada momento, sin pensar tanto en ventas, en arrastrar lectores. Ellos te encontrarán en cada línea, aunque toques diferente género.

Muchas gracias.

Estación Orichalcum, Gabri Ródenas

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Tal y como os avanzaba en mi post sobre El búnker de Noé, aquí os traigo la reseña de Estación Orichalcum, el segundo título de la Serie Anonymous, de Gabri Ródenas. No deja de ser una continuación de la primera entrega de la serie, aunque se trate de dos tramas completamente independientes, pero, pese a compartir protagonistas y algunos secundarios, se puede leer sin ningún problema sin haber leído El búnker de Noé.

Mantiene la misma estructura de la primera entrega, basada en varias historias paralelas narradas en tercera persona que acaban convergiendo con la narrada en primera persona por León Poiccard, quien ya protagonizó, junto con Maribel Salgado, El búnker de Noé. Tras la publicación de una novela con ese mismo nombre, en la que Poiccard explicaba sus aventuras en el libro anterior, el protagonista se ha convertido en un escritor de éxito y es, precisamente, la búsqueda de material para una segunda novela lo que le lleva a meterse en el lío que nos explica esta vez.

¿Quién no ha oído hablar de la Atlántida? ¿Y del Triángulo de las Bermudas? Dos de los grandes misterios de la humanidad; ¿no te gustaría a ti saber algo más sobre cualquiera de los dos? pues imagínate a León Poiccard, con esa afición suya a meter las narices donde nadie quiere verlas, ¿qué crees que hará si, estando por la zona, desaparece un avión en pleno vuelo sobre las Bimini? La misma historia de siempre en pleno triángulo de las Bermudas, en el lugar exacto en el que algunos afirman que se encuentra la Atlántida. No está mal. Lo único que diferencia esta desaparición de todas las anteriores es que León y Maribel están allí para sacar la verdad a la luz (de lo cual, por supuesto, no os voy a dar ninguna pista).

Os recomiendo la lectura de esta segunda entrega, hayáis leído o no la primera, en la que conocemos un poco más a los protagonistas y también, claro, a Gabri Ródenas y su preocupación por el rumbo que sigue este mundo (o por el que le marcan). Preocupación que comparto.

Un planeta con un nivel de desarrollo como el que posee la Tierra hoy en día no puede justificar las actuales condiciones de vida de sus habitantes. Algo no funciona como debería, en un sentido ético, pero lo hace perfectamente desde un punto de vista más práctico. El reloj funciona de maravilla porque hay quien le sigue dando cuerda. Y éste no es otro que quien controla la información. Y la información, todos lo sabemos, es poder.

Pues nada, chicos, ahí os dejo eso. En la próxima os hablaré de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Hasta entonces, sólo recomendaros echarle un vistacillo a Ródenas; probablemente os gustará.

Cómpralo en Amazon: Estación Orichalcum (Orichalcum Station)

El búnker de Noé, Gabri Ródenas

El bunker de Noe

A veces la vida te compensa por todas aquellas cosas desagradables que ella misma te trajo cuando tú no habías hecho nada para merecerlas. Y así, del mismo modo que me comí con patatas varios bodrios vía Kindle, mi natural tendencia a tropezar con la misma piedra me ha traído otra sorpresa de lo que yo llamo “los libros baratos” (libros electrónicos de Amazon por menos de tres euros), pero esta vez ha servido no sólo para compensar las malas experiencias con los autores independientes, con los que había encadenado un par de decepciones de las gordas, sino para recobrar mi fe en ellos, y es que, señoras y señores, me he topado con El búnker de Noé, de Gabri Ródenas.

León Poiccard es un escritor frustrado que trabaja en un periódico de segunda. Un día recibe un mail que le fue enviado por error. Sólo contiene una frase que, por descontextualizada, no tiene ningún sentido para él. Comete el error de responder, en busca de una aclaración al significado del mensaje y, en vez de eso, lo que recibe al día siguiente en la oficina es la visita de dos gorilas que se presentan para llevarse su ordenador. Así da comienzo esta historia. A partir de ahí, la vida no volverá a ser igual ni para León ni para Maribel Salgado, una compañera de la redacción que acabará metida, como él, sin comerlo ni beberlo, en un lío detrás de otro. Perseguidos por alguien que se está tomando demasiadas molestias en intentar quitarlos de en medio, todo apunta a que era algo demasiado gordo lo que se escondía tras aquel correo. Y, claro, no van a quedarse sentados de brazos cruzados; León no es de ese tipo de hombres y Maribel no está tampoco en condiciones de elegir, así que no les queda más remedio que llegar hasta el final, que, efectivamente, era algo demasiado gordo. Tanto como para que dependa de ello el futuro más inmediato de la vida en nuestro planeta.

