Mujeres, Charles Bukowski

Bukowski

Por fin os puedo reseñar Mujeres, mi primera novela de Charles Bukowski. Digo por fin por dos motivos: uno, que tenía muchas ganas de leer algo suyo y, dos, que pese a esto me ha costado terminarla; se me ha hecho un poco larga. ¿Por qué? No porque sea un texto difícil de leer, la suya no es una prosa densa, antes al contrario, es breve, concisa, poco dada a descripciones largas y florituras. Lo que tiene que decir lo dice, y punto.

En Mujeres, una de las más aclamadas novelas de Bukowski, su alter ego Henry Chinaski, el «viejo indecente», un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de su largos años de forzadas abstinencias. Y, a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowski no escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo, y en el que en el machismo de textos anteriores queda seriamente erosionado. Todo ello unido a incontables borracheras: el alcohol en tanto que mecanismo que le permite seguir viviendo, a la par que le destruye. Bukowski parece sugerir que las alternativas -es decir, una carrera más respetable, literaria o la que fuere- son aún más deshumanizadas. «Mujeres parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema sobre el amor y el dolor» «Su prosa es el resultado de un arte que opera por sustracción, no por acumulación… No hay nunca una palabra de más, eliminable o sustituible».

Tal y como dice la sinopsis de su contraportada, la novela en sí parece en muchos tramos una concatenación de borracheras y sexo desbocado -explícito, por si alguien se siente molesto con este tipo de descripciones-. No ha sido esta sucesión de encuentros sexuales lo que ha hecho que se me hiciera pesada, sino que, durante un buen trecho de la narración, tuve la sensación de que ésta no conducía a ninguna parte. Falso. Sí que tenía una finalidad, y era, precisamente, lograr esa misma sensación, de falta de rumbo, de vacío, necesaria para su desenlace.

Durante la lectura he encontrado algunos fragmentos interesantes que reflexionan sobre la figura del escritor, en algunos casos, y sobre la sociedad en general, en otros. Aquí os dejo una descripción, a mi juicio muy acertada, del papel de la diversión en la vida moderna. La importancia del circo en la civilización occidental del siglo XX (y del XXI, aunque Bukowski no lo conociera), situada, en este caso, en un combate de boxeo.

La segunda pelea también fue buena. La muchedumbre rugía y se desgañitaba y trasegaba cerveza. Habían escapado temporalmente de fábricas, almacenes, mataderos, garajes de limpieza de coches… volverían a la cautividad al siguiente día, pero ahora estaban fuera, enardecidos por la libertad. No estaban pensando en la esclavitud de la pobreza, ni en la esclavitud de la beneficencia y los sellos de comida. El resto de nosotros viviría tranquilo hasta que los pobres aprendiesen a construir bombas atómicas en sus sótanos.

Una vez terminado el libro, y visto el porqué de todo su contenido, no descarto lanzarme a por otro Bukowski en un futuro no muy lejano, aunque atacaré antes otros títulos y autores de mi lista de «pendientes».

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8 comentarios en “Mujeres, Charles Bukowski

  1. También me pasa que algún libro se haga largo de leer pero la mayoría de las veces es culpa mía por leer a ratitos cortos, cogerlo y dejarlo cincuenta veces. Es lo que ahora me está pasando con un libro de Dominique Sylvain . . . me cuesta 😉
    En cambio cuando varios días seguidos puedo dedicar bastante tiempo a leer raramente no me engancha.
    Como siempre tu recomendación queda anotada :-))

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    • Es verdad que últimamente no he tenido tanto tiempo para leer como solía tener antes (también lo es que, ya que no me estaba entusiasmando la lectura, encontraba siempre otras cosas que hacer con bastante facilidad).
      Espero que te guste si decides leerlo (pídemelo, si quieres).
      Petons!

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  2. Yo también empecé a leer otros libros de Bukowsky a partir de Mujeres. También tiene poemas y algunos versos son muy contundentes. A mí me encantó su estilo y sí, concuerdo en que esa sensación de vacío estaba dirigida hacia la resolución final. Eso sí fue inesperado.

    ¡Saludos!

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