21. ¡Herbie! ¡Herbie, cariño!

Peripecias estelares21

—¡Herbie! —una voz femenina se hace oír desde el otro lado de la nave—¡Herbie, cariño!

Una voz femenina y muy familiar que se acerca cada vez más, hasta plantarse ante todos nosotros apenas pronunciada la última vocal una Afrodita bis ataviada con shorts y una camisa sin mangas anudada sobre el ombligo.

—¡Oh! —exclama ésta, por fin, parando en seco de hablar y caminar al ver una exposición de tuertos al pie de la nave.

—Loretta, cariño, mira quién ha venido —Herbert la rodea con su bracito a la altura de la cintura. Rogelio rompe la fila para acercarse a abrazarla.

—¡Cuánto tiempo, Rogelio! Nos tenías abandonados —pone fin a su saludo reprochándole esto último y dándole unos golpecitos de castigo en el hombro. Se ríen.

—Eso se acabó, Loretta. Me mudo. Oficialmente.

—¿Cómo? Pero, ¿dónde? ¿cuándo? ¿por qué?

—He volado La Osa —caras de sorpresa de nuestros anfitriones—. Las cosas se pusieron feas. Nos mudamos.

Con esta última frase nos señala y nos incluye, por fin, en tan emotiva escena.

—¡Oh! —vuelve a decir ella—Pero, ¡oh! —camina hasta plantarse ante nosotros—¡qué maravilla! —dice esto último dando una palmadita y dejando sus manos en esa posición, como de aplauso en standby bajo su barbilla, como guinda a una pausa durante la que nos ha repasado a todos de arriba a abajo—Pero no os quedéis aquí, por favor. Pasad —toma a Afrodita de la mano y con ello nos conduce a todos al otro lado de la nave—, Antoine está haciendo unas hamburguesas de-li-cio-sas. ¿Verdad, Antoine?

El tal Antoine resulta no ser otro que la réplica trinocular del bulala al que le sacamos con métodos no del todo amistosos nuestra querida Limoria. Con delantal y pinzas de barbacoa tiene una pinta bastante más simpática. Los niños de diversas formas y colores que brincan a su alrededor acaban de despojarlo de aquel aire de peligrosidad que respiraba su versión de nuestra dimensión de origen.

—Deliciosas y sanas, Loretta —cuanto más habla esta gente más me parece estar habitando una broma de mal gusto, o el sueño de un loco o, por qué no, la broma de mal gusto de un loco. El mundo al revés hecho realidad—. ¿Quiénes son nuestros amigos? Sus caras me suenan…

Loretta y Antoine se mueren de risa. Debe de parecerles muy gracioso. A mí, sin embargo, hay algo que me escama bastante, y es que, entre tanto doble, me siguen faltando, por lo menos, dos.

«¡Frup!»

Al oír este sonido, mis sentidos se agudizan; ahí están mis temores, a punto de verse materializados en algo que, mucho me temo, no me va a gustar ni siquiera un poquito.

«¡Zup!»

Chillidos de emoción y, de la nada, surge un crío que surca volando la distancia que nos separa del edificio principal de la estación. Va a parar contra lo que parece un montón de cojines. Se levanta y vuelve corriendo hasta nosotros. Al verme, se detiene en seco, ojiplático.

Vota cómo quieres que continúe la historia y lee aquí el siguiente capítulo el viernes 7 de febrero

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4 comentarios

  1. Frup ejerciendo de tío? Eso hay que verlo!! XD XD XD

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    1. Igual es un tío vocacional y ni él mismo lo sabe, jajaja. Habrá que esperar para saberlo.

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  2. Rosa M. · · Responder

    DX que lio de gente, parece el camarote galáctico de los hermanos Marx jeje

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    1. Y eso que aún no están todos… ¿o sí?

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