El precio de la sal, del pulp bajo seudónimo a Carol

carol-cartel-6648Aprovechando el estreno de Carol esta semana os hablaré un poquito de su evolución desde su primera aparición y su publicación pulp, bajo el seudónimo de Claire Morgan por una Patricia Highsmith que decidió no firmar con su propio nombre su nueva novela, El precio de la sal, título con el que salió a la venta por primera vez, hasta la aparición de Carol, una de las obras más representativas de su autora y, en cualquier caso, una novela de una calidad de la que ya nadie duda y que es merecedora, por tanto, de algo más que el formato de literatura barata y de segunda en el que alcanzó originalmente el éxito.

Pero vayamos por partes: ¿qué es la literatura pulp? En realidad, el nombre de este tipo de publicación, con origen en las dime novels del siglo XIX (revistas baratas para público popular), viene dado por el material en el que estaban impresas, un papel de mala calidad hecho con el desecho de la pulpa de la madera y en el que se imprimían volúmenes baratos con literatura destinada a un público poco exigente más interesado en la trama que en aspectos secundarios de la obra como la profundización en los personajes o la creación de diálogos. Durante la década de 1930, sin embargo, el término pulp comenzó a designar el tipo de contenido de estas publicaciones, dando lugar a lo que hoy conocemos como literatura pulp pulp fiction.

200px-Planet_Stories_July_1952_front_coverLa temática de este tipo de literatura, claramente identificable con el cine de serie B en algunos de sus ejemplos, va desde las aventuras hasta el romance (con mención especial del romance planetario, entre humanos -humanas; desconozco si existen también con protagonista terrícola masculino- y extraterrestres, que me ha cautivado), pasando por el género negro, el western, el erótico y, también, el homosexual (y aquí, ¡oh, sí!, y por una vez, la variante femenina no sólo no se vio discriminada sino que contaba con una nutrida serie de publicaciones). Y ahí es donde entra El precio de la sal.

Y vosotros os preguntaréis: ¿cómo acabó Carol, novelón de los buenos, publicado en un cutreformato como éste? En un principio, sin ponerse más en situación, cuesta creer que Patricia Highsmith, que ya había visto publicada Extraños en un tren, acabara viendo su siguiente novela editada de semejante manera. Bien, las cosas no salen siempre como una querría y eso fue precisamente lo que se pasó a Patricia; su editor, Harper & Bros, no quiso publicar su nuevo trabajo, quizás por considerar peligroso arriesgar el nombre de una autora que ya comenzaba a asociarse con el género de suspense, en el que podría ganarse bastante dinero.

El precio de la sal

Portadas de la primera edición, en tapa dura, de Coward-McCann (1952), y la edición pulp de Bantam (1953).

Así que hubo que buscar un nuevo editor y Coward-McCann se atrevió a publicarla en tapa dura en 1952. Por alguna razón, esta edición pasó bastante desapercibida y, pese a las buenas críticas del New York Times, no fue hasta el lanzamiento de la versión pulp de Bantam en 1953 cuando se convirtió en un fenómeno editorial con casi un millón de copias vendidas.

El tratamiento que Patricia Highsmith da a la historia de amor entre Carol y Therese dista mucho del que solían recibir las relaciones lésbicas en la literatura pulp; en algunas de ellas, las virile adventures (aventuras viriles), solía aparecer algún hombre con cierta relevancia en la trama y predominaba el factor sexual y la descripción explícita de los encuentros de las protagonistas, buscando satisfacer las fantasías del público masculino, en otras, el llamado pro lésbico, la atención tendía a situarse sobre la relación amorosa de dos mujeres, reduciendo la descripción de las escenas eróticas, cuando las había, a las justificadas por la trama. Es aquí donde encajaría El precio de la sal, con la que se vieron identificados miles de homosexuales (hombres y mujeres) que pudieron leer, por primera vez, cómo una relación entre dos personas del mismo sexo no tenía el final trágico con el que se solía castigar a aquellos que se atrevían a alejarse del camino correcto marcado por la heteronormatividad de la época. La descripción de los personajes tampoco coincide, en este caso, con la habitual en el género, en el que a menudo se presentaban como mujeres muy masculinas y poco recomendables para cualquier mujer decente y que, en cualquier caso, no podían traer nada bueno a quien se atreviera a desviarse de la corrección moral; tanto Carol como Therese son dos mujeres normales que siguen los patrones de género marcados (estética femenina, pareja heterosexual…) y no son mostradas como personajes atormentados, sórdidos o peligrosos. Para colmo de alegrías, la historia no sólo no tiene un final amargo sino que deja la puerta abierta a un posible desenlace feliz. No es extraño, entonces, que batiera récords de ventas entre un público que no sólo no se veía reflejado en las manifestaciones culturales de la época (en el cine los finales solían ser tan dramáticos como en la literatura) sino que, cuando aparecían, era siempre como personajes marginales merecedores de las peores de las desgracias. El precio de la sal fue la primera novela en la que muchos pudieron tanto reconocerse como sentirse parte de una comunidad que existía, aunque oculta, y comprobar que no eran las únicas personas en el planeta en sentirse atraídas por personas de su mismo sexo.

4 comentarios

  1. Lo leí hace tiempo, seguro que Cate Blanchett se luce

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    1. La he visto este fin de semana; Cate se luce, sí, y Rooney también. Enamorada de las dos me ha dejado.
      Ahora estoy releyendo la novela (hacía ya unos 20 años (!!!) de la primera lectura y no recordaba absolutamente nada. Me está encantando.

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  2. […] Hace un par de entradas os hablaba de los inicios de Carol de Patricia Highsmith (novela publicada en origen como El precio de la sal bajo el seudónimo de Claire Morgan) y os anunciaba mi próxima relectura de la obra, que ahora reedita Anagrama, puesto que no recordaba absolutamente nada más que la historia que ya (casi) todos conocéis, más aún cuando se acaba de estrenar la película, que está triunfando tanto en crítica como en taquilla. Pero no os voy a hablar de la peli (más allá de deciros que me ha encantado) sino del libro, ahora que ya está releído y lo tengo fresquito en la memoria. […]

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  3. […] Como veréis, las ilustraciones de las portadas coinciden plenamente con las que os describía en este post sobre literatura pulp, cosa que me encanta; no sé qué tienen que me tiene robado el corazón. Y […]

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