El ladrón de céntimos, Christophe Paul

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De vuelta a mi querida sección de “libros baratos” de Amazon. Podéis llamarme cutre si queréis, aunque yo prefiero considerarme simplemente pobre (en cursiva porque, tal y como está el patio, los que podemos comer tres veces al día podemos empezar a considerarnos afortunados y casi nos parece que no tenemos muchos motivos para quejarnos; en fin. Espero no ofender a nadie al definirme así cuando mi desdicha se limita, por el momento, a recortar en necesidades no básicas). Ya sé que más barato es todavía pasarse por la biblioteca pero, qué queréis que os diga, la urgencia de encontrar un libro para el trayecto del día siguiente hasta el trabajo me lleva a recurrir al recurso rápido de buscar en Amazon algo que echarme al Kindle. Una solución rápida y barata que me proporciona, además, la dosis de aventura que cualquier habitante del asfalto necesita para animar su previsible vida de lunes a viernes: ¿será el próximo libro con fantásticas opiniones de lectores en la web de Amazon uno de esos grandes descubrimientos que a veces he tenido el placer de hacer entre autores desconocidos para mí? ¿O se tratará, por el contrario, de otro de esos bodrios infumables plagados de opiniones cinco estrellas en las críticas? Ante tal misterio no puedo más que lanzarme a sus páginas devorándome las uñas de pura excitación.

Si habéis leído hasta aquí es que tenéis auténtico interés en saber algo más sobre este libro. Habéis pasado la prueba de fuego que supone un párrafo con disertaciones varias sobre cosas que nada tienen que ver con el motivo de este post, así que, valientes, no puedo negaros vuestro derecho a saber más sobre mi última novela leída.

El ladrón de céntimos, de Christophe Paul, no pertenece a ninguno de los dos grupos que os mencionaba más arriba. No se trata de una obra maestra ni de un insulto a la inteligencia; es una novela entretenida que se deja leer. A los amantes de París os encantará, ya que la mayor parte de la acción transcurre en sus calles, especialmente entre Montmartre y La Defénse.

¿ Y si alguien estuviese robando un banco céntimo a céntimo, sin que nadie se diera cuenta?… Está dedicada a todos los que han sufrido alguna vez la soberbia, la codicia y las injusticias del sistema financiero. Es una novela policíaca diferente. Transcurre en París, entre Montmartre y el ultra moderno barrio financiero de La Défense. La rutina cotidiana de unos personajes se ve alterada por un fortuito accidente, despertando el pasado y exacerbando el futuro. Una historia de amor, odio, codicia y asesinatos… ¿Hasta dónde se puede llegar por dinero?…

El argumento trata exactamente sobre lo que dice la sinopsis (como debería ser siempre), aunque no profundiza, tal y como podría interpretarse de la misma, en las injusticias del sistema financiero sobre la sociedad; pese a mencionarse algún caso, la trama hace más hincapié en la historia personal de los protagonistas y en la capacidad del ser humano de cometer auténticas barbaridades por unos ceros más en su cuenta bancaria.

Resumiendo, ya que hoy parece que soy chica de tecla fácil y me estoy enrollando más de la cuenta: sin tratarse de un descubrimiento literario de los que te dejan al borde del éxtasis, El ladrón de céntimos es una novela dinámica, con un ritmo saleroso que no deja lugar al aburrimiento. La trama tiene un poco de todo, asesinatos incluidos, sin llegar a ser una novela negra en toda regla, pero no me importaría leer algo más del mismo autor, ¿por qué no?

Cómpralo en Amazon: El ladrón de céntimos

4 comentarios en “El ladrón de céntimos, Christophe Paul

  1. Se oye interesante el libro.
    Me gusto mucho lo que dijiste en la prueba de fuego
    definitivamente la crisis es horrible para los que no podemos vivir sin un libro en las manos

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  2. Hay los Kindle, otro más en la familia al que hay que darle de comer!!!
    Que le vamos a hacer si han catalogado la cultura como artículo de lujo, habra que sustituir alguna caña por algún libro 😉
    Un petonet,

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    • Pues sí, Rosa… un lujazo, eso es lo que quieren que sea la cultura (asco de gentuza).
      Aunque me duela en el alma eso es lo que vamos a tener que acabar haciendo…
      Un petonet! 🙂

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