En las montañas de la locura, H.P. Lovecraft

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Tengo auténticos fans de Lovecraft entre mis amistades y, después de mucho oír hablar de él, al final decidí que quizás sería momento de dedicarle un poco de tiempo para conocerlo y poder juzgar por mí misma. Elegí En las montañas de la locura porque, a sinopsis leída, me pareció que podría estar bien, además, al ser cortito (149 páginas), no era demasiado arriesgado lanzarme a su lectura y me apetecía ya averiguar qué era aquello del horror cósmico del que tanto había oído hablar.

«Me veo obligado a hablar, pues los hombres de ciencia se niegan a seguir mi consejo sin saber por qué. Si explico las razones por las que me opongo a esta planeada invasión de la Antártida—con su extensa búsqueda de fósiles y su minuciosa perforación y fundición del antiguo casquete glacial—es totalmente en contra de mi voluntad y mis reticencias son aun mayores porque es posible que sea en vano. Es inevitable que los hechos, tal como debo revelarlos, susciten dudas, pero si suprimiera todo lo que parece extravagante o increíble no quedaría nada. Las fotografías guardadas hasta ahora, tanto las aéreas como las normales, hablarán a mi favor, pues son tremendamente gráficas y elocuentes».

Los hechos son narrados por uno de los dos únicos supervivientes de una expedición científica a la Antártida en un intento de disuadir a otros exploradores de adentrarse en el infierno del que han logrado escapar por los pelos. Como historia, podría funcionar muy bien si se centrara en lo realmente importante en una aventura, que son los hechos, y no en la descripción exhaustiva de detalles de poca o ninguna relevancia en el desarrollo de una trama que, ya de por sí, tiene poca complicación. El propósito de Lovecraft es dotar a la narración de un realismo absoluto, que basa en la minuciosidad de las descripciones de absolutamente todo, desde los preparativos de la expedición a la enumeración de cada uno de los elementos cargados en el barco o la maquinaria que utilizarán para perforar el hielo antártico.

Las descripciones son también el método que utiliza para crear una atmósfera hostil, de manera que, a las que usa para dotar de realismo a la historia, hay que añadir las que deben hacernos creer que hay algo muy malo acechando, y que, en realidad, ofrecen pocos datos objetivos a los que agarrarse a la hora de creérselo, puesto que, más que en hechos concretos, suelen basarse en las emociones de los personajes (en el susto que llevan en el cuerpo después de encontrar al resto de los componentes de la expedición despanzurrados sobre el hielo; justificado, vale). Lamentablemente, lo terrorífico de este hecho, que sería bastante como para mantener a un lector intrigado ante el desconocimiento de qué o quién ha podido hacer algo así en un lugar donde, en principio, no debería de haber nadie más, se ve diluido en la sucesión de descripciones, tanto del lugar como de lo potencialmente monstruoso que parece ser que aguarda en él, que llena buena parte de la novela sin avanzar apenas en la trama y que a mí, como lectora, me ha hecho sentir bastante estafada; no puedes decir constantemente al lector que hay algo espantoso cerniéndose sobre él y no darle nada más que un inventario de grabados en piedra de los que el protagonista deduce, muerto de miedo y en apenas un rato de exploración en una galería de túneles, la historia de la civilización que los hizo, con pelos y señales. Aunque la auténtica historia de la novela está en esos grabados, después de tanta meticulosdidad a la hora de describir otros elementos, el realismo conseguido se pierde con la facilidad con la que se obtiene la información, tan inverosímil que casi lleva al enfado, y, tras páginas y páginas de anticipación de hechos terribles, cuando el malo de la película acaba apareciendo, un momento y al final, el efecto ya no es el que podría haber sido; al monstruo se lo había comido ya el exceso de expectación.

Si un mérito tiene Lovecraft es el de haber sido capaz de apartarse de la temática tradicional del terror sobrenatural de la época, crear un universo propio plagado de elementos de la ciencia ficción de hoy en día y articular toda una mitología a su alrededor, pero yo esperaba de él como escritor algo que no he acabado de encontrar en estas páginas.

3 comentarios

  1. Si algo destacaría por encima de todo de Lovecraft es su universo y la mitología que lo rodea, el cual ha influenciado de forma notoria en otras artes como la literatura, el cine, la música, la pintura, etc.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo; pocos escritores han logrado crear todo un universo propio en sus obras, y eso es algo muy meritorio que hay que reconocerle. La lástima es que, en mi opinión, el resultado en este libro en concreto podría haber sido mejor de haber sido conducido de otra manera, por lo que he oído de otras obras suyas (a los fans de los que hablaba en el post), parece que el resultado es mucho mejor en ellas, si algún día me animo, ya contaré qué tal.
      Un saludo.

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  2. […] Si queréis leer mi reseña sobre la novela, seguid este enlace. […]

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