Cerdos y gallinas, Carlos Quílez

Cerdos y gallinas, Carlos Quílez (Alrevés)

Cerdos y gallinas, de Carlos Quílez, habitaba mi Kindle a la espera de ser leída desde hacía más tiempo del deseado; a veces, otros asuntos reclaman nuestra atención más allá de los libros (sí, también hay vida fuera de ellos) y nos llevan a aplazar su disfrute o, en este caso, a interrumpirlo, hasta que nuestras circunstancias personales nos permitan volver a dedicarles el tiempo que merecen. Recuperado el ritmo habitual, pues, he rematado su lectura al mismo ritmo de su trama: el del rock and roll que su autor dice llevar por dentro (y que, por cómo escribe, no dudo que corra, efectivamente, por sus venas).

En sus  páginas recorremos todos los estratos sociales en pos de la verdad que se esconde tras una compleja trama compuesta por personajes de todo tipo (pocos de ellos buenos, todo sea dicho), desde el delincuente de poca monta hasta los grandes señores del crimen organizado y sin obviar el papel, mejor o peor, que políticos, policías y periodistas desempeñan en esta lucha por la justicia en la que no todos tienen el mismo interés.

La periodista Patricia Bucana (protagonista en otra novela del autor) se lanza a la apasionante misión de desentrañar la verdad en un mundo marrullero, confuso y podrido en el que nada es lo que parece ni nada es lo que debería ser. Sus averiguaciones y su implicación la empujan al precipicio, a las cloacas de la sociedad. Cerdos y Gallinas habla de corrupción policial y periodística, de un mundo gris de traiciones y mentiras. Nos sitúa en el punto exacto en el que están las relaciones entre jueces, policías, periodistas y la delincuencia organizada, tanto la de pistola en ristre, como la de cuello blanco. Es la novela más arriesgada de Carlos Quílez, escrita a borbotones, con la pasión de quien no entiende la vida de otra forma.

El estilo es directo y, el registro usado por los personajes, coloquial y plagado de un argot propio de policías y delincuentes que en un principio se me hizo un poco cuesta arriba, puesto que dificultaba mi comprensión del texto y se me antojaba un tanto artificial. Esto último, no obstante, se debe, sin duda, a mi desconocimiento de la jerga utilizada tanto por los buenos como por los malos en el mundo del crimen y su lucha contra éste. Carlos Quílez, sin embargo, como actual director de Análisis de la oficina Antifraude y Contra la Corrupción de Catalunya y periodista y antiguo jefe de la sección Tribunales y Policía y corresponsal de la Cadena SER, no es ajeno a este tipo de vocabulario ni a la clase de personajes que lo utiliza. Así que, de artificial, poco.

Un libro que trata sobre la corrupción en todos los niveles de nuestro sistema, de la que no escapan políticos, policías, jueces ni, en algunos casos, los que deberían informarnos de ella: la prensa. Carlos Quílez, que no se puede englobar dentro de este último grupo de periodistas, nos presenta una fotografía en blanco y negro, según él mismo decía en esta entrevista en Qué leer, «del culo de esta sociedad que creo conocer». Lo bueno de esto: que el autor puede reflejar de forma fidedigna la realidad de la que habla; lo malo: que, viniendo de una persona que considera que la novela negra puede ser uno de los géneros del periodismo (me remito a la entrevista anteriormente mencionada), la cosa da mucho miedito. Y, dicho esto, solo me queda recomendaros su lectura. Si os atrevéis, claro.

Cómpralo en Amazon (formato Kindle): Cerdos y Gallinas

 

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