No os voy a desvelar más sobre la historia. Sólo os animaré a leerla, en ebook, eso sí, ya que no está publicada en papel. Pese a la gran acogida que ha tenido la novela entre los lectores, todavía ninguna editorial (hasta donde he podido saber) se ha interesado por ella. Una lástima, ya que, a mi juicio, tanto historia como estilo, no sólo son buenos sino, además, vendibles. La prueba de que Ródenas me ha llegado al alma es que no he “podido evitar” hacerme con la siguiente entrega de la serie Anonymous (compuesta por El búnker de Noé y Estación Orichalcum), en la que nos lleva al Triángulo de las Bermudas, también de la manita de León y Maribel, para hablarnos de la Atlántida y a saber de cuántas cosas más que acabarán apareciendo entre sus líneas. Ya os contaré más cuando la termine dentro de, calculo, bien poquito.

Cómpralo en Amazon: El búnker de Noé (Noah’s Bunker)

Entrevista con Laura G. Broto, autora de Con tren al fondo

 

Laura G. Broto es una escritora barcelonesa que ha publicado recientemente Con tren al fondo, su primer libro. Se formó como guionista en la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals (UB) y desde entonces no ha abandonado su pasión por las letras, lo que le ha llevado a trabajar como redactora, guionista, editora, directora de proyectos de comunicación y a cofundar publicaciones, como la revista de la Fundación Darwin. Para ella, ni la lectura ni la escritura son experiencias solitarias, sino creadoras de momentos en los que los participantes comparten en tiempos diferentes.

¿Qué es, para ti, Con tren al fondo?
El libro Con tren al fondo es un sueño hecho realidad. Todos los niños tienen uno, ¿verdad? Los hay que quieren ser astronautas, otros profesores o estrellas del rock. Mi sueño siempre fue ser escritora y su materialización para mí era, claro, publicar un libro, aunque cierto es que muchos escriben otras cosas, que no son libros, y no por ello son menos escritores que los que sí publicamos en formato tradicional.

Pienso que todo el mundo, de una u otra forma, debería honrar a ese niño o niña que fue, cumpliendo alguno de sus sueños más dorados. Se vuelve uno gris cuando aparca todas esas ilusiones bajo el manto de la frase “eran cosas de críos”. Sí lo son, pero muchas veces son más sensatas que nuestras ajadas cosas de mayores. Como esa niña me gritaba y me gritaba en el oído, finalmente decidí hacerle caso.

Con tren al fondo nació también de mi filosofía de adulta. Se gestó en el lento llenar de los espacios vacíos de la espera. Surgió con la voluntad de compartir retazos de vida en los que crecen las religiones personales y la poesía propia, en la sencillez de los momentos comunes, fláccidos, que envuelven el día a día y que muchas veces desaprovechamos en la distracción forzada. Sus páginas son una invitación a encontrar la radiante hermosura de lo que pasa desapercibido, lo provocador en lo cotidiano y la serenidad en el tumulto de la vida, de los avisos apresurados de estación. Quiero reivindicar con él esos momentos en los que no pasa nada y que se convierten, de repente, en los momentos en los que pasa algo en nuestro interior.

¿Y qué puede esperar encontrar en él un lector? Porque Con tren al fondo no es una novela, ni una recopilación de poemas…
En Con tren al fondo la realidad y la ficción se funden y yo soy la primera que se tuvo que cuestionar el formato, ya que sabía que el lector sentiría que era un diario cien por cien real. Finalmente me arriesgué a hacerlo así y estoy contenta porque, aunque como persona me pueda resultar incómodo que otros tengan por cierto en mí lo que no lo es, la experiencia de intimidad que da al lector es muy especial.

Pero, pese a no ser cien por cien real, hay mucho de Laura en el libro…
Escribir es para mí también un ejercicio de aceptación. Muchos de los mejores artistas que conozco tuvieron o tienen problemas en el momento de comunicar su obra porque no pueden parar de perfeccionarla. En el camino de la reescritura también hay que saber decir basta y tener paciencia y compasión con aquel escritor (o persona) que antaño fuimos. Expresarse es, al final, un ejercicio de autenticidad, y para ser auténtico hay que conquistarse a uno mismo y dejarse ser. Las armas son un bolígrafo y un papel, pero la batalla es realmente ardua.

Para mí es muy importante también generar una experiencia. Un libro es una vivencia en la que se relacionan el escritor y el lector, ausentes, unidos por un objeto y separados por el tiempo. Para mí, cada lector está presente cuando escribo y me gusta darle un trato de cariño y dejarle algo especial para cuando venga.

