13. No hay descanso en la vida del fugitivo

Peripecias-estelares13

Paso cinco minutos sumido en mis pensamientos, en si habré juzgado injustamente al retaco y en los problemas que mi dichosa impulsividad me ha ocasionado ya en el pasado. Los mismos que me han convertido en Fru, el suingo errante, esclavizado por los trátor tras uno de mis irreflexivos arrebatos. Y así me va.

—¿Cuánto falta?

Giuseppe ha dado ya cuenta de su bolsa de ganchitos y necesita manifestarse en la plácida calma de nuestro viaje.

—Si mantenemos la velocidad actual no más de un par de horas —responde Afrodita—. Neptuno está aquí mismo.

—Es que tengo sueño.

Afrodita le dedica una tierna mirada, casi maternal. Pobrete, de simple que es despierta el instinto protector de la madraza que sería nuestra capitana. Perfil poli malo, eso sí, pero siempre pendiente de su prole.

—Pues échate una siesta; tienes tiempo.

El chiquitín se frota los ojos.

—Llevamos muchas horas despiertos —dice, quejicoso.

La verdad es que razón no le falta. No hemos pegado ojo desde que salimos de la Tierra y a estas horas nos hemos paseado ya por medio sistema solar, hemos hecho un cambalache con la nave que birlamos a los trátor y hemos llenado la bodega de provisiones y combustible. Ha sido un día intenso, hasta a mí se me cierra el ojito.

Afrodita bosteza, contagiada por el calvo, y esconde su cara entre las manos para intentar espabilarse un poco. Una capitana, aunque sólo lo sea en funciones, debe mostrar fortaleza, pero hasta alguien de su rango tiene derecho a descansar de vez en cuando. Consulta por un momento el ordenador de a bordo y por fin decide relajarse por primera vez desde el inicio de nuestra aventura.

—Está bien —dice—. En piloto automático tardaremos casi cuatro horas en llegar pero, teniendo en cuenta que Tritón tardará todavía unas cinco horas más en dar la vuelta a Neptuno hasta el punto más externo de su órbita, tenemos tiempo suficiente para recuperarnos del día de hoy y hasta de desayunar antes de atracar en la estación de servicio.

Giuseppe sonríe y se dirige a la parte posterior de nave, junto a la puerta del cuarto de baño. Abre las camas que, a modo de litera, cuelgan de la pared y sube la escalerilla hasta la más alta.

—¡Me pido arriba!

Bendita inocencia y la felicidad que provoca. El canijo me produce ternura hasta a mí. A veces, y sólo a veces, se me antoja un ser entrañable. Tonto rematado, pero entrañable al fin y al cabo. Afrodita sonríe también, pensando, probablemente, lo mismo que yo, y, finalmente, me mira. Tenemos un pequeño problema logístico: falta una cama. La veo apurada y decido pegarme al techo, al fin y al cabo en mi casa dormimos todos así; los suingos somos los murciélagos de Alfa Centauri, dormimos colgados y la fama de nuestros colmillos nos precede. Nuestra capitana sonríe aliviada, no sé si por verme cómodo o por no tener que compartir cama conmigo. Un poco dolido por esta última sospecha intento quedarme frito.

Una hora después de apagar la luz sigo despierto, meciéndome al compás de los ronquidos que, contra todo pronóstico, provienen de la cama de abajo. Mis cavilaciones nocturnas, sumadas a los molestos problemas respiratorios de Afrodita, no me permiten pegar ojo. Afortunadamente, porque mi visión periférica me hace llegar una luz roja intermitente en el panel de mandos, acompañada por un leve pitido. ¿Qué pasa ahora?

Vota cómo quieres que continúe la historia y lee aquí el próximo capítulo el viernes 22 de noviembre

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6 comentarios

  1. Pobre Fru. Solito en el techo…

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    1. Pobreeeet…

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  2. La “diosa” ronca????
    jajaja

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    1. No hay rosa sin espinas… ni diosa sin problemas respiratorios… jajaja

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  3. Podremos llegar a Neptuno, alcanzar el tercer milenio sin que pase el tiempo, pero algo permanecerá siempre indispensable por mas que la tecnología avance: El cuarto de baño 🙂
    Me ha encantado ese nexo de unión con lo humano

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    1. Sí, ¿verdad? Por informatizado que esté todo no nos libraremos nunca de visitar el baño todos los días, al fin y al cabo siguen siendo humanos, ¿no? (y bastante, además…) 🙂

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