La chica del lunar – capítulo 28

La chica del lunar capitulo 28

Agosto. La ciudad se vacía siempre por estas fechas como un tubo de pasta de dientes. De golpe y a chorro. Estoy segura de que muchas de las personas que salen de ella en verano ni siquiera querían hacerlo, simplemente estaban en el camino de toda la gente que sí quería. Y a toda prisa. Como las ondas provocadas por una piedra lanzada a un estanque, cada vez más hacia afuera: imposible regresar al centro; estabas en medio. Te jodes.

Lo bueno del mes estrella del verano es que la ciudad, turistas aparte, parece puesta para ti y los cuatro gatos pobretones que, como tú, no han podido largarse. Aunque la familia gatuna no ha parado de aumentar en los últimos años, la verdad. La experiencia ha perdido el toque íntimo de hace unos años al mismo tiempo que crecía el sentimiento de grupo entre los que se quedaban. La desgracia une y parece que molesta menos compartir tu espacio vital con alguien que, por lo menos, no ha venido expresamente desde muy lejos sólo para robarte esa atención especial que tu ciudad te presta pon un solo mes al año y, lo que es peor, disfrutar con ello.

Todavía es temprano y el calor no aprieta tanto como para obligarme a buscar el aire acondicionado del metro; apetece disfrutar del sol todavía piadoso de la mañana con una cañita fresquita en la terracita de un bar, sabiendo que un par de horas más tarde no habrá cerveza que valga que te haga soportar el calor de mediodía. ¿Será demasiado temprano para empezar a darle al alcohol? Qué más da, es agosto.

La terraza del bar de la esquina, a medio camino entre el Lito y el Bazar Próspero, se me antoja el lugar perfecto para mi refrigerio matutino y me planto allí con mis cinco rollos de cinta americana dispuesta a vivir la vida a lo loco.

—Una caña, por favor —respondo al camarero—. ¡Y unas olivas!

Ya se me escapaba cuando de repente me han venido a la mente. A falta de embarazo no querría yo levantarme mañana con una verruga verde en forma de aceituna rellena en plena jeta, compitiendo con mi lunar por el protagonismo en mi cara de chica del montón. Cuando mi aperitivo mañanero aterriza en mi mesa no puedo evitar fijarme en que todo el mundo a mi alrededor está tomando café con leche. A mi plin. Con el primer trago bajándome por la garganta reconozco una figura familiar acercándose desde el Lito. A punto estoy de escupir la cerveza a las señoras de la mesa de al lado, y no porque las barbaridades que están diciendo sean motivo para hacerlo, que también, sino porque esa figura humanoide que se aproxima no es otra de la de Gloria, la bicha.

Me pongo a rebuscar en la bolsa de plástico en la que la Sra. Próspero ha metido los dos rollos de cinta americana que quería comprar y a la que yo he añadido otros tres por valor del cambio de la compra que nunca me fue devuelto. Dejo de hacerlo cuando veo que dos pies que reconozco perfectamente se perfilan junto a las patas de la silla, que es lo único que mi posición me permite ver.

—¡Hombre, Gloria! —más falsa y no nazco, aunque me temo que mi sonrisa de pega no engaña a nadie.

—Hola, Laura —la suya no es mejor, tampoco a mí me va a convencer de que ese estiramiento de labios quiere decir que se alegra de verme—. ¿Cómo estás? —como si le importara lo más mínimo. En su vida se ha dignado esta mala pécora a dirigirme una sonrisa; no cuela que sea precisamente ahora, después de echarme de mala manera y a traición, cuando, de repente, le apetezca.

—Pues muy bien, la verdad —ahora sí, soy sincera al doscientos por cien; cuanto más feliz parezca a ojos de Gloria más le comerá la rabia al verlo y tener que pedirme de palabra que vuelva a trabajar con ella, aunque yo aún no haya sido capaz de averiguar qué la ha llevado a hacerlo. Hay todavía algo que se me escapa sobre la visita del Chungo—¿Y tú?

—Bieeeeen —prolonga la e más de lo que sería normal en cualquier persona. Eso y el breve silencio que sucede a su respuesta dicen a gritos que miente como una bellaca, cosa que ya sé—… sí, sí, muy bien. Muy bien —y la confirmación me llega en forma de reafirmación del embuste mediante veloces monosílabos—. Oye, que me estaba preguntando si querrías volver al Lito.

Bajada de pantalones antológica. Saboreo el momento arrellanándome en mi silla. Me siento tentada de poner la guinda a la experiencia con un sorbo de cerveza, pero, qué le vamos a hacer, una es demasiado educada y considerada como para eso. Me limito a invitarla a proseguir con una malvada sonrisa, esta vez sí, sincera.

—Que mi sobrina… que… bueno, que no me vendría mal una mano, que ya sabes cómo se pone esto en verano.

Sí, sí, se pone imposible, sobre todo porque todas las oficinas de alrededor cierran y con ellas se va el noventa por ciento de la clientela del Lito. Excusa perfecta para obligarme a mí también a tomarme unas forzosas vacaciones, no pagadas, por supuesto, hasta la llegada de septiembre y nuestros clientes en pleno proceso depresivo. La vida me pone en bandeja la posibilidad de disfrutar en vivo y en directo de la venganza sobre mi jefa que nunca podré agradecer bastante a Fernando. ¿Debo portarme bien o sabrá el destino perdonarme un poco de mala leche, aunque sólo sea por una vez?

Vota cómo quieres que continúe la historia y lee aquí el próximo capítulo el próximo viernes 4 de enero de 2013. Sí, la chica del lunar se va de vacaciones (sin salir de la ciudad, que ya sabéis que es pobre), aprovechad para descansar de ella tanto como ella lo va a hacer de vosotros ¡y pasad una feliz Navidad!

Anuncios

4 comentarios en “La chica del lunar – capítulo 28

  1. Si que hay que andarse con ojo porque la vida da muchas vueltas, pero que sí una mucho se retiene al final acabas con una úlcera y no vale la pena!!!
    Bien ya es viernes y parece que aún no se acaba el mundo, así que hasta el año que viene Sirvi y BON NADAL.

    Me gusta

    • Muchas muchas muchas vueltas; es algo que empiezo a tener claro… pero también es cierto que una debe darse de vez en cuando un pequeño capricho ante tanta injusticia, que la vida es muy puñetera, así que, ¿qué mejor destino que es que tú misma te puedas crear? ¡A disfrutar!

      Bon Nadal, Rosa M!!! Y feliz 2013 (si llegamos, que aún queda mucho viernes!!!)

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s