De qué hablo cuando hablo de correr, Haruki Murakami

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Hoy os traigo De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami; no se trata de su última novela, ni siquiera de una antigua, ya que lo que nos cuenta es su experiencia en primera persona con el deporte y, especialmente, con el running (sí, sí, ya sé que es un término con muchos detractores, pero si la RAE aceptó en su momento footing y jogging -por más que mantenga la cursiva- no veo descabellada la posibilidad de que haga lo mismo con running -eso sí, aún no lo ha hecho, así que podéis darme la colleja del uso indebido de «palabros» importados; me la merezco-). El término utilizado en el libro es el correcto, eso sí; puristas de la lengua: podéis estar tranquilos.

El running (y aquí sí que tengo que usar este término, porque lo que está de moda es eso, y no correr), esa fiebre que arrastra a seguidores por miles y a eternos principiantes por cientos de ellos que inundan nuestros parques, paseos, e incluso las calles durante las muchas carreras populares que se celebran. Confieso ser uno de esos eternos principiantes -por ahora-, y fue en uno de mis principios cuando compré este libro; recientemente leí que para no perder la motivación era buena cosa leer mucho sobre el tema -una especie de inmersión en el asunto-, así que lo rescaté de mi estantería para ver si funcionaba. Mi motivación, sin embargo, no es correr maratones (Dios me libre), que es a lo que llegó Murakami después de ver que se estaba poniendo fondón (será verdad eso que dicen de que es un deporte que engancha; si no, no se entiende), sino algo mucho más accesible y natural para cualquier ser humano; correr 42 kilómetros cuando no hay una necesidad para ello más allá de demostrarse a uno mismo que es capaz de hacerlo me parece un poco absurdo, especialmente si es algo que puede costarte la vida, pero cada uno es muy libre de hacerlo y no seré yo quien lo critique, oye.

Y me dejo ya de disertaciones: lo que encontraréis en este libro es una especie de ensayo autobiográfico centrado en cómo el hecho de correr ha influido en la vida de Murakami y en su evolución, no sólo como persona sino, también, como escritor. Su inicio en el deporte fue algo casi accidental, una medida que tomó frente a los efectos del sedentarismo de su nueva vida como novelista a tiempo completo (allá por los primeros años 80) frente a su anterior ocupación como regente de un local de jazz, del que era propietario y que le exigía una cierta actividad física; Haruki empezaba a echar tripita. De aquel momento menciona, por ejemplo, que le daba cierta vergüenza salir a correr por su vecindario (a mí también me pasa). De hecho, una de las cosas que gustarán a los corredores será la coincidencia con el autor en algunos pensamientos o sensaciones, así que, si es vuestro caso, seguramente os sentiréis identificados con él en un punto u otro de la narración. Gracias a su fuerza de voluntad, aquella timidez fue desapareciendo a medida que ganaba resistencia y mejoraba su forma física, hasta tal punto que se fue animando y un buen día decidió correr una maratón (así, como el que sale a dar un paseo). Tras ellas vinieron muchas más, y no sólo eso sino que acabó añadiendo el ciclismo y la natación a su práctica deportiva para competir en triatlones e, incluso, y ciñéndonos a la carrera, en una ultramaratón (100 kilómetros; una locura que, según parece, no es imposible para un ser humano).

Como supondréis, nada de esto hubiera sido posible de no haber tenido una constancia, una disciplina y un afán de superación admirables; de hecho, una de las cosas que menciona es la competencia con uno mismo a la hora de practicar este deporte de una manera no profesional, en contraposición a la competición con otra persona. El corredor lucha por superarse a sí mismo desde el momento en que decide calzarse las zapatillas: primero para vencer esa pereza tan peligrosa, después para mejorar cada día, resistiéndose a abandonar cuando el cuerpo lo pide, que no son pocas veces, y, si llega el momento, para mejorar marcas personales. Si bien no se trata de la típica obra a la que Murakami nos tiene acostumbrados, recomiendo su lectura, especialmente si os interesa el deporte o si queréis conocer un poco más de cerca al autor.

3 comentarios

  1. Me fascina cómo escribe Murakami. Yo fui “runner” durante un tiempo, así que esta novela la tengo pendiente.

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    1. Entonces seguro que te gustará; ten presente, eso sí, que no se trata de una novela, sino de un relato autobiográfico tal cual, sin una trama concreta, “sólo” sus experiencias y reflexiones.
      Gracias por tu comentario. ¡Un saludo!

      Le gusta a 1 persona

      1. Lo tendré en cuenta. Gracias a ti🙂

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