Eran morenos y de ojos dorados, Ray Bradbury

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Nada más ver la edición ilustrada que Tropo editores había hecho de Eran morenos y de ojos dorados, de Ray Bradbury, me enamoré de ella. No sólo se trataba de un relato de un autor que me gusta sino que además iba acompañado de unos dibujos preciosos de Óscar Sanmartín Vargas que me cautivaron desde el primer momento.

El relato, que bien podría haber formado parte de Crónicas marcianas, puesto que trata el mismo tema, el de la colonización de Marte por una raza humana que abandona paulatinamente su planeta después de haberlo convertido en un lugar peligroso y hostil en el que se vive constantemente amenazado por una guerra y la posible destrucción de la vida en él, está incluido en Remedio para melancólicos, otra compilación de relatos del autor, aunque sin una relación aparente entre ellos.

La atmósfera reinante en Eran morenos y de ojos dorados es tan fantasmagórica como la de Crónicas marcianas (seguid este enlace para leer su reseña), con esa especie de presencia ausente que nos acompaña a lo largo de todas sus páginas, ese algo misterioso que se percibe en el ambiente aunque no acabe de materializarse ante nosotros y que dota a la narración de una cierta sensación de irrealidad, de la inquietud que nos provoca el ver que lo que tenemos ante nosotros, pese a ser algo conocido, no es exactamente tal y como había sido hasta ahora, que hay una pequeña diferencia, apenas perceptible, y mucho menos descriptible, que nos dice que algo se esconde tras la realidad conocida, algo de lo que no sabemos nada y que supone, por tanto, una amenaza potencial.

En este relato conocemos a los Bittering, una familia humana que se instala en Marte en su huída de una inminente guerra en la Tierra. No son los primeros en asentarse en el planeta, puesto que ha habido otras expediciones anteriores y la población terrícola es ya lo suficientemente numerosa como para haber fundado pequeñas ciudades a la imagen y semejanza de las de su lugar de origen. Con hechos como éste y dando nombres terrestres a todo lo que Marte les ofrece -montañas, ríos, valles, etc.- los humanos toman posesión de un planeta que pretenden hacer suyo, aunque no lo sea. Sin embargo, Marte parece en este relato poco dispuesto a dejarse ganar tan fácilmente y ejerce una influencia sobre sus nuevos pobladores mayor de lo que en un principio se esperaría de él, asimilándolos de una manera que la mayoría apenas es capaz de percibir y por la que, por lo tanto, poco o nada se va a preocupar. Puede que, después de todo, haya una esperanza para la raza humana emigrada fuera de nuestro planeta, aunque dicha esperanza pase necesariamente por la pérdida de los recuerdos de su pasado como especie.

No os podéis perder una edición tan cuidada como ésta si tenéis a Ray Bradbury entre vuestros escritores favoritos y/u os gusta el libro ilustrado; en cualquiera de los casos os va a encantar (y, si no, probablemente también).

Si queréis saber lo que dije sobre este libro en el programa Cuarto Cuarta (Ràdio Ciutat Vella), seguid este enlace.

2 comentarios

  1. Buen blog. Aquí te dejo el mío: oblinspiracion.wordpress.com
    Y que siga fluyendo la literatura!!

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    1. Muchas gracias, Obliquos9. ¡Que fluya!

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