¿Por qué te decantaste por la autoedición?
Hoy en día, el volumen de libros es tan grande que, por un lado, tener un editor es muy difícil y, por el otro, autoeditar es muy fácil y bastante asequible a nivel económico. Posibilidades de coedición también las hay, aquí y allá, sobretodo cuando uno ya ha hecho gran parte del trabajo.

Y ¿por qué invertir dinero de tu propio bolsillo cuando hay plataformas que permiten editar sin inversión por parte  del autor?
Como escritora novel con más entusiasmo que contactos o suerte, llega un momento en el que hay que plantearse las cosas. Se puede una embarcar en la titánica y a menudo frustrante empresa de encontrar quien le edite o se puede también encargar a una de las muchas empresas que gestionan la autoedición sin demasiado esfuerzo por parte del autor, aunque tener su sello en el libro (cuyo resultado final, además, queda un tanto ramplón) como todos sabemos que ellos editan cualquier cosa que les llegue, desprestigia la obra más que otra cosa.

Así que te liaste la manta a la cabeza y te lanzaste al proceso de edición con tus propias manos.
Finalmente, decidí conocer paso a paso y llevar a cabo personalmente todos los pasos de la edición. Cuando decidí editar por mí misma, surgieron posibilidades de coedición, pero quise tratar Con tren al fondo como la pequeña obra de arte que es. Para mí ha sido todo un viaje andar cada momento sola, poder tomar decisiones incluso en la maquetación y aprender de trámites y tratos con la imprenta. Yo recomiendo que cualquier autor lo haga aunque sólo sea una vez, aunque edite aquel cuaderno de notas que escribió de niño: que por una vez decida que va a escribir lo que desea, dejar pasar párrafos de los que no está tan convencido, gestionar el papelamen correspondiente y elaborar la portada del volumen como si fuera una joya. Creo que todo ese cuidado nos acerca a valorar aún más lo que para nosotros representan las palabras y las historias. Dependiendo del tiraje, la inversión es mínima y fácilmente recuperable (aunque sí, a mí aún me queda algo para recuperar lo invertido en Con tren al fondo, pero aunque me quede como estoy, habrá valido la pena).

Creo que el libro será presentado ya mismo.
Sí será este miércoles, 21 de noviembre, a las 18.30 horas, en la Biblioteca Can Mulà (en el parque del mismo nombre) de Mollet del Vallès, que es donde resido actualmente. Tanto el parque como el edificio de la biblioteca son muy bonitos y me gusta que Con tren al fondo se presente allí. Tengo ganas de que sea una tarde íntima y sencilla para que podamos charlar un poco de literatura, de cómo se construyó el libro, lo que significa para mí y también para que quien lo desee, pueda hacerme preguntas.  La entrada es gratuita y todo el mundo está invitado. Os espero allí.

¿Dónde podemos saber más de Con tren al fondo?
Si queréis saber más sobre Con tren al fondo o, incluso, adquirirlo, visitad su página http://contrenalfondo.wordpress.com

Autopublicaciones desastrosas

Post de desahogo. Aviso. Tener un Kindle es una buena cosa si lees mucho, si eres de los que arrastran su lectura allá donde van o si te interesa conocer la obra de autores que no pasan (por propia voluntad o por falta de oportunidad) por una editorial.

Leer acaba saliéndote más a cuenta (una vez amortizado el bicho) porque los libros son más baratos. Todos. Los ojos te hacen chiribitas cuando entras en Amazon, sedienta de historias, y ves, ahí, en un apartado especial, los libros por menos de tres euros. El Paraíso. Sí. Casi siempre. Y no voy a hablar de los libros que no son publicados por una editorial porque son malos, que los hay, ni de los que, pese a lo mucho que me moleste al leerlos, tienen errores de formato. Esto último es algo que puedo llegar a entender. Lo que no puedo comprender es que un escritor que cuelga su trabajo para que todo el mundo pueda leerlo no se tome ni un minuto para revisar la ortografía. Faltas por doquier. Palabras escritas de diferentes maneras, según le pareció cada una de las veces que le vinieron a la mente (alguna habrá que esté bien); un desastre, vamos. Una pena porque, de haber estado más cuidada, podría casi recomendar su lectura. No es nada del otro jueves pero la historia es entretenida y se deja leer.

La decepción duele menos a ese precio pero no creo que éste sea, en ningún caso, una excusa válida a la hora de descuidar de esa manera un texto, y no ya por el lector, que, al fin y al cabo, es el que paga, aunque sea poco -o nada, en el caso de libros gratuitos-, sino por el mismo autor, que echa por tierra de esta manera tan tonta todas las horas de trabajo que ha invertido en la escritura de su novela. Amazon es un buen escaparate, sí, pero por eso mismo hay que estar muy seguro de que lo que el público va a encontrar de uno allí es lo que le gustaría que vieran. ¿No creéis?