El nuevo año de Las últimas palabras

¡Hola a todos! Quizás os haya sorprendido la nueva apariencia del blog, completamente diferente de la anterior, pero hacía ya un tiempo que me rondaba la cabeza la idea de hacer un cambio y la toma de otra decisión —que últimamente también revoloteaba a mi alrededor— me ha obligado a hacerlo. ¿Qué decisión? Pues que, tras pensarlo, creo que ha llegado el momento de convertir este espacio en una web, con su dominio propio y tal, en la que fuera más fácil localizarme online con mi nombre. Así que aquí estamos.

Os preguntaréis, quizás, qué tiene que ver el hecho de convertir esto en una web con el de cambiarlo todo de arriba a abajo; en realidad se trata de una cuestión práctica y muy sencilla: la nueva plantilla ofrece más opciones que la anterior, tanto para la web como para el blog, con formatos de post específicos para imágenes, vídeos o citas, que me gustaría poder aprovechar, ya que en adelante tengo previsto también algún cambio en cuanto al contenido del sitio. ¿Dejaré de hacer reseñas? No, pero sí quiero abrir este espacio también a otro tipo de entradas que, por fondo, tono o formato, antes no recogía.

Una de las novedades es mi propósito de apoyar, dentro de mis posibilidades, a los autores independientes, tanto en la difusión de su obra como en el propio darse a conocer como escritores y/o como personas —lo creáis o no, no son términos incompatibles—, para lo cual me he propuesto leer más libros autopublicados y retomar con sus autores aquella sección de entrevistas que inauguré en el pasado, a la que no he dedicado mucho tiempo últimamente. Y, para estrenarla, en breve podréis leer la que he hecho a Pedro D. Verdugo, cuyo nombre puede que os suene, puesto que ya os reseñé su primera novela, La falsa metáfora del péndulo de Newton. Así pues, indies del mundo: estoy abierta a vuestras propuestas. Si queréis que reseñe vuestra obra, contactad conmigo y lo hablamos. Por cuestión de falta de afinidad con el género o de conocimientos —y criterio— sobre él no reseñaré novela romántica ni poesía. No por obvio dejaré de comentar que las reseñas serán favorables o no, dependiendo únicamente de las obras y de mi criterio al valorarlas, y que espero un mínimo de cuidado en su escritura y en su presentación.

Por lo demás, todo sigue más o menos como siempre: tanto si seguíais el blog a través del lector de WordPress como si lo hacíais por correo electrónico estos cambios no van a afectar en nada a las notificaciones; estoy en el mismo sitio de siempre. Y, para cerrar este primer post de esta nueva etapa, ya sólo me queda desearos un feliz nuevo año a todos. ¡Feliz 2017!

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2 comentarios en “El nuevo año de Las últimas palabras

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