Autopublicaciones desastrosas

Post de desahogo. Aviso. Tener un Kindle es una buena cosa si lees mucho, si eres de los que arrastran su lectura allá donde van o si te interesa conocer la obra de autores que no pasan (por propia voluntad o por falta de oportunidad) por una editorial.

Leer acaba saliéndote más a cuenta (una vez amortizado el bicho) porque los libros son más baratos. Todos. Los ojos te hacen chiribitas cuando entras en Amazon, sedienta de historias, y ves, ahí, en un apartado especial, los libros por menos de tres euros. El Paraíso. Sí. Casi siempre. Y no voy a hablar de los libros que no son publicados por una editorial porque son malos, que los hay, ni de los que, pese a lo mucho que me moleste al leerlos, tienen errores de formato. Esto último es algo que puedo llegar a entender. Lo que no puedo comprender es que un escritor que cuelga su trabajo para que todo el mundo pueda leerlo no se tome ni un minuto para revisar la ortografía. Faltas por doquier. Palabras escritas de diferentes maneras, según le pareció cada una de las veces que le vinieron a la mente (alguna habrá que esté bien); un desastre, vamos. Una pena porque, de haber estado más cuidada, podría casi recomendar su lectura. No es nada del otro jueves pero la historia es entretenida y se deja leer.

La decepción duele menos a ese precio pero no creo que éste sea, en ningún caso, una excusa válida a la hora de descuidar de esa manera un texto, y no ya por el lector, que, al fin y al cabo, es el que paga, aunque sea poco -o nada, en el caso de libros gratuitos-, sino por el mismo autor, que echa por tierra de esta manera tan tonta todas las horas de trabajo que ha invertido en la escritura de su novela. Amazon es un buen escaparate, sí, pero por eso mismo hay que estar muy seguro de que lo que el público va a encontrar de uno allí es lo que le gustaría que vieran. ¿No creéis?

8 comentarios en “Autopublicaciones desastrosas

  1. Supongo que el efecto debe ser como que te den un bonito regalo envuelto en papel de periódico .
    Una amiga me ha pasado un archivo con un libro, no recuero ahora el título algo de un abanico, entre que me parece será demasiado azucarado y que tengo acumulación de los de papel no me he decidido a estrenarme. A ver si me ánimo y le encuentro las ventajas.
    Bona nit,

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  2. Bueno, yo diría que es casi al revés: te dan (te das) un regalo y la sorpresa te la llevas cuando lo abres y no es exactamente lo que esperabas (como si te regalan unos zapatos que, aunque preciosos, están usados -el objeto en sí te gusta, pero no es la manera en que esperabas encontrártelo-).

    Ánimo con la lectura del abanico!

    Una abraçada!

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  3. ¡Es un horror! Lo peor del caso es que no es exclusivo de las auto publicaciones. Acabo de terminar de leer un libro que saqué de la biblioteca, de un autor prestigioso (John Katzenbach) que hasta cambiaban el nombre de los personajes. ¡Un total distractor! En esos momentos, aunque soy Química Bióloga, me gustaría haber sido editora.

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    • Sí que es un horror, sí… y en el caso que me cuentas, mucho peor.
      “Pese” a ser química bióloga parece que serías mejor editora que otros, así que nada, anímate, mujer 😉

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      • Bueno, no sé si soy la persona más adecuada para responder tu pregunta (a menudo yo me hago la misma), pero supongo que las dos opciones que tienes son buscar trabajo en una editorial o, con ganas (y dinero, me temo), lanzarte a crear la tuya propia… ¡ánimos!

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