Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo, Miguel Albandoz

Después de mucho de no hablaros de otra cosa que no sea yo, yo, yo y yo, voy a empezar a poner al día la sección libros, que la tengo muy abandonada.

Hoy le ha tocado a Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo, de Miguel Albandoz. Llegué a esta novela por casualidad. No la estaba buscando, ya que ni sabía de su existencia, pero andaba yo a la caza de algo que echarme al Kindle y su descripción en Amazon me robó el corazón:

Conozcan a Facundo Palomero la tarde en que la fortuna le sonríe con una quiniela de catorce aciertos, lo que despertará una rabia desmedida en su vecina, doña Justa.
Compartan las tribulaciones de Vicente Valladar, cuya vida pende de un hilo si no consigue saldar la deuda que tiene con una familia de malhechores; para lo cual le vendría de perlas el dinero de la quiniela de Facundo.
Asistan a una reunión de la junta directiva de “Apochical” y descubran qué es un esponjo, una púlgara o una biela rusa.
Bailen al son de una orquesta capaz de lograr que cualquier melodía suene como el “Porompompero”.
Diviértanse con las peripecias de la gran estrella del asesinato profesional, las alucinaciones de un carbonero reconvertido en exterminador y los despropósitos de un camarero cojo la mar de desagradable.
Una divertidísima novela sobre esa curiosa costumbre que tiene el destino de dar pan a quien no tiene dientes; sobre lo que uno es capaz de hacer cuando ve que lo que le hace falta le cae en suerte a alguien que no lo necesita ni lo valora. Sobre las cosas tan distintas que unos y otros consideramos como las más importantes en la vida. Y sobre la cara que a cada cual se le quedará cuando haga el balance final de su periplo por este mundo.

Miguel Albandoz se define, directamente, como autor de novelas de humor. ¿Qué queréis que os diga? Una, que también cojea del mismo pie -o, por lo menos, lo intenta-, no pudo resistirse y se hizo con ella. Otra de las razones que me llevó a comprarla fue que tenía ganas de aprovechar la posibilidad que da Amazon a lectores y escritores de compartir textos sin la impepinable intermediación de una editorial. Ahora mismito acabo de comprobar que la novela fue publicada en papel por Ediciones Nieva, aunque no sé si antes o después de su publicación en Amazon, así que no sé si estamos o no ante un caso de autopublicación.

La ataqué con muchas ganas y, pese a algunos aspectos que, por una simple cuestión de gusto personal -que podéis compartir o no-, no acabaron de convencerme, la valoración general que hago de ella es muy positiva. Promete risas y no voy a negar que, a mí, me las sacó. Misión cumplida.

Cómpralo en Amazon:
En papel: Tengo ganas de morirme para ver que cara pongo
Versión Kindle: Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo

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6 comentarios en “Tengo ganas de morirme para ver qué cara pongo, Miguel Albandoz

  1. Con todo lo que tenemos apetece leer humor pero se van acumulando los libros por leer, no me cunde el tiempo :-(, así que lo pondré en la lista de cosas para cuando me jubile, jaja, algún día espero.

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    • A mí, el humor siempre me ha arrastrado al sillón (a leer, se entiende… para la siesta soy más de estirarme cuan larga soy) y, aunque me gustan otros géneros, siento debilidad por éste.

      Los libros tienen la puñetera manía de acumularse, parece que les gusta sentir el peso de sus compañeros, apilados sobre ellos en la mesita de noche… así que, venga, sin compasión, ¡a por ellos!

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