Un mundo feliz, Aldous Huxley

un mundo feliz[1]

Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Por fin fuera de mi lista de eternas lecturas pendientes. Como os comentaba en algun post anterior, estoy últimamente muy distópica, así que he decidido no postergar más su lectura y lanzarme al disfrute desatado del pesimismo más absoluto sobre el futuro del ser humano; en eso, tanto Huxley como yo estamos más o menos en el mismo punto, con la diferencia que a estas alturas de la película somos más conscientes de lo acertado de sus sospechas.

Contrariamente a 1984, donde George Orwell nos mostraba un mundo en el que todos vivían atemorizados por un poder malvado que los vigilaba permanentemente y castigaba cualquier tipo de disidencia, aquí el componente distópico no se encuentra en la triste vida de los ciudadanos, que son, efectivamente, felices y, por tanto, no tienen ningún motivo aparente para rebelarse, sino en la manipulación a la que son sometidos, en el desconocimiento sobre su total falta de libertad y en la dudosa ética de los usos de la ingeniería genética en la sociedad que se describe. En ella los individuos son fabricados con las características adecuadas para cumplir, y de buena gana, la función que les es asignada en la comunidad. Para ello se crea un sistema de castas, en el cual cada una desempeña un papel diferente, desde los Alfa más, con mejores cualidades, tanto físicas como cognitivas, a los Épsilon, trabajadores peor dotados que realizan las tareas más sencillas o desagradables, pero imprescindibles para el funcionamiento de la sociedad.

Los componentes de cada una de estas castas son inducidos desde su infancia, a través de la hipnopedia, a pensar de un modo diferente, dependiendo de aquella a la que pertenezcan, creando así prisioneros felices con sus condenas, convencidos de que la suya es la mejor de las realidades posibles. Es decir, la distopía está en nuestra mirada; para cualquiera de estos personajes su existencia es fantástica. Están encantados de la vida. Estamos, pues, ante una utopía distópica.

Conscientes del peligro que suponen los seres inteligentes, capaces de rebelarse contra aquello que consideren injusto, los máximos dirigentes mantienen a los Alfa ocupados con una oferta de placeres que no les deja tiempo para pensar; no hay un solo momento que no dediquen al ocio o al sexo, hacia el que se les incita, junto con al consumismo más voraz, desde la infancia. El arte y la cultura, sin embargo, han sido eliminados de la sociedad, por peligrosos e innecesarios, puesto que no hacen funcionar las fábricas y en un mundo que tiene a Ford como sustituto de Dios y a la T, el modelo del primer automóvil fabricado en cadena, como equivalente de la cruz católica, no tienen ninguna utilidad; en su lugar se impone el sensorama, cine de entretenimiento con elementos propios de la realidad virtual de hoy. Las emociones inherentes al ser humano han sido también desplazadas y conceptos como el amor y la familia son vistos como algo no aceptable o directamente asqueroso (sí, se llega a usar esta palabra) en una cultura en la que los niños no tienen madres ni padres, sino que son decantados desde el recipiente en el que han sido incubados y criados en comunidades; «todo el mundo pertenece a todo el mundo», tal y como reza una de las máximas hipnopédicas, aplicable especialmente a la promiscuidad sexual deseable en cada uno de los individuos.

La comparación del Londres del año 632 después de Ford, marco de la historia, con lo que el lector actual asume como normal se nos muestra, más allá de nuestra propia experiencia, en el personaje de John, hijo accidental de una antigua ciudadana de Londres que quedó atrapada en una reserva para salvajes durante su visita a ella. Tanto John como su madre son marginados por los salvajes, que mantienen muchas de las creencias y costumbres de la antigua sociedad (la nuestra). Dos de los protagonistas de la novela viajan a esa misma reserva, de donde, tras conocer su historia, deciden sacarlos para llevarlos a la civilización. A través de los ojos de John, criado como uno de los salvajes, pese a ser marginado por ellos al ser considerado un intruso del mundo exterior, se nos presenta una realidad muy diferente del paraíso que su madre le había contado que era. El caso de John y su madre permite observar el shock de ambos al llegar a un mundo diferente de aquel en el que han crecido y cuyas costumbres constituyen su concepto de  normalidad; una experiencia difícil de superar.

Sin embargo no todos en el Londres moderno son capaces de adaptarse a las exigencias de sistema; algunos han podido ir más allá del pensamiento inducido. Es el caso de Bernard y Helmholtz, dos de los personajes que ejemplifican la infelicidad que representa el ser consciente de su diferencia. Para estas personas, cuando el soma (droga inocua que evade de la realidad y que es repartida alegremente entre la población para sobrellevar mejor su existencia) no es suficiente para distraerlos de la realidad y acabar con esa inquietud que los hace infelices y potencialmente peligrosos, existe el destierro: islas a las que se les exilia y en las que, en realidad, tal y como dice uno de los dirigentes -consciente de la importancia de todo aquello de lo que se ha privado a la sociedad-, se encuentran las personas más interesantes del planeta.

Me ha parecido un libro interesante por su contenido, la reflexión que encierra sobre la sociedad moderna y lo sorprendente de esta visión en los años 30 del siglo pasado; uno de esos libros que hay que leer, pese a no haberme resultado especialmente ameno y, en algunos pasajes, incluso algo tedioso. Estas impresiones, sin embargo, son consecuencia de mi gusto personal y no tienen por qué coincidir con las vuestras, así que no dudéis ni por un momento en dedicarle vuestro tiempo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: