Elegía para un americano, Siri Hustvedt

Elegia

Volvemos con Siri Hustvedt. Tras la lectura de El verano sin hombres, del que ya os hablé, al encontrarme ante la H en la biblioteca de mi barrio -casualmente, puesto que vagaba sin rumbo por sus estanterías- y toparme con Elegía para una americano, pensé que quizás no sería mala idea leer algo más de su autora, así que lo tomé prestado.

Siri Hustvedt escribe de un tirón, sin dividir el texto en capítulos y saltando constantemente adelante y atrás en el tiempo, las historias de diferentes personajes que tienen como nexo a Erik, el protagonista, un psiquiatra recientemente divorciado que comienza a acusar la soledad. Él y su hermana Inga encuentran, poco después del funeral de su padre, una nota entre los papeles de éste que apuntaba a que hubiera podido estar implicado en algo escabroso con una tal Lisa en 1937. Los dos hermanos tiran del hilo hasta resolver el misterio en lo que no es sino la excusa para descubrir su propia historia como hijos de inmigrantes noruegos, pasado que comparten con la autora de la novela, quien, además, incorpora textos de las memorias de su propio padre como parte de las del padre de los protagonistas, fundiendo así la realidad y la ficción y desdibujando la línea que normalmente las separa.

Para continuar con los reflejos de la realidad de Siri Hustvedt con la de los personajes de la historia, Inga, la hermana de Erik, es también, además de escritora, la mujer de un escritor de gran prestigio (como lo es Paul Auster de la autora), y comparte con ella algunos trastornos neurológicos. La historia de Inga es la de una mujer que acaba de perder a su marido y a quien acosa una periodista sin escrúpulos a la caza de los trapos sucios de éste y del supuesto hijo ilegítimo que tuvo con una actriz que, tras su muerte, está dispuesta a vender las cartas que el famoso escritor le envió.

Erik, al mismo tiempo que apoya a su hermana con el asunto de la periodista acosadora, visita a sus pacientes mientras él mismo está en posición de ser uno de ellos, dado el momento de su vida en el que se encuentra y el modo en que eso le afecta, y se siente poderosamente atraído por Miranda, vecina de origen jamaicano a la que ha alquilado un apartamento, en el que vive con su hija Eggy, de cinco años, con la que el protagonista mantiene la relación más entrañable de toda la novela. El padre de la niña, al que ella desconoce, aparece de la nada y acosa a Miranda y al propio Erik con fotografías tomadas durante su vida diaria y se nos muestra como un personaje potencialmente peligroso (hasta ahí voy a leer).

Trata, de fondo pero con presencia reiterada a lo largo de la novela, el enfoque sensacionalista de la prensa ante acontecimientos tan trágicos como el 11-S, al que hace alusión en más de una ocasión a través de las vivencias de ese momento por parte de los personajes, y critica algunos de los aspectos menos perfectos de su país.

Me dijo que ahora hay que referirse oficialmente a los pacientes como clientes.
—Eso es vomitivo.
—Eso es Estados Unidos.

Tal y como hiciera en El verano sin hombres, Siri plaga el texto de referencias culturales y científicas, incluyendo incluso terminología psiquiátrica y farmacéutica que al lector no familiarizado con el tema se le escapa, y utiliza los conflictos iniciales como pretexto para introducir lo que realmente nos quiere contar, ya que, al terminar la novela, estos acaban por resolverse de una manera un tanto inocua que deja con ganas de más si lo que se ha estado esperando durante la lectura es un desenlace apoteósico; lo que sí nos ha contado, en cambio, es aquello que ha mediado entre la presentación de los detonantes y el final del libro (el descubrimiento del padre y de la realidad de los inmigrantes noruegos, la crítica al periodismo como mercado, etc.).

Sin ser un libro que me haya desagradado, os diré que no me ha gustado tanto como el anterior y que, de querer iniciaros con la autora, os recomiendo antes que lo hagáis con El verano sin hombres (a falta de otros títulos de los que os pueda hablar con conocimiento).

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: