Mesa redonda. La crisis social: novelas gráficas basadas en hechos reales

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De izquierda a derecha: Bié, Nacho Fernández, Jordi Ojeda, Jordi Pastor y Damián Campanario

Ayer, 13 de noviembre, se celebró en la Facultat d’Economia i Empresa de la UB, dentro del ciclo de lecturas 2014 de «Còmic, ciència i tecnologia», una mesa redonda, moderada por Jordi Ojeda, profesor asociado de esta misma universidad, y organizada por l’Associació d’Economistes en crisi, a la que invitaron a los autores de tres novelas gráficas basadas en hechos reales con el denominador común de la crisis: Nacho Fernández, guionista y dibujante de Tijeras y tiritas: la sanidad se va a hacer puñetas (Panini, 2013), Damián Camapanario y Jordi Pastor, guionista y dibujante, respectivamente, de Khalid (Norma Editorial, 2013), y Xavi Carrasco (Bié), guionista y dibujante de Taxi driver (Panini, 2014). Ninguna de ellas es una novedad editorial, puesto que la más reciente fue publicada en abril de este año, pero todas ellas utilizan la historia para explicar la crisis y/o sus consecuencias en diferentes sectores de la sociedad. Una interesante reflexión, a través de la palabra y la imagen, sobre el tipo de sociedad en el que vivimos y hasta qué punto están supeditadas nuestras vidas a las idas y venidas de un sistema económico del que formamos parte, en nuestro papel de víctimas, normalmente, y en el que tan poco pinchamos ni cortamos, pese a la importancia que éste tiene en nuestro día a día. Aquí os dejo un poquito de información sobre cada una de las obras:

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Tijeras y tiritas: la sanidad se va a hacer puñetas

No se trata de una historia cómica, pese a que sea ése el espíritu habitual de las obras de Nacho Fernández; la intención, en este caso, es mostrar el proceso de desmantelación de la sanidad pública y las consecuencias que éste tiene sobre todos los agentes implicados en ella, desde el personal sanitario hasta los usuarios y sus familiares. Para ello muestra en un estilo muy directo, en el que toda la información nos llega a través de sus diálogos, la evolución de todos ellos a lo largo de una semana, hecho que hace que las historias no tengan una estructura al uso (introducción – nudo – desenlace).

KHALID

Khalid

Narra la historia de dos hermanos magrebís: el mayor, en Barcelona, y el menor, en Marruecos. Éste último decide seguir los pasos del primero al recibir una foto de éste subido en una moto de gran cilindrada que, por supuesto, no era suya. Jordi Pastor utiliza dos colores para ilustrar cada una de las historias: el amarillo, para contar la del hermano pequeño y la esperanza que siente de escapar de la vida que lleva y dirigirse a ese paraíso en el que piensa que vive su hermano mayor. La historia de éste último, teñida de tonos azules, dista mucho de ser la que el pequeño imagina y refleja la desilusión y la frustración de haber acudido a la llamada de una ciudad en la que las cosas han resultado no ser como él esperaba y donde también, aunque de un modo diferente a aquél en que lo hacía en su país, tiene que luchar por la supervivencia.

La acción tiene lugar en un piso de acogida para menores sin papeles que realmente existió y que acabó cerrándose como consecuencia de los tijeretazos de las instituciones en respuesta a la crisis. Damián Campanario, el guionista de la novela, conoce bien esta situación, que sufre en sus propias carnes en el desempeño de su labor de educador social. Actualmente trabaja en un centro de justicia juvenil, que acaba siendo, en muchas veces, el siguiente destino de los jóvenes que habitaban el piso, cuyo objetivo era, precisamente, alejar a los chavales del camino fácil que suponen el robo y el tráfico de drogas como medio de subsistencia y que los propios chicos más veteranos se encargan de mostrarles. El recorte en políticas sociales acaba, pues, saliendo más caro a la sociedad y a las propias instituciones después de agravar un problema que, en un principio, podría haberse evitado.

PORTADA

Taxi driver

Bié explica en primera persona sus vivencias de tres años como taxista de noche, profesión a la que tuvo que recurrir para completar sus ingresos como dibujante después de que, en 2010, su volumen de trabajo se redujera hasta el punto de no poder seguir viviendo exclusivamente de él. Las historias, en un 80% vividas por él mismo, en un 10% por compañeros de profesión, y fictias en el 10% restante, son un reflejo fiel de la sociedad actual, formada por gente de todo tipo, perteneciente a todos los estratos sociales y que acaba pasando, antes o después, por los dominios motorizados de un taxista-psicólogo que podría analizar mejor que cualquier sociólogo, después de tres años como taxista, la realidad humana de una Barcelona en la que la habitual charla sobre el tiempo ha sido desplazada por la conversación sobre la crisis.

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